ABC del Malbec: sabías que…

A días de celebrarse el Día Mundial del Malbec aprovechamos para contarte sobre la historia del varietal más emblemático de la vitivinicultura argentina.

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Los argentino sabemos muchísimo de la historia del Malbec a partir de su arribo al país. Conocemos de sus sabores y estilos y cuánto nos gusta, pero cuánto sabemos de su pasado. ¿Será cierto que fue una de las cepas más cultivadas de Francia? ¿Realmente sus vinos eran los preferidos de los reyes europeos? A continuación te respondemos estas preguntas y muchas más.

 

¿De dónde viene realmente? Si bien siempre que hablamos del origen del Malbec hacemos referencia a Cahors, vale aclarar que esta apelación de origen del sudoeste francés más que su cuna fue la primera región donde se la valoró comercialmente. Es decir, antes de llegar a Cahors el Malbec ya se cultivaba en otras regiones y fueron los romanos durante su expansión los que la introdujeron a la Gallia, actual suelo francés. De acuerdo a diferentes autores, esta cepa que originalmente se denominaría Cot habría sido cultivada previamente en Italia y orillas del Rhin y gracias a su buen rendimiento y calidad fue una de las elegidas por los romanos para desarrollar los viñedos en los territorios conquistados. ¿y por que Malbec? Este es un gran interrogante que hoy tiene dos posibles explicaciones. Hay quienes dicen que al ser su paladar tan intenso y rustico en suelo francés hubo quienes la llamaban la cepa del “mal pico” y por deformación de la expresión derivaría en el nombre que conocemos hoy pero la otra versión, bastante más confiable es que su propagación en Cahors y Burdeos habría sido de la mano de un viverista húngaro de apellido Malbeck y como suele suceder muchas especies botánicas toman el nombre de sus descubridores o promotores.

 

Primeros años dorados. Si bien podríamos decir que el Malbec atraviesa su mejor momento al repasar su largo pedigrí es posible que esta sea su segunda era de oro. Los datos más remotos dan cuenta que en la Gallia en el Siglo I hubo un fuerte desarrollo vitícola y habría sido en gran parte gracias a sus uvas. Más tarde, en el Siglo XII, fue cuando Cahors se convirtió en origen de los vinos más consumidos gracias al casamiento entre Leonor de Aquitania y Enrique Plantagenet, rey de Inglaterra, quienes se ocuparían de promover el comercio de los bienes producidos en la región, entre ellos los vinos. Así el Cot o Malbec llegaría a convertirse en el vino de la nobleza hasta conquistar el paladar del rey Felipe III quién también colaboró con su crecimiento. Incluso estos vinos conquistarían al zar ruso Pedro El Grande quien pediría desarrollar sus viñedos en Crimea donde aun hoy se la cultiva.

 

Rey de Burdeos. La cercanía entre Cahors y Burdeos permitió la expansión del Malbec en los que hoy son los viñedos más notables de Francia. No solo la cercanía sino también el éxito comercial que los viñateros bordeleses también buscarían aprovechar. Así las cosas los registros del siglo XVIII y XIX dan cuenta que el Cot fue una de las cepas más cultivadas a ambos lados del río Gironde. Incluso algunos expertos se animan a asegurar que grandes vinos que a partir de 1855 corresponderían a la más alta clasificación del Medoc habrían sido alguna vez mayormente elaborados con Malbec. Incluso las viñas de este varietal también habrían llegado al Loire. Ahora bien, su cultivo en estas regiones no era tan sencillo de modo que ni bien pudieron los productores de Burdeos cambiaron al Malbec por el Cabernet Sauvignon, varietal desarrollado por ellos a partir de Cabernet Franc y Sauvignon Blanc, por resultar más resistente y fácil de cultivar. Con el tiempo el Merlot se sumaria a esta apuesta. Esta decisión se vio favorecida a partir de la devastación que significo la filoxera a comienzos del siglo XX y la helada histórica de 19xx que llevo a los viñateros a reemplazar las vides y extender la superficie del Cabernet. Fue así como el Malbec perdió sus dominios para convertirse en una cepa testimonial del sudoeste Francés.

 

Más allá de Francia. Cuando leemos sobre el arribo del Malbec a Argentina a más de uno sorprende que Michel Pouguet la haya incluido en su selección hay que atar cabos a partir de los datos históricos anteriores. Cuadno Pouguet decide abandonar Francia el Malbec era una de las cepas más exitosas de Francia y esto transforma a su selección en obvia. Incluso no fue el único, en Estados Unidos también se cantaría por miles las hectáreas de Malbec a comienzos a fines del siglo XIX pero lógicamente en el país del norte fue la Ley Seca y la filoxera sus verdugos. De todos modos aun se conservan algunos viñedos añosos, basta con observar la composición de Opus One, el primer vino emblemático de Napa Valley que desde su primera añada, 1979, ya lo tenía como componente del corte típicamente bordelés.

Un caso similar es el de España hacia donde muchos viticultores franceses migraron en momentos de crisis para continuar con su actividad. Por ejemplo, Ribera del Duero es otra región donde se cultivó Malbec y hasta el vino más emblemático de la región, Vega Sicilia, lo detalla en su assemblage.

 

Siglo XXI, el Malbec llega a la cumbre. No caben dudas que Argentina fue responsable de la resurrección del Malbec. Sin embargo en nuestro país la cepa también tuvo sus altibajos. Sabemos que desde su introducción en 1853 los viticultores la adoptaron por la gran calidad de las uvas gracias a su fascinante adaptabilidad al terruño desértico de Cuyo. Así las cosas a comienzos del siglo XX ya era la favorita de la industria al punto que para mediados del siglo su superficie se estimaba en las 50.000 hectáreas. Pero las sucesivas crisis de la industria vínica y la necesidad de elaborar volumen a bajo costo llevó su extensión a penas 10.000 hectáreas a mediados de la década de 1990 cuando el mundo comenzaría a fanatizarse con su sabor. Hoy esta superficie alcanza las 40.000 y cada año algún nuevo viñedo se suma.

Pero esta extensión del Malbec ya no es solo un fenómeno local sino que en el mundo sus hectáreas se multiplican. Entre los países donde se observa un notable interés por su cultivo se cuentan Francia donde ya logran tener 4000 hectáreas, Chile con 1900 mientras que en Estados Unidos, Sudáfrica, Canadá y Australia ya es una apuesta en firme.