El efervescente mundillo de las burbujas

Los espumosos se ubican entre los vinos que mayor crecimiento acumulan en los últimos años. Además las tendencias detrás de su consumo se renuevan constantemente, veamos entonces qué sucede este año con estos vinos.

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Que los argentinos amamos las burbujas y que en nuestro país se elaboran muchas y de excelente calidad no es novedad, sin embargo hay algunos datos que sorprender a varios. Repasemos que pasa hoy en el mercado argentino de espumosos.

 

Burbujas en ascenso. En este punto no hacemos referencia a la conducta del gas carbónico en la copa sino al crecimiento de la categoría en nuestro país. Mientras que a mediado de los noventa solo diez empresas comercializaban espumosos de calidad y la producción apenas alcanzaba a veinticinco millones de botellas, hoy son más de cien las bodegas que ofrecen este estilo de vinos y la producción se elevó a 65 millones de botellas, expresado en envases de 750cc. De este total solo el 8% se exporta, el resto es de consumo interno lo que determina que los argentinos descorchamos unas 60 millones de botellas de burbujas al año, cifra que nos ubica además como el país líder de la región en producción y consumo.

 

Lujo sin limites. A nivel global hay algo en lo que toda la industria del vino parece estar de acuerdo: no hay espumoso que pueda opacar al Champagne. En este sentido en Argentina las bodegas siempre fueron prudentes en mantener sus etiquetas de alta gama por debajo de los clásicos franceses disponibles en el país. Ahora bien, ante la constante evolución de estos vinos por parte de los winemakers locales ya son varios los vinos espumosos argentinos que se animan a competir en precio y calidad con los cuveé franceses.

 

Seco o dulce… Parte del crecimiento de la categoría burbujas en nuestro país aseguran los experto que se debe al crecimiento en la demanda de espumosos dulces ya que estos adaptan a diferentes situaciones de consumo y esto les sirvió para instalarse a la hora del aperitivo o como componente de cocteles. A diferencia de los más tradicionales, el consumo de estos vinos dulces no cae en una estacionalidad rígida sino que se consumen durante todo el año y por diferentes generaciones. Pero la otra cara del consumo muestra que el estilo Brut Nature y Nature, es decir, los mas secos, son los otros que crecen en la góndola. Mientras que los paladares jóvenes disfrutan de la versión dulce los consumidores más fundamentalistas prefieren los seco, bien secos.

 

Diversos y novedosos. Mientras que la formula más exitosa a la hora de los espumosos fue siempre Pinot Noir y Chardonnay, hoy existen algunas versiones que recurren a otras cepas como Sauvignon Blanc, Viognier, Syrah, Merlot, Bonarda, Riesling y hasta Criolla. Además los rosados comienzan a recuperar cuerpos en una carrera que hasta ahora ganaban cómodamente los blancos.

 

Se agrandaron las burbujas. Para muchos, las enormes botellas de Champagne que los campeones de Formula Uno descorchan en el podio son tan solo un elemento marketinero de los sponsors, sin embargo son formatos disponibles y en los últimos su disponibilidad ha crecido considerablemente. Como si se tratara de una revancha a la proliferación de botellitas de 187 cc hoy es posible comprar a demás de las clásicas de 750cc también las de litro y medio, tres litros y hasta seis mientras que algunas bodegas se animan a botellones de nueve y doce litros.

 

Orígenes más allá de los conocidos. Históricamente fue Mendoza el principal productor de vinos espumosos de la región y este rol no corre ningún riesgo siendo que el 90% de los vinos argentinos de esta categoría nacen en sus cavas. Pero los nuevos orígenes suman color y sabores como sucede con los producidos en los Valles Calchaquíes, La Rioja, Patagonia y más recientemente en la Provincia de Buenos Aires a pocos kilómetros del mar. Y los paladares curiosos no solo están de parabienes por estos nuevos vinos nacionales sino con el aumente de las importaciones que en materia de burbujas sumó numerosas etiquetas francesas además de españolas e italianas. Basta observar como crecen los renglones en las cartas de los restaurantes.

 

Adiós a la copa flauta. La extinción de la esbelta copa de champagne no es una novedad de este año pero si llama la atención como todas las bodegas se han hecho carne de esta tendencia. Cada vez son mas las que ofrecen sus espumosos en copones o copas especialmente diseñadas de acuerdo a los requerimientos de la bodega, eso si, todas de boca ancha. EL cambio de habito tiene su origen en la misma Champagne donde exigen que sus vinos reciban el mismo trato que los mejores tintos o blancos.

 

Todo el año, a toda hora y de cualquier manera. La desestacionalizacion del consumo de los espumosos comenzó hace ya unos años pero lo que sorprende es que no se trata solo de una cuestión de estación sino también de horarios, copas, situaciones, gastronomía y formas. Los espumosos llegaron para instalarse como aperitivos, en forma de cocteles, en el brunch, en la cena o para contemplar la caída del sol. Siempre que este frío cualquier ocasión es valida para descorcharlos. Ya lo había dicho Napoleón, merecidos en la victoria y necesarios en la derrota.

Argentina es el principal producotr y exportador de vinos espumosos del nuevo mundo.