El amanecer del vino.

Reportaje a Leonardo Biondolillo, de Tempus Alba.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier AAS.

 

La búsqueda del verdadero Malbec.
Desde sus orígenes la vitivinicultura es el resultado del esfuerzo y la pasión con que sus protagonistas trabajan día a día. Esta fórmula le permitió a muchas familias trascender las barreras del tiempo y a otras con menos años recorridos, ganar su lugar. El último es el caso de los Biondolillo, amates del buen vino, que dieron rienda suelta a su pasión en un interesante proyecto familiar que conjuga amor por la tierra y pasión por la investigación, un ejemplo que vale la pena descubrir.

 

¿Cómo y cuándo nace la bodega? ¿Cuál es la filosofía de trabajo de Tempus?
Somos una familia de tradición enológica siempre ligada al cultivo de la vid y la obtención de frutas de calidad. Tempus Alba nace en una cena familiar en el año 2001 cuando mi padre, Aldo Biondolillo, comentó su interés por darle valor a las excelentes uvas que producíamos en nuestros viñedos a partir de la elaboración de vinos propios. Pero en ese mismo momento dejó en claro que esto no significaría masificar la producción. Es por eso que Tempus Alba tiene una escala de producción limitada a 300.000 botellas al año. Esto nos da la posibilidad de hacer lo que sentimos y plasmarlo a través del vino, algo que definimos como “darse el lujo de crear sin tener la presión de vender”.
Nuestra filosofía se basa justamente en el nombre de nuestra bodega que significa “el tiempo del amanecer”. Este es el momento cuando la mente está más despejada, más creativa. En el viñedo el aire es más puro y las uvas están frescas. En Tempus Alba celebramos ese momento, cargado de energía y esperanza para comenzar un nuevo día lleno de desafíos.

 

¿Quiénes forman el equipo de trabajo?
El núcleo familiar. Los Biondolillo nos complementamos muy bien a la hora de trabajar. Mi padre dirige la batuta, como enólogo, agrónomo y economista. Mi hermano mayor, Mariano, es ingeniero industrial y se encarga de la bodega. Mi primo José Luis es nuestro enólogo principal, responsable de la elaboración y cuidado de los vinos.
Por mi lado, como ingeniero agrónomo me encargo de supervisar los viñedos y formar el equipo agronómico a cargo de la producción y el cuidado de las viñas de nuestras tres fincas. Viajo permanentemente alrededor del mundo para transmitir qué estamos haciendo en Mendoza. Y de este modo divido mi tiempo entre el terruño mendocino, Buenos Aires y el mundo, transmitiendo nuestra pasión mediante el idioma universal del vino. Realmente queremos dar un mensaje claro que llegue a lo más profundo del alma de los amantes de los buenos vinos.

 

¿Cómo buscan diferenciarse del resto de las bodegas?
La diferenciación está dada por la calidad de los vinos, pero fundamentalmente por el estilo y la personalidad de los mismos. El estilo propio y la personalidad de un vino, dados por la interacción tierra-agua-clima y manejo del viñedo, no son más que un reflejo de cada uno de nosotros. Somos lo que hacemos, es una de las premisas de nuestro Dogma.
En cuando a la calidad, nos diferenciamos con nuestro trabajo de investigación y desarrollo basado en la selección de clones de Malbec. En el año 2000 comenzamos a trabajar en esta área y luego de 10 años logramos elaborar nuestro primer vino compuesto por un corte de los 10 mejores clones de Malbec producto de la primera fase de selección. Un arduo trabajo proyectado a 25 años vista pero con el primer resultado enológico en el mercado, Tempus Alba VERO 2007.

 

¿Qué desafíos plantea el modelo de bodega familiar?
Miles de desafíos. Sabemos que dentro de las pymes argentinas, sobre todo cuando son familiares, no es fácil lograr que la empresa se mantenga. Nosotros somos cuatro generaciones en la industria vitivinícola en Mendoza y el camino no ha sido sencillo. Pero planteando objetivos de corto plazo las cosas marchan por un sendero de estabilidad y consistencia, que dará sustentabilidad a la empresa en el mediano y largo plazo.

 

¿En qué región están los viñedos?
Nuestros viñedos se ubican en tres regiones privilegiadas de la provincia de Mendoza. Finca El Retorno en Coquimbito (Maipú) a 800 metros sobre el nivel del mar. Finca La Alborada en Anchoris (Luján de Cuyo) a 1040 msnm y finca San Antonio en Tupungato (Valle de Uco) a 1200 msnm.

