El boom de los concursos.

Los concursos de vinos experimentaron en los últimos años un crecimiento descomunal en todo el mundo y hoy se encuentran en pleno auge.

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Por Verónica Gurisatti, sommelier.

Hoy en día, los concursos de vinos representan una gran oportunidad de ingresar al mercado internacional, que cada vez se muestra más abierto y receptivo a los grandes vinos del mundo, por eso obtener un premio en un concurso de prestigio es un valor añadido para cualquier vino de calidad.
Los concursos internacionales más prestigiosos son el Bacchus de España, el International Wine Challenge de Londres, el Challenge International du Vin de Bordeaux, el Vinalies de París y el Concours Mondial de Bruxelles en Bélgica y el Vinandino de Argentina). Es importante destacar que un concurso es “internacional” cuando en él participan vinos de varios países.
El objetivo es asegurar una credibilidad indiscutible tanto para los resultados como para las menciones obtenidas, las cuales serán una acreditación del éxito obtenido y un distintivo de su calidad. Además, el número de muestras recibidas, la perfecta organización de las catas y la heterogeneidad del jurado son algunos de los factores que avalan la importancia de los premios.
La OIV (Office International de la Vigne et du Vin) es la principal entidad internacional que controla y reglamenta los concursos de vinos y la máxima autoridad en legislación y normativa vitivinícola. También hay una federación que agrupa a los concursos internacionales de envergadura llamada Federation Mondial des Grandes Concours.

 

Los objetivos
Los concursos buscan destacar los mejores vinos nacionales e internacionales y promover una sana competencia entre los productores. Están destinados a juzgar la calidad y a premiar a aquellos que alcanzaron el máximo nivel, pero también a estimular la producción de vinos de calidad superior, hacer conocer al consumidor vinos producidos en diversos países vitivinícolas, estimular el consumo moderado y contribuir a extender la cultura del vino.

 

El jurado
El jurado está formado por especialistas, reconocidos enólogos y líderes de opinión, y es un trabajo de equipo donde grupos de expertos catan, analizan y califican los vinos de las más diversas procedencias. En ese sentido no difiere de cualquier cata profesional y muchos concursos cuentan con catadores internacionales de alto nivel. El número total de jurados se fija en función del número de muestras presentadas.

 

Las muestras
Pueden concursar todos los vinos que cumplan con lo establecido en el reglamento oficial del concurso que las bodegas reciben al momento de ser invitadas a participar. En general, las únicas limitaciones son las relacionadas a la partida mínima de la cual debe provenir cada muestra (1.000 litros) y a la exigencia de ser vinos reconocidos y homologados por las autoridades vitivinícolas. Desde la recepción de las muestras hasta la atribución de los premios, los vinos son codificados para preservar su identidad y garantizar su total anonimato a lo largo de todo el proceso.

 

La cata
La degustación se realiza de acuerdo a normas avaladas por la OIV y la Federación Mundial de Grandes Concursos de Vinos. Los vinos se degustan en sesiones de catas a ciegas en grupos de 5 o 6 catadores y cada uno de los integrantes del jurado puede catar por día un máximo de 50 muestras. Los concursos no son abiertos al público, ya que durante las catas se respetan al máximo las condiciones adecuadas de degustación, pero sí pueden acceder libremente los representantes de prensa y de las bodegas participantes.