Estirpe bodeguera.

Hablamos con Matías Sánchez Nieto, de Eral Bravo.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier AAS*.

 

Aparentemente cuando se nace en cuna bodeguera es imposible salir del mundo del vino. Así lo demuestra Matías Sánchez Nieto, miembro de una familia que tiene en su haber ni más ni menos que la fundación de una bodega muy representativa de nuestra historia vitivinícola. Hoy, a más de una década de la venta de la bodega familiar, Matías impulsa su proyecto personal con el mismo entusiasmo con el que su abuelo Don Nicanor, construyó Nieto Senetiner. Charlamos con él y nos contó con mucha pasión su historia entre las vides. No hay dudas… por sus venas corre vino.

 

¿Cómo es la historia vitivinícola de tu familia?
Mi abuelo Nicanor Nieto comienza a producir vinos en el año 1969, cuando nace Nieto Senetiner. Anteriormente él tenía fincas con viñedos y frutales. Pero decide incursionar en el negocio del vino pues vio un enorme potencial de calidad, aún en una época en que la cantidad primaba sobre la calidad y diferenciación.

 

¿Cómo es criarse en una bodega?
Lo pienso y vienen muy lindos recuerdos a mi cabeza. Compartir desde chico el vino en la mesa con mi abuelo, para él puro y para mí con soda, cuando jugaba con el hijo del capataz en los techos de la bodega, de más grande las charlas con la gente de la finca, mientras ellos trabajaban me explicaban y enseñaban lo que hacían. O el del día que descubrí en la biblioteca los libros de enología del Padre Oreglia, que me atraparon como si fueran una novela y me ayudaron para entender los complejos procesos de la enología.

 

¿Quién fue la persona que más influyó en tu formación bodeguera?
Mi abuelo Nicanor fue quien me marcó el rumbo con su actitud y conducta, algo que valoro muchísimo. Luego confieso que he sido un gran curioso y he aprendido varias cosas por iniciativa propia, leyendo mucho y capacitándome en temas técnicos y de gestión. Soy licenciado en Administración de la Universidad Nacional de Cuyo, hice un MBA en el IAE Business School, también realicé mis estudios de enología en la Escuela Vitivinícola Don Bosco y un postgrado en Viticultura y Enología en la Universidad Maza.

 

¿Y cómo fueron tus inicios?
Mientras estudiaba Administración de Empresas, comencé a trabajar en Nieto Senetiner cuando aun pertenecía a nuestra familia. Fue un muy lindo aprendizaje que me permitió incursionar en distintas áreas. Primero en cuestiones muy básicas administrativas, al poco tiempo ya comenzaba a manejar comercialmente algunas zonas del país y posteriormente me metí de lleno en exportaciones, en la época en que Argentina casi no existía en los mercados internacionales. Así pude experimentar de muy joven este ámbito, lo que me dio una visión muy valiosa del negocio exportador. Por otro lado, siempre estuve ligado en todo lo productivo, tanto en nuestros viñedos como en la relación con otros productores, y también en lo enológico.

 

¿Cómo comenzó el proyecto Eral Bravo?
En 1998 mi familia vendió Nieto Senetiner a Molinos Río de la Plata. Durante un tiempo, mientras cursaba el MBA, me dediqué sólo a administrar las fincas familiares, algunas propias y también desarrollé nuevos viñedos en Agrelo, Ugarteche, Tupungato, Tunuyán y San Carlos. En esa época ya comenzaba a trazar las primeras ideas de Eral Bravo. Más tarde la pasión que siempre tuve por el vino, el hecho de contar con buenos viñedos y la oportunidad que vi de desarrollar vinos de alta gama para Argentina y el exterior, me llevaron a concretar el proyecto en 2003. Los primeros vinos salieron al mercado en 2005.

 

¿Cuál es tu objetivo con Eral Bravo?
Desde el comienzo la premisa fue elaborar pequeñas partidas de vinos de alta calidad, elegantes y con personalidad. Para eso respeté los lentos tiempos del negocio desde la planificación en viñedos hasta el producto final, algo que requiere de mucha paciencia y un importante esfuerzo financiero. Quiero que Eral Bravo sea cada vez más conocido como sinónimo de alta calidad. La escala no es ni será grande, pues quiero controlar todos los procesos con mucho cuidado.

 

¿Cómo definirías el estilo de tus vinos?
Considero que son vinos elegantes, equilibrados, y que tienen notas diferentes. Somos muy cuidadosos en los trabajos y tiempos en viñedos, algo que se traduce en los vinos. La uva propia que elaboramos para Eral Bravo es de altísima calidad y de una zona que brinda una elegancia muy reconocida, Alto Agrelo.

 

¿En qué sentís que tu proyecto se asemeja a la bodega que alguna vez tuvo tu familia y en qué se diferencia?
Al comparar uno cae a veces en la tentación de pensar que ciertas características son mejor en un modelo de negocio en comparación con otro. Está claro que son esquemas diferentes, pero complementarios y necesarios cuando uno analiza el mercado del vino fino como un todo. Es clave que las grandes bodegas tengan buena penetración y presencia en todos los canales, eso le da una imprescindible fuerza al negocio. Y en eso Nieto Senetiner trabaja muy bien y profesionalmente. Por otro lado, cada vez más consumidores buscan alternativas de calidad en escalas acotadas. Creo que eso es lo atractivo del vino. Cada bodega tiene vinos particulares enmarcados en historias diferentes. No hay otra bebida que ofrezca esta diversidad. Eral Bravo es muy diferente a Nieto Senetiner.

Por nombrar algunos aspectos, podemos comentar la escala: desde los productivo, comercial, financiero, recursos humanos; la cantidad de líneas de vinos: Eral Bravo tiene sólo 3: URANO, ERAL BRAVO y el YBS y 9 vinos en total; Nieto Senetiner cubre muchos segmentos, arrancando desde más abajo que Eral Bravo, pero también ofreciendo vinos en segmentos de alta gama, el trabajo comercial.

 

¿En qué mercados comercializas tus vinos además de Argentina y cuál es tu visión del vino argentino en estas plazas?
Los mercados actuales además de Argentina son Brasil, México, U.S.A., Canadá, Reino Unido, Suiza, Suecia, Alemania, Holanda, Hungría, Rumania, España, Tailandia, Australia, China, y en pocas semanas Japón. Argentina viene creciendo a ritmos muy importantes en varios mercados y el potencial todavía es enorme. Ofrece vinos de alta calidad a precios muy correctos y con una punta de lanza muy seductora, que es el Malbec, un vino que por sus características ha impactado en el trade, periodismo y consumidores de una manera envidiable para otros países productores.

 

*Miembro de la Asociación Argentina de Sommeliers

www.aasommeliers.com.ar