Acerca de los vinos blancos

Benoít Berneron -de Alta Vista- sostiene su reivindicación apoyada en vinos de alta gama.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier AAS*

 

Es realmente difícil creer que en nuestro país durante décadas los preferidos hayan sido los vinos blancos. Más aún si se presta atención a los actuales registros de nuestro Instituto Nacional de Vitivinicultura que aseguran un favoritismo por los tintos que llega al 70% del total de los vinos comercializados. Pero lo cierto es que hasta la década del ochenta la situación era favorable para los vino blancos.

 

El cambio en la conducta del consumidor argentino en primer lugar responde a la disminución en el consumo de vinos en general. Basta recordar que para fines de los 70 el consumo rozaba los 80 litros anuales per cápita mientras que hoy no logra alcanzar los 25. La actual fidelización por los tintos permitió al menos detener la caída del consumo aunque los números a simple vista no sean los más alentadores.

 

Si se observa la evolución del consumo se notará hoy un interés evidente por los vinos tintos que no es exclusivo del consumidor sino también de la industria, que con el Malbec como estandarte ha demostrado que Argentina es tierra de tintos. Pero como en esta industria las cosas no pueden ser de un solo color, y mucho menos una única variedad, desde hace unos años se observa el interés por reposicionar a las variedades blancas con el Torrontés como baluarte local mientras la Chardonnay continua como una de las favoritas.

 

Es así que se puede apreciar un importante trabajo en búsqueda de mejores blancos que puedan ampliar el abanico de opciones para el consumidor. En este sentido se han logrado notables avances con el Torrontés como cepa blanca nacional mientras la industria se niega a dejar de lado a la reina de las blancas, el Chardonnay.

 

Esta última cepa es hoy protagonista de una búsqueda de calidad en vinos blancos como nunca antes se vio en el país. Su prestigio ya muestra importantes resultados en zonas frías de altura como el Valle de Uco y también en la Primera Zona mendocina (Luján de Cuyo y Maipú). Amiga del roble como pocas cepas blancas, el Chardonnay logra una identidad elegante y distinguida tras una buena crianza en barrica, algo que da origen a vinos de estilo clásico que gustan a paladares conservadores como a los más modernos.

 

Con esta considerable calidad de blancos, el consumidor lentamente comienza a demostrar nuevamente interés por estos vinos con preferencia por el Torrontés y en segundo lugar por el Chardonnay. Convencidos de la calidad de estos vinos, este mes elegimos el Alta Vista Chardonnay 2010. Fue así que aprovechamos para conversar con Benoít Berneron, director Comercial de Bodega Alta Vista, para que nos cuente cómo observa este resurgimiento del Chardonnay desde una bodega reconocida por sus tintos.

 

¿Cómo ven el comportamiento de los argentinos con los vinos blancos?
Pasaron de ser el mayor consumo de vino del país en los años 60 y 70 a ser marginales en las mesas de los argentinos a finales de los 90. Hoy existen muchos por redescubrir, nuevos varietales y los tradicionales aggiornados al gusto del consumidor actual. Hay una reivindicación de la categoría apoyada en la presentación de vinos blancos de alta gama.

 

¿Cuáles creen que sean las preferencias de los consumidores?
Existe una tendencia a elegir variedades de tipo aromáticas, vinos jóvenes y frescos y dependiendo de la categoría se sigue buscando fineza y elegancia.

 

¿Al Chardonnay como lo ven hoy en el mercado?
El Chardonnay es la variedad blanca tradicional por excelencia. Es de las que uno nunca se cansa. Es importante recordar que a nivel mundial el Cabernet Sauvignon es el Rey y el Chardonnay su Reina. La mayoría de los vinos blancos de alta gama actualmente en Argentina son Chardonnay, ya que es un tipo de variedad muy versátil para lograr un buen envejecimiento en botella y conservar elegancia en el momento de su apertura.

 

¿Cómo definen en Alta Vista, considerando su raíz francesa, al Chardonnay?
Fue la primera variedad blanca que elaboramos en Mendoza antes de producir Torrontés en Cafayate. Siempre ha sido un producto que ha representado nuestro expertise francés, sumado al origen de las uvas que le da una impronta argentina única.

 

¿Consideras que la calidad de los vinos blancos del país está a la altura de nuestros tintos?
Quizás no podamos esperar de un Torrontés que alcance 95 o 96 puntos en revistas internacionales (puntajes recibidos para algunos pocos tintos argentinos) pero los mejores ejemplares ya alcanzan 90 o 91.

 

¿Cuáles son las cepas blancas que observas con mayor potencial y desde qué origen?
Sin dudas el Torrontés de Cafayate cuando se trata de cepas aromáticas, mientras que para los paladares más tradicionales no hay como el Chardonnay de Mendoza.

 

*Miembro de la Asociación Argentina de Sommeliers

www.aasommeliers.com.ar