Entre los mejores

Héctor y Pablo Durigutti, de Durigutti Winemakers.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier AAS*.

Con la mira de la industria vitivinícola en los mercados de exportación, los argentinos terminamos por incorporar mucho de la jerga
internacional a la hora de hablar de vinos. Primero asumimos como “mejores” aquellos vinos pensados para los mercados internacionales hasta que comprendimos que eran los mismos que consumíamos aquí. Luego conocimos el mundo de los concursos de vinos al observar en la góndola cualquier cantidad de medallitas pegadas sobre las etiquetas de nuestros vinos favoritos. Hasta que finalmente descubrimos el mundo de los gurúes del vino y sus puntajes, que pueden decretar el futuro, exitoso o no, de un vino en el mundo.

 

Hoy al mencionar puntajes Parker, recomendados Wine Spectator o los sugeridos de Tanzer, quienes disfrutan del mundo del vino saben bien de qué se habla y qué significa. Incluso hasta en el lugar menos pensado alguien puede estar hablando acerca del vino que acaba de romper la marca de los 90 puntos otorgados por algún gurú.

 

Está claro que esto es parte del gran cambio que tuvo el mundo del vino y su comunicación en los últimos años, algo que casualmente coincidió con la gran mejora en la calidad de los productos locales que no tardaron en llamar la atención de estos críticos tan influyentes.

 

Junto con el éxito del Malbec y sus aliados fuera del país, descubrimos nombres como Robert Parker, Jancis Robinson, Stephen Tanzery medios como Wine Spectator, Decanter o Wine Enthusiast y su mundo de puntajes y evaluaciones, algo que por estas tierras no existía hasta entonces. Mientras la industria descubría la influencia e importancia de la opinión de estos.

 

El trabajo de estos peritos internacionales es simple: se encargan de testear cada vino que se comercializa en el planeta y dar su evaluación utilizando escalas de 100 puntos, otros prefieren usar estrellitas o escalas propias.

 

Hasta acá se puede comprender que sólo ponen una nota que aprueba o no al vino en cuestión pero lo cierto es que se trata de una elite de especialistas muy influyentes que pueden cambiar la historia de un productor para siempre. Entre estos los más influyentes sin dudas son Robert Parker, la revista Wine Spectator o los británicos de Decanter. Tres medios que en los últimos tiempos han puesto mucha atención en los vinos argentinos y no dudaron en asignarles excelentes calificaciones.

 

Para comprender mejor cuál es el alcance de la opinión de estos gurúes, conversamos con Héctor y Pablo Durigutti, dos preferidos de la crítica internacional que en 2010 formaron parte de los 100 Mejores Vinos del Año de la revista Wine Spectator (sin dudas el  ranking internacional mas importante del año) con su Durigutti Malbec 2008, un vino incluido en nuestra selección de septiembre de 2010.

 

¿Cómo recibieron la noticia cuando se enteraron que uno de sus vinos era elegido entre los mejores 100 del año por Wine Spectator?

Pablo: Lógicamente que fue una sorpresa que nos dio una gran satisfacción. Fue una inyección anímica muy fuerte pero a la vez un compromiso muy grande para los próximos años.
Héctor: Son logros que no se consiguen constantemente, lo sentimos como un premio al esfuerzo de tantos años de trabajo y aprendizaje. Tenemos los pies sobre la tierra y sabemos que estamos recorriendo un camino año tras año en una industria
donde la carrera no es de velocidad sino de resistencia.

 

¿Imaginaban este reconocimiento?
Pablo: Siempre trabajamos para que el próximo vino sea el mejor, no lo hacemos pensando en los puntajes… si vienen, genial!
Ustedes no solo elaboran Malbec, ¿por qué imaginan que fue éste el elegido?
Pablo: Somos una bodega argentina y hoy en estos mercados somos sinónimos de los mejores Malbec. Nosotros somos muy fuertes con nuestro Malbec en Estados Unidos y nuestro apellido esta muy ligado a esta variedad desde hace años.
Héctor: Wine Spectator entiende que hoy el Malbec es uno de los varietales argentinos sin competencia en el mundo, mas cuando proviene de viñedos muy antiguos como en nuestro caso. No es novedad que el Malbec argentino se convirtió en un baluarte de
calidad que el mundo disfruta y elige.

