Entrevista a Tomás Achával, fundador de Nómade Wines.

"Cuando entré al mundo del vino era totalmente abstemio, pero aprendí rápido", confesó este nómade incansable.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier.

 

Tomás Achával es una persona que no se detiene un minuto. Podemos decir que está radicado en Buenos Aires pero vive por el mundo, casualmente comenzó a responder esta entrevista sentado en un avión que lo llevaría de gira por Europa para promocionar sus vinos. Esta personalidad inquieta y aventurera lo llevó a dar vida a uno de sus sueños, el de la bodega propia.
Conozcan quién está detrás de una de nuestras etiquetas del mes de agosto.

 

¿Cómo llegas al mundo del vino?
En 1994 el entonces presidente de Bodegas Chandon, Jean Pierre Thibaud, comenzaba a pensar en su retiro para dedicarse a pleno a su proyecto vitivinícola (Bodega Ruca Malen). Es así que me invita a hacerme cargo de la Gerencia General, lo que me sorprende en cierta medida ya que además de ser un joven ingeniero era totalmente abstemio. Obviamente tuve que aprender rápido.
Al equipo de Bodegas Chandon, principalmente Jean Pierre, le debo mucho. Con ellos descubrí lo que se convirtió en uno de los ejes de mi vida: el vino y su cultura.

 

¿Y qué te llevó a impulsar un proyecto personal? ¿Cuándo arrancaste?
Durante mis 25 años de vida laboral, tuve una experiencia muy rica y variada. Siempre fui muy inquieto y dispuesto a tomar responsabilidades y desafíos que muchos preferían evitar. Es así que pasé de ingeniero de planta y vendedor en Monsanto-USA, a presidente de Bodegas Chandon y años más tarde a hacerme cargo de la Dirección General y Presidencia de Telefé.
Siempre tuve el sueño del proyecto propio, pero recién se presentó la oportunidad en el 2004, a mi salida de los medios.
Con la experiencia ganada más la pasión y energía que me caracterizan, decido elaborar vinos que sorprendan y entusiasmen a los consumidores bajo los nombres Nómade y 7 Lunas.

 

¿Por qué el nombre Nómade?
Me llevó un año encontrar el nombre para mis vinos. Por un lado quería un nombre coherente con la idea detrás del negocio y alineado con mi filosofía de vida. Soy inquieto y mi carrera siempre me obligó a viajar mucho. Soy un nómade.
Además, no creo que en una misma región se puedan optimizar todas las variedades; me seduce la posibilidad de aprender y trabajar en varias regiones en simultáneo.
Como un verdadero nómade recorro personalmente la región andina, buscando los lugares y climas donde mejor se desarrollan las distintas cepas. Así, descubro viñedos de enorme riqueza enológica, únicos por su historia y su gente.

 

¿Qué estilo de vinos esperas acercar al consumidor?
Con Nómade busco elaborar vinos “single vineyards” de altísimo nivel enológico con un carácter que sorprenda a los consumidores. Para ello es clave que cada viñedo comunique y exprese sus propias características y las diferencias con las cosecha anteriores.
La pincelada final se la damos en la bodega durante la fermentación y guarda pero el carácter principal lo desarrollamos en el viñedo.

 

Proyectos en mente, ¿algún vino nuevo?
Actualmente estamos exportando a 8 países además de Argentina. Los objetivos para los próximos años se centrarán en consolidar nuestra posición en cada uno de los mercados a los que tanto nos costó ingresar.
En lo que se refiere a nuevos vinos este año estamos introduciendo el Nómade Reserva Las Mulas; un blendSyrah/Malbec con 18 meses en barrica francesa de primer uso. Por suerte muy bien recibido en los mercados que lo introducimos.

 

¿Cómo definirías este Nómade Malbec que nuestros socios podrán disfrutar en esta selección?
Este vino se elaboró con uvas provenientes de un pequeño viñedo de más de 70 años ubicado en la zona de La Consulta, Valle de Uco, Mendoza. Sus 75 años nos brindan un balance natural con bajos rendimientos (5.000 kilos por hectárea). Su ubicación a 980 metros de altitud somete al viñedo a una diferencia de temperatura entre el día y la noche de hasta 18ºC que se traducen en taninos redondos y estructura aterciopelada, aspectos típicos de la zona.
Es un vino de color intenso, con aromas profundos e inquietantes. Sin duda sorprenderá a los socios de BonVivir por su madurez y elegancia en boca.

 

Como nómade que viaja por el mundo, ¿cómo observas la imagen del vino argentino en el exterior?
Me sorprende el crecimiento que ha tenido en los últimos 4 años. No sólo en volumen sino en imagen. Hoy Argentina es el origen que más rápido está creciendo en los principales mercados y el tren no se detiene. Hoy en día además del fútbol y la carne, se nos conoce también por los buenos vinos. Habla muy bien de los que de una manera u otra están involucrados en la producción y promoción del vino argentino en el mundo.
Es un momento que debemos aprovechar sin dejar de innovar e invertir.

Argentina tiene varios desafíos por delante y no pude quedarse con los brazos cruzados.