 

¿Qué tipo de vinos buscan lograr?
Nuestro estilo es bastante particular, buscamos vinos completos y complejos que se mantengan en la copa. Explotamos al máximo las distintas características de nuestros terruños, dándole a los vinos la complejidad y elegancia del Viejo Mundo con la frutuosidad y potencia del Nuevo Mundo. La armonía y el balance de ambos mundos da como resultado vinos muy interesantes con muy buen potencial de guarda.

 

Ustedes ya son un proyecto muy reconocido por sus vinos y también por los constantes trabajos de investigación que realizan. ¿Qué nos podés contar de esto?
La variedad Malbec es muy rica genéticamente (posee cientos de clones) y este es un aspecto bastante desconocido en el mundo del vino. Atentos a esto y a la constante búsqueda de la calidad que nos caracteriza decidimos desarrollar un Programa de Investigación y Desarrollo, financiado con recursos propios, orientado a la identificación, selección y multiplicación de clones de Malbec. Nuestro interés no es ni más ni menos que iniciar la búsqueda del mejor Malbec, el Verdadero Malbec.
Dicho programa está en su 10º año de ejecución e incluso comenzamos a trabajar en él 5 años antes de la construcción de la nueva bodega. Este argumento se complementa desde el punto de vista comercial en la importancia que a futuro tendrá la diferenciación del producto, especialmente en los Malbec. Estos vinos en un plazo de 10 a 15 años serán demandados no sólo por sus características genéricas propias como varietal, sino por los atributos enológicos específicos de sus clones.

 

¿En qué consiste este Programa de Investigación y Desarrollo?
En la primera fase del Programa (1997/2002) nos dedicamos a poner a punto el método de cultivo de tejidos vegetales in vitro, que es una técnica de propagación en condiciones totalmente asépticas, en la que a partir de un pequeño segmento inicial de tejido es posible regenerar en poco tiempo miles o millones de plantas genéticamente iguales a la planta madre. Es importante aclarar que este método no implica manipulación genética.
Todo el proceso de micropropagación se realiza en condiciones controladas de temperatura, humedad e iluminación. Para lograr la micropropagación de la especie Vitis Vinífera Malbec fueron desarrollados protocolos tanto para el establecimiento y multiplicación in vitro como para la rusticación. Para que la micropropagación sea de utilidad práctica en programas de producción, es preciso que los protocolos sean de rápida implementación y generen plantas de alta calidad y sanidad garantizadas.
Las plantas obtenidas de cultivo in vitro se deben adaptar a las nuevas condiciones ambientales ex vitro donde deberán crecer y continuar con su ciclo vegetativo ya sea en invernáculo o campo. Esta etapa del proceso se llama “rusticación” y es particularmente dificultosa para el caso de la vid.
En la segunda fase del Programa (2000/2001) en la finca El Retorno, en cuyo predio se construyó luego la bodega Tempus Alba, se implantó un viñedo de 2,6 hectáreas con plantas provenientes de una selección masal de distintos viñedos representativos de la variedad Malbec existentes en la provincia de Mendoza. Una vez que estas plantas alcanzaron su primera producción comercial, se realizó una selección visual (fenotípica) de las mismas y se identificaron 589 potenciales plantas madre (mother block). Estas plantas se plantaron en nuestra finca La Alborada, en el departamento Luján de Cuyo de Mendoza, y constituyen la base genética del Programa de Mejoramiento Cualitativo de la variedad Malbec.
Durante el año 2008, con el propósito de realizar un primer tamizado del lote de plantas madre,
se llevó a cabo un monitoreo del potencial de calidad enológica de las mismas mediante un análisis de su comportamiento agronómico y adaptación al terroir, análisis sensorial y microvinificaciones de las uvas producidas. A partir de los resultados obtenidos pudimos hacer una selección de los mejores 20 posibles futuros clones. Este seguimiento continuará durante 2 años más, es decir en los ciclos productivos 2008/9 y 2009/10.

 

¿Y cuál es el objetivo de tanta investigación?
Como parte del programa general de actividades del proyecto y hasta tanto pudiésemos contar con resultados analíticos más contundentes sobre la calidad enológica del material bajo estudio, en el año 2007 realizamos una vinificación de los 10 mejores clones seleccionados visualmente (fenotípicamente) del stock de plantas madre. Con este nuevo vino, Tempus Alba inaugurará una nueva línea de producción de Malbec, la línea VERO, con la que daremos respuesta al desafío de buscar el Verdadero Malbec o VERO MALBEC.

 

¿Es fácil realizar investigación en Argentina?
No es fácil, pero tampoco imposible. Hay que dejarse ayudar. En este aspecto contamos con la ayuda económica y financiera de FONTAR mediante la cual podemos apoyarnos técnicamente en tres pilares importantes dentro de la investigación. La Facultad de Agronomía, la Estación Experimental INTA de Luján de Cuyo y el Instituto Enológico de Investigación Richardi.