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Por estos días muchos winemakers asumen el desafío de trepar en la montaña en busca de viñedos extremos que aporten material para vinos únicos. Otros hacen escuela desde los rincones históricos y demuestran que los viñedos más antiguos también abonan a la diversidad. De esta manera, la vitivinicultura argentina logra desarrollar diferentes perfiles para su cepa insignia, el Malbec. Es esto lo que justamente podremos experimentar con la Selección Alta Gama de BonVivir del mes de Noviembre. Dos orígenes, dos estilos, dos escuelas, pero ante todo dos experiencias únicas.

Luján de Cuyo es la cuna histórica del Malbec. Fueron justamente los viñedos de Perdriel, Agrelo, Vistalba y Chacras de Coria el escenario de la revolución vitivinícola que catapultó al estrellato a este varietal desconocido por muchos en el mundo. Y lo más importante es destacar que durante los últimos veinte años estas regiones lograron definir un estilo que conoce de matices pero ante todo de carácter regional. Es el caso de Trivento Golden Reserve Black Series Malbec 2015, vino elaborado por Germán Di Césare con uvas de los diferentes viñedos de Luján de Cuyo. Con estos frutos este enólogo logra un vino de perfil clásico pero de frescura interesante que realza el volumen del vino en boca y genera cierta dualidad de texturas y tensión. Un vino que permite observar a los viñedos añosos con potencial para estilos modernos y con muchos secretos por revelar.

Mientras tanto, el Valle de Uco se presenta como el origen más novedoso del vino argentino. Con viñedos entre los 1000 y 1400 metros de altura, en un clima más fresco y sobre suelos de composición muy compleja, este valle se convirtió en el pasatiempo favorito de muchos winemakers. Entre estos se destaca Leo Erazo, responsable de Altos Las Hormigas Malbec Reserve 2013 y todos los vinos de esta bodega sinónimo de Mendoza en el mundo. Para este Malbec en particular, Erazo selecciona uvas de Tunuyán, Gualtallary y Altamira con el fin de lograr una expresión acaba para esta región. Así obtiene un tinto complejo de perfil austero pero que con tiempo en copa revela la identidad más pura del Malbec con sus aromas de frutos rojos, hierbas silvestres y flores. En boca es tenso y vibrante con sabor franco y taninos de textura fina.

Cada uno con su estilo, ambos vinos dan cuenta del futuro de nuestra viticultura. Un futuro sin techo y con mucha creatividad.

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