“En nuestro país ya no hablamos de un Malbec sin decir de dónde proviene”.

Afirma Sofía Groppo, socia de Bodega Secreto Patagónico.

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Por Verónica Gurisatti, sommelier.

 

La Patagonia argentina se convirtió en una nueva región de la industria vitivinícola nacional gracias a un grupo de empresarios audaces que desafiaron los prejuicios plantando sus bodegas en el corazón de sus inmensas llanuras.

 

Es el caso de Bodega Secreto Patagónico de la familia Groppo Parisi, uno de los proyectos más destacados de Neuquén en San Patricio del Chañar, que cuenta con 253 hectáreas (61 plantadas) y produce vinos de alta gama en ediciones limitadas con las marcas Mantra y Secreto Patagónico en la pequeña bodega ubicada en el Chañar.

 

Lo que demostró esta nueva zona con el apoyo de grandes inversores, al contar con una fuerte instalación de viñedos, enólogos y tecnología de avanzada, es la idoneidad del lugar y el perfecto microclima para la producción de vinos de alta calidad. Conversamos con Sofía Groppo, socia de Secreto Patagónico, sobre la vitivinicultura en general y el aporte de la bodega a la industria nacional.

 

¿Secreto Patagónico es una bodega netamente familiar?
Sí, la bodega fue iniciada por mis padres Carlos Groppo y Cristina Parisi en el año 2000 y mis hermanos y yo aportamos lo nuestro, cada uno desde su profesión. Hoy, después de 10 años de haber plantado las primeras vides podemos decir que logramos una empresa con bases sólidas para afrontar un futuro de pleno crecimiento.

 

¿Cómo ves hoy a la industria vitivinícola nacional?
En las últimas dos décadas Argentina vivió grandes cambios en la industria y se fueron ganando mercados internacionales que requirieron el uso de mayor tecnología y a su vez nuevas y grandes inversiones fueron creando un círculo virtuoso de crecimiento. Hoy estamos mejor posicionados y hay una tendencia creciente de regionalización. En nuestro país ya no hablamos de un Malbec sin decir de donde proviene.

 

¿Cómo eligieron la zona para invertir?
Recorrimos varias regiones vitivinícolas hasta que llegamos a la Patagonia y cuando fuimos por primera vez a Neuquén vimos esas 50 hectáreas desérticas en un clima totalmente seco y con un suelo pedregoso y nos impactó. Lo primero que hicimos fue traer el agua desde el río Neuquén a través de un sistema de bombas para poder instalar el riego por goteo, luego hicimos varios análisis del grado de adaptabilidad de las cepas al terroir y finalmente en el 2002 plantamos las primeras vides.

 

¿Qué tipo de vinos elaboran?
Nuestra filosofía es priorizar la calidad, por eso trabajamos con el concepto “single vineyards” y seleccionamos las mejores parcelas para cada edición de vinos. En el mercado interno elaboramos dos líneas de vinos de alta gama de partidas limitadas: Mantra Clásico y Mantra Roble. La primera es una línea fresca y frutada que no tiene paso por madera y expresa la tipicidad de los varietales Malbec, Cabernet Sauvignon y Chardonnay; y la segunda compuesta por un Malbec y un Cabernet Sauvignon con una crianza de 12 meses en barricas de roble francés y americano, más complejos y estructurados.

 

¿Cuáles son las expectativas de crecimiento?
Durante el 2011 hicimos fuertes inversiones en infraestructura y equipamiento para optimizar nuestra capacidad de producción. Además, los principales mercados que estamos desarrollando (Argentina, Estados Unidos y Brasil) nos van exigiendo nuevos productos, por eso tenemos previsto para este año completar la línea con el lanzamiento de un espumante y un Pinot Noir.

 

¿Cómo ves al mercado en los próximos años?
La Argentina sigue desarrollando su programa de exportaciones a pesar de la crisis internacional, nuestros vinos ya ganaron reconocimiento a nivel mundial y las bodegas se están posicionando en segmentos de mayor precio promedio. En el mercado interno nuestro país se caracteriza por ser un gran consumidor de vinos, por eso soy optimista y creo que en los próximos años habrá un crecimiento sostenido.

 

¿Qué aporta Bodega Secreto Patagónico a la vitivinicultura nacional?
Regionalización, calidad  y modernización. Regionalización porque las pocas bodegas que estamos en Neuquén apostamos a una región totalmente nueva y logramos consolidarla como una de las principales zonas del país. Calidad y modernización porque cuidamos cada detalle, desde el viñedo hasta la elaboración, usando última tecnología para cada etapa del proceso, sin perder la personalidad y el carácter de nuestros vinos.