 

Siempre está el debate acerca de vinos preparado para lograr buenos puntajes o ubicarse en los rankings, ¿qué opinan de esto?
Pablo: Como te decía antes, nosotros buscamos todos los años que nuestros vinos sean mejores sin esperar nada de los expertos. Nuestro compromiso es con los consumidores que disfrutan nuestra filosofía de trabajo y el estilo de nuestros vinos.
Héctor: Nuestra única preocupación es mejorar año tras año, en calidad e imagen. Intentamos hacer vinos que gusten a los consumidores en general, si hay gente especializada que habla bien de ellos nos pone muy contentos. Con nuestro Durigutti Bonarda ya habíamos alcanzado un lugar en el Top 100 de vinos por debajo de los u$s10 par la revista Wine Enthusiast (otro medio muy influyente en USA). Sabemos el significado e impacto de estos logros en las ventas. Formar parte de los 100 mejores de Wine Spectator
significó vender toda la producción en un período muy corto de tiempo y un fuerte posicionamiento en Estados Unidos, algo que como bodega pequeña quizás nos hubiese costado más tiempo.

 

¿En qué los afectó formar parte de este ranking?
Héctor: Yo soy el que se dedica a la parte comercial de nuestra empresa y cuando viajo me encuentro con muchos importadores nuevos interesados en tener nuestros vinos. Crecimos comercialmente y se abrieron nuevos mercados para todos nuestros productos. Si hubiésemos tenido mas vino sin duda lo vendíamos pero ya habíamos hecho una venta muy grande a BonVivir, ¿se acuerdan?

 

¿Creen posible repetir este logro? ¿Por cuál de las etiquetas apostarían?
Pablo: Siempre pensamos que la Bonarda argentina pronto va a ganar su lugar en el mundo, así que pongo unas fichas por ella.
Héctor: Pienso como Pablo pero también apuesto por el Cabernet Sauvignon. Personalmente estoy entendiendo a esta cepa de una manera distinta y cambiamos nuestro estilo de elaboración para hacer un vino fácil de beber, que guste a todos, con taninos redondos y dulces. Argentina tiene mucho potencial para el Cabernet y hoy apostaría por él.

 

En los últimos años Durigutti Winemakers logró un fuerte posicionamiento en USA, ¿cómo fue el trabajo para lograrlo?
Pablo: Creo que la clave fue entender el gusto del consumidor. Para ellos es vital la relación precio-calidad, algo que nosotros buscamos satisfacer constantemente.
Héctor: Caminando la calle. Viajo tres veces al año y visito a cada cliente junto a los vendedores que nos representan allá. Esto el estadounidense lo valora muchísimo y así se logra fortalecer el vínculo. Valoran nuestros esfuerzos y el hecho de conocer quien esta detrás del vino.

 

¿Cómo ven al vino argentino como categoría hoy en USA y cómo imaginan que va a continuar?
Pablo: Siempre miramos el año siguiente como un nuevo desafío. Siempre hay cosas por mejorar, sólo así podremos seguir en las grandes ligas.
Héctor: Hay un camino muy largo para recorrer todavía con el Malbec en USA y en el mundo. Siempre pienso que la clave está en hacer las cosas mejor cada año en todo aspecto, no sólo en calidad de vinos sino en precio, en políticas económicas, seriedad como país, como bodega y defender nuestro emblema que hoy por hoy es el Malbec. Si asumimos como industria todos estos compromisos, el vino argentino en el mundo no tiene techo.

 

*Miembro de la Asociación Argentina de Sommeliers

www.aasommeliers.com.ar