El Señor Malbec.

Entrevista a Ricardo Santos, productor de Malbec y gran conocedor de este cepaje.

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Por Verónica Gurisatti, sommelier.

 

Ricardo Santos es un emprendedor del vino argentino. Nació en Buenos Aires y estudió arquitectura en Estados Unidos en la Universidad de Virginia, donde vivió con su esposa y ejerció durante varios años su profesión. Luego, cuando regresó a la Argentina, se radicó en Mendoza y a partir de ahí su vida cambió.

 

 

Fue propietario de Bodegas Norton (su padre, Manuel Santos, fue el fundador) aunque la vendió para alejarse de la industria, pero su pasión por el vino fue más fuerte y al poco tiempo compró una pequeña finca en Maipú, Mendoza, donde plantó sólo Malbec y desde entonces se convirtió en su más fiel defensor.

 

Hoy, dirige su propia bodega junto a sus hijos Patricio y Pedro, produce “El Malbec de Ricardo Santos” (del que exporta el 60% de la producción) y ahora también Semillón, una variedad blanca poco elaborada pero muy rica y equilibrada, y es uno de los más reconocidos productores de vinos de autor.

 

Solamente elabora vinos de excelencia con uvas de perfecta maduración, estricto trabajo de vinificación y un claro objetivo: alta calidad. De las muchas fortalezas que exhibe, seguramente la más importante de todas es su vitalidad y constante visión de futuro. Aquí, su punto de vista sobre la bebida nacional.

 

¿Qué tienen en común la arquitectura y la vitivinicultura?
Partir de una idea y desarrollarla hasta lograr hacerla realidad.

 

¿Cuál es el estilo de sus vinos?
El vino es lo que el viñedo produce, sin mayores influencias de lo que la bodega luego pueda proveer, y es muy difícil mantener un mismo estilo de Malbec año tras año, por eso en 2004 no lo elaboramos, porque el clima caluroso no lo permitió.

 

¿En qué se diferencia el Malbec de Ricardo Santos de otros Malbecs?
No pretendemos competir. Ahí está nuestro Malbec, que tiene similitudes con algunos y se diferencia de otros.

 

¿Cuál es el futuro de esta variedad?
Es nuestra responsabilidad que siga en permanente crecimiento, la oportunidad que tenemos es ilimitada si la sabemos aprovechar. De las exportaciones argentinas totales casi la mitad corresponde al Malbec, por eso es necesario seguir plantando viñedos de esta variedad.

 

¿Por qué apostó por el Semillón?
Porque quienes lo prueban nos demuestran que la selección que hemos hecho con el Semillón es compartida por muchos amantes del vino, hasta algunos que reconocen que no son de beber vinos blancos. Hemos conseguido un vino fresco y frutado, sin nada de roble ideal para acompañar muchísimas comidas.

 

¿El gusto del consumidor cambió en los últimos años?
El paladar del consumidor argentino va cambiando mucho más rápido de lo que los productores creemos que cambia. El consumidor de hoy no elige un vino por tradición sino por su gusto particular, es mucho más exigente y ya tiene formado un paladar, por eso la mejor estrategia es que prueben los vinos de manera directa.

 

¿Qué porcentaje de la producción destinan al mercado externo?
Exportamos el 60% de la producción a EE.UU., Gran Bretaña, Canadá, Alemania, Dinamarca y también estamos trabajando en México y Brasil.

 

¿Qué opina de los puntajes y de los concursos?
Todo depende de quién pone los puntajes y qué concursos son. Como los vinos y las personas, hay buenos y hay malos.

 

¿Cómo serán los vinos del futuro?
Hace 4.000 años que el vino es moda, con variantes muy marcadas, pero creo, sin embargo, que la aproximación a la fruta es hacia donde se irá acercando en el futuro cercano.

 

¿Cuál es el gran desafío del vino argentino?
El gran desafío es tener personalidad.