Malbec, el hijo pródigo

La historia de nuestra cepa emblema se la puede comparar con una superproducción hollywoodense. Ignorado en su tierra natal el Malbec cruzó el océano en busca de una oportunidad para demostrarle al mundo su potencial y así consagrarse internacionalmente.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier*

 

Una historia que hoy se encuentra en su momento de mayor esplendor, con un vino que le gusta al mundo y que todos quieren elaborar.
Entonces, repasemos la historia de nuestro vino nacional.Argentina, como el resto de los países del Nuevo Mundo vitivinícola, no contó con cepas nobles para la elaboración de grandes vinos sino hasta avanzado el siglo XIX. Si bien los primeros europeos en pisar estas latitudes supieron cómo elaborar vino ya en el siglo XVI, a partir de cepas autóctonas y algún plantín de origen español, fue con la llegada de francés Michel Pouget a mediados del 1800 que finalmente las viñas argentinas se reconvirtieron para dar vida a vinos de calidad.

El trabajo de Pouget, contratado por el Gobernador mendocino, básicamente era el de desarrollar una Quinta Normal donde sentar las bases para el futuro de los viñedos argentinos hasta entonces a cargo de inmigrantes que reproducen el modo de trabajo aprendido en sus países, pero con cepas criollas. De este modo los viñedos fueron paulatinamente reconvertidos y adaptados a las nuevas técnicas de cultivo de la época.

 

Fue justo en este momento que junto al Cabernet Sauvignon, el Merlot, el Pinot Noir y algunas cepas blancas el Malbec llegó a la Argentina para ser catalogado como una más de las francesas, forma en que se llamó durante años a estas cepas, por su origen. Muy pronto estas nuevas variedades demostraron el potencial de las viñas argentinas para la producción de caldos de calidad internacional.

 

De este modo la industria vínica alcanzó una magnitud nunca antes vista ni imaginada, mientras algunos vinos locales lograban reconocimiento en importantes concursos internacionales. En medio de esta revolución vitivinícola, el Malbec ya ocupaba algo más de la mitad del encepado total y era la base de la gran mayoría de los vinos de la época, generalmente cortes en los que incluso participaban algunas uvas criollas. La historia de este noble cepaje comenzaba a escribirse.

 

El origen del Malbec argentino

Si bien el Malbec como el Cabernet o el Merlot es una cepa francesa de calidad, su historia es muy diferente a la de sus pares. Sucede que en su país de origen fue históricamente relegada a un segundo plano. Mientras en Burdeos sólo se utilizaba para dar color a los clásicos de tintos de la región, en su cuna -Cahors- sus vinos nunca llegaron a gozar de una gran reputación.

En esa pequeña región del sudoeste francés los vinos eran conocidos como “los negros de Cahors”, básicamente por el color oscuro y profundo que mostraban en copa mientras que su estilo rústico era popular por su carencia de elegancia.

Fue así que recién a finales del siglo XX la historia de esta cepa cambiaría para siempre muy lejos de su hogar, más precisamente en Mendoza.

En suelo argentino el Malbec logró desarrollar un estilo absolutamente opuesto al francés y fue principalmente el suelo mendocino el que adoptó como su nuevo hogar.

Aquí sus vinos comenzaron a expresar un amplio abanico de aromas agradables que recuerdan a las frutas rojas frescas, las moras y las ciruelas en su juventud, mientras los más complejos suman las notas florales. En cuanto a su color, poco se observa de aquel color negro y son los tonos violáceos los que dominan la copa. En paladar por su parte, nada evidencia ese carácter rústico típico de Cahors y son los sabores frutales junto a un medio de boca sedoso y fresco, sus principales virtudes.

En conclusión, el estilo actual del Malbec se define como amigable e ideal tanto para acompañar la buena mesa como para disfrutar de una copa a modo de aperitivo; algo que ha generado una fiebre mundial por el Malbec, que no sólo se evidencia en las importantes ventas de nuestro país al exterior sino también en el interés de muchos países productores por contar con este varietal en sus filas.

Al momento, el Malbec se muestra leal al país que lo cobijó y le permitió trascender hace poco más de un siglo, demostrando que es Argentina su verdadera cuna, a pesar de que los mismos franceses intentan reclamar su paternidad. Al menos al día de hoy no se conoce de otro rincón del planeta donde sus vinos brinden características similares, incluso cada vez son más los que deciden asentarse en la Argentina para elaborar su propio Malbec.

 

De Norte a Sur

En los últimos años el Malbec se convirtió en la cepa tinta más cultivada de Argentina y lógicamente en el estandarte de la industria. Es así que mientras Mendoza se convirtió en su principal hogar, sus viñedos también son protagonistas en cada una de las regiones productivas del país.

Es por eso que se puede hablar de Malbec de altura en el Noroeste, donde Salta y Catamarca definen su estilo con colores concentrados y profundos, donde el sol produce aromas de frutas maduras con toques especiados mientras en boca despliega una importante estructura que perdura firme en paladar.

En el otro extremo del país, la Patagonia, el Malbec también ha logrado adaptarse y da vida a vinos de notable color violeta profundo con aromas de frutas frescas, principalmente las ciruelas siendo en paladar donde se diferencia del resto del país gracias a una acidez vibrante que remarca su frescura.

 

Una fecha para celebrar

El auge internacional del Malbec le ha permitido a la industria local posicionarse en tiempo récord en los mercados más importantes del globo y es por eso que desde 2011 se celebra el 17 de Abril el Día Mundial del Malbec.

Esta celebración, impulsada principalmente por Wines of Argentina, implica diversas actividades alrededor del planeta con el Malbec como figura convocante y conmemora la presentación ante la Legislatura de Mendoza del proyecto que cambió la historia de la vitivinicultura Argentina el 17 de abril de 1853: la fundación de la Quinta Normal y la Escuela de Agricultura, ambas impulsadas por Michel Pouget.

Por lo tanto este 17 de abril los invitamos a elegir su Malbec favorito y alzar la copa por muchos logros más de nuestros vinos en casa y en el mundo.

 

*Miembro de la Asociación Argentina de Sommeliers

www.aasommeliers.com.ar