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El Juicio de París

Así se conoce la cata que cambió el rumbo de la vitivinicultura hace mas de treinta años, ¿quieren saber por qué?


Por Alejandro Iglesias (@AleIglesiasWine)

En la historia del vino hay hechos que ayudan a comprender la actualidad de la industria así como también el estilo de los vinos que bebemos. Entre estos sucesos uno que podemos destacar es el renombrado Juicio de París, aquella cata organizada en 1976 por Steven Spurrier, actual referente de la revista británica Decanter, cuyo objetivo era dar a conocer la calidad de los vinos californianos aunque su resultado fue mucho mas allá de su intención original.

El contexto. Que Francia es considerada la meca del vino no es ninguna novedad aunque la competencia que enfrenta en la actualidad es la mas seria de su historia. Pero hasta hace tres décadas el poderío francés a la hora de hablar de tintos y blancos era indiscutido, incluso ante sus vecinos, España e Italia que asumían un rol secundario en materia vínica. 

Este lugar de privilegio logrado por Francia gracias a sus celebres etiquetas llevaba a pensar que todos los vinos del mundo que no fueran franceses carecían de la calidad suficiente como para disputarle el trono a sus caldos. De hecho, para los franceses solo existían sus vinos y hasta miraban con cierto desprecio los de cualquier otro origen, en particular los de regiones emergentes como el Valle de Napa en California o cualquier otro del Nuevo Mundo.

Pero ya por aquel entonces muchas cosas habían comenzado a cambiar y algunos bodegueros de Estados Unidos, mas precisamente de oeste de su geografía, se mostraban decididos a patear el tablero. Ya se había cumplido una década desde la gran reconversión de los viñedos californianos para apostar definitivamente por la calidad y así dar inicio a una nueva página de la historia del vino. Muchos de estos productores habían notado que su terroir contaba con las condiciones necesarias para elaborar grandes vinos y estaban dispuestos a demostrárselo al mundo.

Sin embargo al escena vitivinícola internacional seguía en manos de los europeos con Francia a la cabeza lo que suponía un verdadero desafío para los estadounidenses transcender con sus creaciones.

El evento. Según Steven Spurrier, organizador de la cata y por aquel entonces vinotequero en París, el objetivo era demostrar la buena calidad de algunos vinos californianos a un grupo reducido de expertos catadores franceses. Fue así que este británico, que ya había comprobado que en California la mano venia en serio, convocó a una cata a ciegas de vinos del nuevo mundo a nueve de los mas respetados referentes de la escena enogastronómica parisina aunque cuando todos estaban listos para comenzar develó que entre las muestras también había varios de los mas consagrados exponentes de Burdeos y Borgoña.

La cata transcurrió con total tranquilidad aquel 24 de Mayo de 1976 en uno de los hoteles más exclusivos de la capital francesa hasta el momento en que se conocieron los resultados finales. 

Hoy recuerdan quienes estuvieron presentes como los catadores aseveraban cuales eran los grandes vinos, según ellos franceses, y cuales los que carecían de elegancia, señalados como californianos. Sin embargo a la hora de conocer el veredicto final la cosa se puso densa y aprovechando el titulo de Juicio de París y su origen griego podemos decir que ardió Troya.

Sueño americano, pesadilla francesa. Resultó ser que estos especialistas franceses dieron como ganadores a los vinos californianos por sobre los de su país por escandalosas diferencia en ambas categorías, tintos y blancos. Como no podía ser de otro modo aquel día se convertiría en el salto a la fama de los vinos californianos y principalmente del Stag’s Leap Cabernet Sauvignon 1973 y el Montelena Chardonnay 1973, dos iconos de la escena norteamericana que habían logrado imponerse a vinos de la talla de Chateau Mouton Rothschild, Chateau Montrose y varios Chardonnay de la Borgoña.

Con los resultados por todos conocidos algunos de los especialistas convocados pusieron en duda la organización de la cata y hasta denunciaron haber sido manipulados por Spurrier quien años mas tarde confesaría, “organicé todo para que ganen los vinos franceses”. Sin embargo una vez aquietadas las aguas la mayoría del panel reconoció el resultado y con esto el británico se convertiría en una de las personalidades mas influyentes del mundo del vino.

Al fin y al cabo el resultado tuvo sus lecturas. Para algunos todo indicaba que Francia debía reconocer que sus vinos necesitaban mejorar si querían ser los mejores del mundo así como también debían aceptar que se podían elaborar grandes vinos en otras regiones fuera de sus fronteras. Como efecto inmediato se pudo observar como ciertas figuras de la viticultura francesa comenzaban a emprender proyectos en California como el caso del joint venture entre Mondavi y Rothschild que resultaría en el mítico tinto Opus One, una receta que el francés desplegaría en varios países del nuevo mundo, en el caso local con Catena Zapata y su vino CARO.

El Nuevo Mundo al poder. Con la revolución generada por este evento los ojos del mundo se posaron en los vinos del Nuevo Mundo donde todos comenzaban a tomar nota de la receta californiana y como efecto derrame de pronto irrumpirían en el mercado los chilenos, australianos y claro esta los argentinos para desafiar la supremacía europea.

Nadie puede negar que aquella cata cambio para siempre los parámetros de calidad del vinos e impuso nuevos estilos que afectaron incluso a los vinos del viejo mundo cada día mas cercanos a los del nuevo mundo.

Mientras tanto basta con sacar el tema a cualquier francés para notar que la indignación aun hoy sigue sin cicatrizar mientras algunos sostienen que aquella cata fue una gran traición a la patria por parte de aquellos catadores y claro esta del mismo Spurrier quien tuvo que cerrar su tienda en París.

Del libro a la película. Si pensamos que en Hollywood cualquier excusa es buena para hacer un film no podemos sorprendernos de la llegada de esta historia a la pantalla grande. Lo cierto es que se hizo esperar unos cuantos años y fue recién en 2008 que Bottle Shock llegaría a las salas para narrar el gran triunfo de los vinos californianos ante los franceses con grandes estrellas en el reparto. Todo gracias al libro editado por el cornista de TIME George Taber, único periodista presente en la cata de 1976 ya ningún otro colega acudió al evento ya que no parecía ser un gran programa aunque cambiaría para siempre la escena del vino. 
Como si fuera poco a esta primera película, muy hollywoodense para algunos, en breve se sumará una versión que promete ser mas picante y hasta parece tener nerviosos a los verdaderos protagonistas de la historia.

La revancha… Cada diez años se realiza nuevamente el desafío a fin de evaluar la evolución de estos vinos y ver si finalmente el resultado se revierte a favor de los franceses. Pero lo cierto es que la actuación de los estadounidenses siguen dando que hablar incluso en 2006 cuando se conmemoraron los treinta años de la cata original.
Como si fuera poco recientemente un medio asiático consultó a Spurrier como imagina el Juicio de París hoy y la palabras del británico dejaron muy bien parada a nuestra industria ya que confesó que los vinos podrían dar el batacazo son los de Sudamérica, en especial los argentinos. 

Pero claro está que mas allá de estos resultados y la pintoresca historia del evento no debemos olvidar que como dicen muchos enólogos el mejor vino afortunadamente aun no ha sido elaborado lo que nos da la posibilidad de tenerlo pronto en nuestra copa.


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