Tips para disfrutar cada burbuja

Algunas recomendaciones para que disfrutes de los espumosos como corresponde.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier AAS*.

 

Arrancan las dos semanas más burbujeantes del año y como buenos amantes del vino no podemos contener las ansias por descorchar los Trapiche Nature de la selección que concluye nuestro ciclo 2011. Es por esto que en la última entrega del especial de espumosos te contamos algunas recomendaciones para que disfrutes de estas botellas como corresponde ya que como para todos los vinos, para estos también tenemos algunos tips de servicio.

Temperatura justa.

Existen muchos motivos para prestarle atención al termómetro a la hora de pensar en burbujas. Por un lado debemos destacar que en este rincón del planeta las fiestas generalmente se festejan con temperaturas elevadas propias del verano que comenzamos a disfrutar. Es por esto que las temperaturas de los vinos suelen ser una cuestión a considerar ya que con una sensación térmica de 30 °C es inevitable que todo se caliente. El primer consejo, que se puede aplicar a todos los vinos, es tener a mano una buena cantidad de hielo, principal aliado de todo enófilo por estos días.
Así como tenemos aliados también tenemos enemigos y a la hora de enfriar una botella este villano se llama freezer. ¿Quién puede negar que alguna vez acudió a este electrodoméstico para enfriar en tiempo record una botella? Aquí una aclaración: una botella de espumoso para enfriarse en un freezer necesita aproximadamente 1 hora, mientras que en una frapera con hielo y agua es posible alcanzar la temperatura ideal de servicio en 20 minutos. El secreto es simple: armamos la frapera o algún recipiente con capacidad para contener las botellas que pensamos descorchar y le agregamos dos cuartas partes de hielo y una cuarta parte de agua. En cuestión de minutos el agua alcanzará la temperatura adecuada para que el contenido de las botellas llegue a los 9 °C.
Lógicamente cuanto más tiempo en frapera más frío podremos beber el vino.

 

Copas adecuadas.

Este dato no es menor y lejos está de tratarse de un capricho snobista. Podemos asegurar que las copas son determinantes a la hora de disfrutar un buen espumoso. Las ideales son las llamadas copas flauta, cuyo formato estilizado y con boca angosta ayuda a apreciar las burbujas del vino a la vez que contiene el gas carbónico por más tiempo. Si recordamos las copas destinadas a estos vinos hasta hace unos años, aquellas de boca ancha y más bajas…. es fácil comprender por qué el vino perdía tan rápidamente su efervescencia.
Otra sugerencia es tener las copas listas con anterioridad, limpias y secas. No es necesario enfriarlas previamente ni recurrir a ninguna técnica para optimizar el servicio más que servir el espumoso frío a un nivel próximo a los tres cuartos de su capacidad, de este modo podremos disfrutar de los aromas sin riesgos de derrames.Otro motivo por el cual es importante no servir demasiado es para evitar que el vino se caliente en copa, si se sirve en la cantidad adecuada con tres o cuatro sorbos alcanzará para vaciar la copa y si tenemos ganas de más podremos servir el vino frío.

 

Precaución a la hora del descorche.
Quizás sea un dato bizarro pero anualmente son bastantes las personas que resultan lastimadas por un corcho del espumoso. Para evitar este mal momento lo ideal es abrir la botella tomándola por su base con la mano derecha mientras con la izquierda se sujeta el corcho, ya sin el bozal metálico lógicamente. Tomando el corcho con firmeza sólo queda girar la botella hasta que el mismo se afloje y la presión contenida en el envase lo libere.

¿Qué hacer con las botellas que sobran?

Los vinos espumosos al igual que el resto de los vinos pueden almacenarse sin riesgo alguno a que se deterioren. Sólo deben respetarse las condiciones de guarda mínimas de temperatura, humedad y posición horizontal para que los corchos se mantienen humectados. Al ser vinos elaborados en muchos casos mediante la combinación de uvas blancas y tintas, resisten muy dignamente el paso del tiempo existiendo algunos que pueden madurar durante años en nuestras cavas. Por lo tanto que si sobraron, sólo deben guardarse hasta la próxima celebración.

 

*Miembro de la Asociación Argentina de Sommeliers.

www.aasommeliers.com.ar