Empresarias Siglo XXI.

Entrevista a Sofía Pescarmona, presidente de Bodegas Lagarde.

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Por Verónica Gurisatti, sommelier.

 

Desde el año 2002, Sofía Pescarmona es presidente de Lagarde, una de las bodegas más tradicionales de Luján de Cuyo (Mendoza) y su vida transcurre entre reuniones, viajes, presentaciones, catas, y la vida familiar. Antes de llegar a la vitivinicultura estudió Relaciones Internacionales y Filosofía en la Universidad de Tufos, Boston, y una vez en Argentina realizó un master en Administración de Empresas y luego empezó a trabajar en IMPSA.

 

Dinámica, emprendedora y progresista, nos cuenta que trabajar la gratifica, igual que hacer las cosas bien y asegura que el conocimiento no serviría de nada si no se lleva con pasión y amor al destino buscado. Sonriente y de cálido tono mendocino, esta joven profesional de treinta y pico, ya se hizo un importante espacio en la vitivinicultura argentina. Aquí, confesiones de una mujer independiente que disfruta haciendo lo que hace y tiene el control de su propio destino.

 

¿Desde cuándo formas parte del mundo del vino?
Desde que ingresé a Lagarde en el año 2002. Mi abuelo compró la bodega en 1974 y yo siempre estuve conectada a través de la empresa familiar pero no trabajando en ella.

 

¿El amor y la pasión por el vino están en los genes?
La cultura del vino en mi caso se transmitió a nivel familiar desde chica, por el amor que tiene toda la familia por este producto. Además cuando uno vive en Mendoza es difícil no apasionarse por el vino.

 

¿Cómo ves hoy a la vitivinicultura argentina?
La veo bien, con algunos desafíos por los aumentos de costos en dólares y la dificultad para trasladar aumentos en el mercado externo como así también algunos desafíos en cuanto a la alta dependencia de nuestras exportaciones y mercado interno de un solo producto que es el Malbec. Aquí tenemos que trabajar en la diversificación y la baja del riesgo de depender demasiado de una sola cosa.

 

¿Crees que el Malbec argentino es único en el mundo?
Sí, totalmente convencida.

 

¿Cómo definís el estilo de tus vinos?
Elegantes, armónicos, de excelente precio-calidad.

 

¿Qué pensás del marketing y cómo creés que incide en la industria?
El marketing es muy importante en nuestra industria porque a través de él podemos contar nuestro proceso productivo, que es complejo y largo. A su vez, hay muchos vinos y muchas regiones de vinos en el mundo y a través del marketing podemos explicar las diferencias entre nuestros vinos y otros y nuestra región versus otras.

 

¿Cómo ves el papel de la mujer en el mundo del vino?
Fundamental, como todo en la vida. El vino no escapa a lo que aporta la mujer en todos los aspectos de la vida.

 

¿Considerás a tu trabajo como un estilo de vida?
Sí, en la industria del vino no tenés otra alternativa que mirarlo de esta manera, ya que vender para nosotros es comer rico, maridar nuestros vinos con la comida, hacernos amigos de nuestros clientes y compartir momentos especiales.

 

¿Cuáles son los vinos que en tu casa no pueden faltar?
Los míos por supuesto, en este momento por ejemplo estoy tomando mucho Viognier de Lagarde y Primeras Viñas Malbec, pero también me gustan muchos más como el Veramonte Sauvignon Blanc, el Semillón de Mendel, el Tritono de Familia Mayol, algunos Pinot como el de Canale, Torrontés también varios, Malbecs de Mendoza y muchos otros de todas partes del mundo. No puedo elegir unos pocos porque soy una enamorada de los vinos y hay muchísimos que me gustan.