Entrevista a Héctor Durigutti, enólogo y propietario de Durigutti Winemakers.

"Los vinos son mi pasión, me veo dentro de la viticultura por muchos años", vaticinó uno de los enólogos del momento.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier AAS.

 

Sin duda Héctor es uno de los enólogos del momento. Sus vinos y aquellos que elabora para terceros siempre están entre los preferidos de los especialistas internacionales que destacan constantemente su labor. Hoy tiene bodega propia donde junto a su hermano Pablo, produce vinos con personalidad y carácter que podrán conocer en esta selección de BonVivir. Para él las vides son una pasión que lo llevaron a recorrer un largo camino y promete que, hay Durigutti para rato!

 

¿Cuándo y cómo arranca tu carrera de enólogo?
A los 15 años estudiaba en la Escuela Vitivinícola Don Bosco y hacía prácticas de laboratorio en Bodega Tittarelli, ubicada en Rivadavia, donde nací y crecí. A los 18 ya trabajaba en Gancia elaborando vinos y espumantes. Con 22 años me mudé a Chilecito (La Rioja) para trabajar en Bodega Nacari. Después me radiqué 2 años en Chile y hasta realice 2 cosechas en Bento Concalvez (sur de Brasil). En 1999 de regreso a Mendoza, me sumé al equipo de Altos Las Hormigas y junto a sus winemakers tuve la oportunidad de trabajar en Italia con Atilio Pagli y Alberto Antonini. De este modo di mis primeros pasos en la elaboración de los vinos finos de alta gama, básicamente de Malbec.

 

¿Como experto del Malbec,cuál es tu definición de nuestra cepa emblema?
Es una variedad rústica que se da muy bien en toda la Argentina, desde el Norte al Sur. Tiene la cualidad de brindar en cada región características aromáticas y gustativas distintas gracias a su adaptabilidad a diferentes condiciones climáticas. Lo más importante es la dulzura de sus taninos y su complejidad aromática.

 

¿Pensás que la calidad del Malbec ha llegado a su techo?
Estamos por muy buen camino, yo no diría que estemos llegando al techo, siempre hay detalles para mejorar, de eso se trata nuestro trabajo año tras año. Siempre pienso que el mejor vino es el próximo.

 

¿Cuál es el estilo de vinos que te gusta acercar al consumidor?
Vinos modernos, concentrados y de buen color, que conserven la identidad frutal de cada variedad. Me gustan los vinos complejos en nariz que en boca se destacan con taninos dulces y largos.

 

La mayoría de tus vinos reciben reconocimientos y distinciones en todo el mundo.Cuál es el secreto?
Me siento cómodo trabajando con viñedos antiguos, algunos datan de los años ’40. Prefiero los que están plantados en alta densidad (7200 plantas/hectáreas) y con riego a manto de agua del deshielo. De estos viñedos logro muy bajos rendimientos cercanos a una botella por planta.
Además busco el potencial de cada una de las distintas regiones vitivinícolas de Mendoza, como La Consulta (Valle de Uco), Agrelo y Vistalba (Luján de Cuyo) y finalmente Medrano en Maipú.

Los tiempos de cosecha los determino por maduración fisiológica (taninos de la semilla) y no por maduración industrial. Una vez en bodega para la fermentación alcohólica sólo utilizo levaduras indígenas (no seleccionadas) que son las responsables de imprimir las características irrepetibles del terroir. Una vez terminado el vino, embotello sin clarificar, estabilizar ni filtrar, esto da al vino personalidad.

 

¿Qué otras variedades te gusta elaborar?
Me conocen mucho por mi Bonarda pero también me gusta trabajar el Cabernet Sauvignon.

 

¿En qué otras regiones estás vinificando?
Tuve la oportunidad de elaborar en casi todas las regiones vitivinícolas argentinas: Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén, Río Negro y Bahía Blanca. En este momento estoy elaborando tanto en Mendoza como en Neuquén y el próximo año arrancamos con las primeras uvas de Sierra de la Ventana.

 

¿Y en cuál que aún no lo hayas hecho te gustaría trabajar?
En algún momento me gustaría plantar un viñedo en la Quebrada de Humahuaca y luego hacer un vino allí.
Qué nos podes contar del Durigutti Malbec 2008 que nuestros socios podrán adquirir este mes?
Es un vino de gran intensidad colorante y muy complejo en nariz. Su universo aromático es amplio con la típica fruta roja fresca del Valle de Uco seguida por las notas cítricas y florales que aporta Agrelo, el grafito propio de Vistalba y finalmente los cherrys y confituras de Medrano. El paso por roble aporta notas como vainilla, moca, clavo de olor, tabaco y chocolate blanco. En boca es musculoso y exuberante con un final dulce, característico del Malbec mendocino.

 

¿Cómo ves el futuro del vino argentino y qué te imaginas estar haciendo en 10 años?
Veo a la Argentina con un gran potencial de vinos en todos los segmentos y un gran crecimiento. En los próximos 10 años me veo con una empresa bien consolidad, sólida en producción y ventas. Los vinos son mi pasión, me veo dentro de la industria por muchos años.