El vino de los amigos.

Zemlia es el sueño de 5 amigos que comparten la pasión por la tierra mendocina y el vino.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier AAS*.

 

Entre los tantos proyectos que descubrimos en BonVivir, muchos llamaron nuestra atención. Uno de estos es Zemlia, que nos sorprendió no sólo con la calidad de sus vinos, sino con una historia muy particular. Se trata de un proyecto nacido de la amistad y el sueño compartido por 5 compañeros de trabajo que un día decidieron apostar al mundo del vino. Pero no sólo con la idea de cumplir con el plan de la bodega propia, sino el de homenajear a la tierra y sus frutos. Conversamos con Rodolfo Daza, uno de estos amigos y socio, que hoy lleva adelante este proyecto que sin dudas dará que hablar en los próximos años.

 

¿Cómo nace Bodega Zemlia?
Zemlia es el sueño de 5 amigos que compartimos la misma pasión por la tierra mendocina y el vino. Trabajamos durante años en el sector financiero y a principios de 2000 decidimos adquirir unas fincas en Alto Tunuyán, Valle de Uco, con la idea de vincularnos a esta industria que nos apasiona. La idea principal era lograr excelente calidad de uvas para luego venderlas a las bodegas. Gracias a la región donde están nuestros viñedos y el trabajo realizado alcanzamos a convertimos en proveemos estratégicos de importantísimas bodegas que hoy destinan nuestras uvas a sus vinos de más alta gama.
Atentos a la calidad de nuestras uvas un día se nos presentó la oportunidad de adquirir una bodega de 1918 en Maipú (a menos de 20 kilómetros de la ciudad de Mendoza) y no la dejamos pasar. Nos interesó su ubicación y su estructura original con pequeñas piletas y un importante sótano, que son ideales para para la elaboración y guarda del vino. Le hicimos reformas, ampliaciones e incorporamos maquinarias de última tecnología. Así, paso a paso, se armó un proyecto que nos llena de felicidad.

 

¿Todos trabajan en la bodega?
No, actualmente todos los miembros de Zemlia continúan con actividades en importantes empresas y a raíz de eso estamos repartidos en diferentes ciudades. Por un lado nuestro socio principal trabaja en Moscú, otro de ellos en Sao Paulo y dos en Buenos Aires. Todos en puestos directivos en empresas de telecomunicaciones, finanzas y auditorías. Por lo tanto, el que se dedica full time al proyecto en esta etapa inicial soy yo, hasta que ellos se vayan incorporando. Pero lógicamente todas las decisiones las tomamos en conjunto.

 

¿A quién se le ocurrió el nombre?
Zemlia significa tierra buena en lenguaje vikingo-ruso. Uno de nuestros amigos y su mujer viven allí hace unos años y cuando descubrieron este vocablo entendieron que era el mejor para representar lo que queremos expresar con nuestra bodega.

 

¿Cómo fue la puesta en marcha del proyecto?
Como todo inicio fue soñado, pensado y programado. Luego vino el momento de la ejecución y la adecuación a los miles de imponderables que se presentaban. Debíamos reconstruir y ampliar una bodega que estaba sin uso desde hacía varios años, con sistemas antiguos y deteriorados pero era tal el entusiasmo que teníamos que logramos terminarla a tiempo para la cosecha 2009. Luego seguimos con otras tareas, detalles y perfeccionamiento. Hoy al comparar lo que recibimos y lo que logramos nos da una gran tranquilidad de espíritu que refuerza nuestros sueños.
Pero todo esto no tendría sentido si no hubiésemos logrado nuestro objetivo principal: la elaboración de vinos súper y ultra premiun. Cada aporte de nuestro equipo en los viñedos, así como el de los profesionales que nos asesoran, nos permitió alcanzar un estilo particular de vinos que ya han logrado importantísimos reconocimientos a pesar de ser un proyecto tan joven.

 

¿Cuáles fueron esos primeros reconocimientos?
Ya en 2010 nos sorprendimos con los logros alcanzados en el Argentina Wine Awards (AWA) a sólo 3 semanas de haber finalizado el fraccionamiento de nuestros primeros vinos. Luego siguieron reconocimientos y premios como una medalla en la Vinalies de París (la competencia más importante y exigente del mundo), medallas de oro en AWA 2011 en las categorías de Malbec donde competimos con las mejores bodegas de Argentina, pero la mayor alegría es el reconocimiento diario de nuestros clientes y amigos que recomiendan tanto nuestros vinos como el proyecto de vida.

 

¿Y cuáles fueron los principales desafíos?
El de lograr el estilo particular de nuestros vinos y la más alta calidad. Desde nuestros comienzos queríamos vinos potentes, de colores intensos, con profundos aromas a frutas y los toques florales típicos del Valle de Uco. Vinos de taninos algo dulces, redondos y plenos.

 

¿Entonces podemos decir que están logrando el objetivo inicial?
En gran parte sí. La bodega está en pleno funcionamiento, hacemos vinos de muy alta calidad y de un estilo que resulta muy atractivo a muchos consumidores que nos descubren. Ahora estamos en la etapa de afianzarnos comercialmente.

 

¿Comercialmente hacia dónde apuntan?
Queremos desarrollar el mercado interno, mientras estamos creciendo en Canadá, USA, Brasil, Holanda, Suiza, Rusia y China.

 

¿Cómo se distribuyen las tareas de la bodega?
Yo estoy a cargo del proyecto y represento a mis socios, aunque todos compartimos la toma de decisiones estratégicas, de inversión y de marcas. La enología la lleva adelante Germán Masera que trabaja junto a nuestro ingeniero agrónomo Enzo Mugnani. Y además contamos con la asesoría externa de uno de los enólogos más importantes del país que a la vez es un gran amigo, Roberto de la Mota.

 

¿Cuál es el siguiente paso del proyecto?
Alcanzar nuestro objetivo de producción anual de 300.000 botellas y posicionar nuestras marcas como vinos de alta gama. Asimismo, mantener e incrementar la calidad de nuestros vinos.

 

*Miembro de la Asociación Argentina de Sommeliers

www.aasommeliers.com.ar