7 regiones vitivinícolas que descubriste junto a BONVIVIR

Nunca antes en la historia de nuestra vitivinicultura fueron tan importante los nombres de la regiones como lo son hoy.

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En 2010, cuando presentábamos nuestra primera Selección Exclusiva BONVIVIR, hablar del vino argentino era mucho más simple que hoy. Por ejemplo, a la hora de mencionar el origen de una etiqueta la clave estaba por las provincias y solo en algunos casos importaba nombrar ciertas zonas específicas. Siete años más tarde la vitivinicultura local se ha transformado en un mosaico de regiones y microregiones que se pueden comunicar y saborear. Y, a pesar de las complicaciones que esto genera, nuestros socios se muestran dispuestos a descubrirlas y experimentarlas.

 

De todas éstas, las nuevas y no tanto, hemos tenido la oportunidad de incluir varios vinos en BONVIVIR con los que recorrimos el nuevo mapa de la vitivinicultura junto a nuestros socios. Hoy repasamos las regiones que descubrimos juntos y aquellas en las que ya nos sentimos expertos.

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Finca Sophenia, Gualtallary, Valle de Uco (Mendoza)

Valle de Uco, de punta a punta. La región vitivinícola con mayor crecimiento en los últimos 10 años fue una de las más recorridas durante estos siete años. Ahora bien, para 2010 mucho se hablaba de este valle aunque con pocas referencias de las microrregiones que hoy escriben los nuevos capítulos en la historia del vino argentino. Entre las que más interés generaron se ubican Paraje Altamira y Gualtallary, dos zonas de altura con clima frío que dan origen a vinos muy diferentes como comprobamos en la selección Alta Gama de julio último. En cuanto a estas zonas destacamos que Paraje Altamira, ubicada en San Carlos, cuenta con una geografía definida por el avance del agua de deshielo durante millones de años y la proximidad al río Tunuyán que conduce los vientos fríos que descienden de la montaña. Los suelos se caracterizan por ser pedregosos con presencia de carbonato de calcio que brinda una textura singular en los tintos. Por su parte, Gualtallary es la zona alta de Tupungato con viñedos que pueden ascender hasta los 1400 metros. Aquí el clima es fresco y los suelos rocosos lo que define un estilo de tinto tensos y firmes.

 

San Patricio del Chañar. El bastión vitícola de Neuquén comenzaba a hacerse escuchar hace una década aunque hoy ya es bien conocido por muchos consumidores. Entre los productores que seleccionamos de esta región se destacaron Bodega de Fin del Mundo, Familia Schroeder, Secreto Patagónico, Patritti y Malma, bodegas que se lucieron con tintos intenso cuyo carácter los define el clima de la zona. Aunque se ubican en Patagonia estos viñedos reciben la influencia de un clima árido y soleado donde el viento sopla constantemente. En estas condiciones las uvas tintas maduran correctamente y desarrollan pieles gruesas que aseguran buen color y estructura. Entre los blancos disfrutamos de ricos Chardonnay y Sauvignon Blanc.

 

Tolombón. A pocos kilómetros de Cafayate, Salta, se encuentra este paraje que a pesar de contar con un rica historia relacionada a la vitivinicultura recobró brillo en los últimos tiempos. Aquí muchas de las principales bodegas de los Valle Calchaquíes cultivan uvas que luego se utilizan en sus cortes. Sin embargo, en los últimos tiempos algunos productores decidieron poner en valor esta área, como Bodega Tukma, Coquena de la familia Etchart y Estancia los Cardones. La particularidad de la zona es que la altura es algo superior a la de Cafayate y por la exposición de los viñedos el clima es más fresco aunque igual de seco. La conclusión es que los vinos resultan con aromas herbales y frutos maduros, con cuerpo medio y taninos redondos, una especie de versión más ligera que la de los más clásicos calchaquíes.

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Bodega Piedra Negra – Chacayes (Mendoza)

Chacayes. Ubicada en Vista Flores, Valle de Uco, esta zona esta actualmente en proceso de aprobación para convertirse en una nueva Indicación Geográfica. El carácter de los vinos de la región es definido por el clima fresco de sus viñedos enfrentados a la Cordillera, ubicación que le permite elaborar exquisitos blancos además de tintos cautivantes como nos permitió descubrir bodega Piedra Negra con su Malbec y Chardonnay pero también AlPasión con su Malbec.

 

Pedernal. El paraje vitícola ubicado entre cerros y montañas a 1400 metros de altura en San Juan es una de las nuevas joyas de la vitivinicultura argentina. Sobre un suelo de lajas fina que dan nombre al valle se cultivan a penas unas 400 hectáreas que ya han transformado la imagen del vino sanjuanino. El gran diferencial de la región es que propone un clima frio en la provincia más cálida del mapa vitícola, una apuesta que comienza a modificar la expresión de los vinos de la segunda provincia en importancia para la industria. Es por esto que bodegas como Finca Las Moras, Pyros y La Guarda han comenzado a modificar incluso la imagen tradicional de sus etiquetas para acompañar este nuevo estilos de vinos.

 

Maipú, el regreso. origen importantísimo para el vino argentino desde hace más de un siglo, Maipú había quedado relegado ante el auge de Lujan de Cuyo y mas tarde del Valle de Uco. Sin embargo en los últimos años sus vinos han vuelto al ruedo como respuesta a la modernidad que dominó a la industria por años. De algún modo ser clásico se convirtió en una especia de rebeldía. Para demostrar esto buscamos vinos como Dedicado Barrancas, Mascota Vineyards, Alchimia, Toso Barrancas y las etiquetas de la nueva bodega Familia Agostino. Vinos que nuestros socios disfrutaron y dejaron en evidencia que los grandes terroir nunca pasan de moda.

 

Río Negro. Un siglo de historia vitivinícola ostenta esta provincia patagónica aunque muchos la descubrieron en estos últimos años cuando las bodegas comenzaron a hacer mejor comunicación del origen de sus vinos. La pionera de la vitivinicultura patagónica es una bodega que nos acompaña desde las primeras selecciones, Humberto Canale. Con esta bodega descubrimos la variedad que pueden ofrecer estos viñedos ya que seleccionamos su Merlot, Malbec, Cabernet y Pinot Noir pero a ellos también se sumaron Bodega Noemia, Verum y Aniello, todas ellas más jóvenes pero comprometidas con la identidad de la región y sus vinos clásicos y delicados.

 

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