Cabernet Sauvignon

La Reina de los tintos, que desde hace unos años parece reclamar su corona.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier*.

 

El Malbec no hizo en forma solitaria su arribo a la Argentina sino que lo acompañaron muchas variedades europeas que lograron conquistar el paladar local con más bajo perfil. Entre estas se encuentra la Reina de los tintos, es decir, el Cabernet Sauvignon, que desde hace unos años parece reclamar su corona.

 

En los últimos meses nadie puede negar que se escucha hablar más acerca de los atributos del Cabernet Sauvignon argentino que de nuestra cepa emblema y a pesar de que le falta mucho para igualar al Malbec en popularidad, este resurgir de la soberana de Burdeos se ha convertido en un verdadero fenómeno.

 

Pasa que el éxito del Malbec ha demostrado al mundo el potencial de nuestra enología y sus terruños pero ya muchos piensan en cuál será el vino que lo acompañará en el futuro. En un principio algunos aseguraban que no podía ser otra que la Bonarda, cepa muy difundida en el país y con muchos seguidores mientras otros confiaban que era el momento de mostrar más complejidad y refinamiento. Para esto últimos era la hora de jugar una de las cartas más importantes, la hora del Cabernet.

 

Entre los primeros en explicar la necesidad de desarrollar y perfeccionar los vinos a partir del Cabernet estuvo el reconocido enólogo estadounidense Paul Hobbs, quien vinifica y asesora bodegas por estas latitudes desde mediados de los “80. En alguna ocasión Hobbs nos comentó que “el Cabernet es el verdadero parámetro de calidad de la enología internacional. Podes tener muchos vinos buenos pero cuando logras un gran Cabernet Sauvignon todos hablan de vos”.

 

Esto no debe desalentarnos si pensamos en el “malbec centrismo” de nuestro mercado, no olvidemos que en ningún país se logran Malbec con la calidad que alcanzó en Argentina, algo que llevó a esta cepa olvidada en su tierra natal a compartir el podio de las preferidas del mundo. Lo que Hobbs intenta explicar es que se necesita más que un ícono para estar entre los países vitivinícolas más importantes del planeta.

 

Lo mejor de todo esto es que hoy Argentina ha alcanzado con sus Cabernet Sauvignon una calidad comparable a la de los mejores de Napa Valley (USA), incluso para los más optimistas semejante con los de Burdeos (Francia).

 

Entre estos promotores del Cabernet local se encuentra lógicamente Mr Hobbs quien no sólo ha logrado excelentes resultados con esta cepa en Mendoza sino también en Salta. Pero entre los más influyentes enólogos locales el Cabernet también es favorito. Por ejemplo Héctor Durigutti confía que esta gran calidad de la que hablamos hoy es sólo el comienzo, algo que comparte con Alejandro Vigil de Catena Zapata que por su lado asegura que a medida que avance el estudio de los terroir locales, el Cabernet será cada vez mejor.

 

Actualmente el Cabernet ocupa el tercer lugar en cuanto a hectáreas plantadas, sólo superado en superficie por el Malbec y la Bonarda, un dato que demuestra que su potencial no es novedad para la industria argentina del vino.

 

Pero más allá de este presente prometedor el Cabernet siempre estuvo entre las cepas preferidas de los argentinos para quienes su nombre es sinónimo de elegancia y refinamiento. Detrás de una etiqueta de Cabernet Sauvignon el consumidor sabe que encontrará un vino muy expresivo y aromático cuya personalidad estará definida por los frutos negros y las especias con un medio de boca envolvente, cuerpo intenso y taninos firmes. Si a su vez este vino recibe crianza en barrica el resultado puede ser sublime ya que sus aromas prometen notas profundas y complejas al fundirse con lo dejos ahumados y especiados del roble que también se encargará de domar el ímpetu de sus taninos convirtiéndolos en un toque sedoso y amable en su final de boca mientras aumentará significativamente su potencial de guarda.

 

Otro dato a considerar del Cabernet Sauvignon es su capacidad para magnificar sus atributos en botella al resistir como muy pocas cepas el paso de los años aún sin necesidad de la crianza.

 

Gracias a todas estas propiedades la reina de Burdeos no sólo brinda maravillosos resultados cuando se la vinifica pura sino también a la hora de los blends (vinos de corte) ya que aporta todo su carácter y estilo al momento de definir la personalidad de un gran vino.
Es sabido que Argentina ha optado por el camino enológico correcto y sin dudas estas promesas del Cabernet están cerca de ser un logro más de nuestros winemakers, algo al que ya nos empezamos a acostumbrar en un país donde los grandes vinos están comenzando a despertar.

 

*miembro de la Asociación Argentina de Sommeliers.