Hombre de vino

Charla con Roberto Luka, director de Finca SOPHENIA.

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Como se suele escuchar, el mundo del vino es un viaje de ida, y prueba de esto es Roberto Luka. Con décadas de experiencia a cargo de una importante bodega, cuando decidió hacer su propio camino no tuvo mejor idea que dar vida a una nueva bodega en una región de la que recién se comenzaba a escuchar, el Valle de Uco.
Los vinos de Finca SOPHENIA están disponibles en más de 30 países, una realidad que excede la visión de su fundador quien hoy apuesta al mercado local a la hora de elegir dónde enfocar la comercialización de sus etiquetas mientras comparte la dirección del proyecto con una nueva generación.
Con la excusa de conocer más acerca de sus vinos, conversamos con Roberto Luka y compartimos con ustedes la historia del proyecto y un terroir que hoy está en boca de todos, Gualtallary.

 

Por Alejandro Iglesias, sommelier*

 

¿Cuándo y cómo nace SOPHENIA?
A fines de los años ‘90, luego de tener una amplia experiencia en el negocio bodeguero, quise hacer realidad un sueño: elaborar vinos que fueran reconocidos en el mundo como un exponente de la alta calidad del vino argentino. Para esto en el año 1997, acompañado por mi amigo el empresario Gustavo Benvenuto, compré unas 130 hectáreas en Gualtallary (Tupungato), al pie de la cordillera, en una tierra desértica jamás cultivada que transformé y planté entre 1998 y 1999. Bauticé el emprendimiento Finca SOPHENIA, en lo que se transformó en nuestro primer blend ya que nos inspiramos en los nombres de nuestras hijas: Sophia y Eugenia. Las viñas fueron creciendo y en el año 2002 se inauguró la bodega, que cuadruplicó su tamaño durante la última década.

 

¿Cuál fue la filosofía de la bodega en sus inicios?
La filosofía de la bodega expresada en sus vinos SOPHENIA y ALTOSUR, fue la de hacer vinos que fueran reconocidos en el mundo como los de más alta calidad de la Argentina. Por supuesto que para cumplir esta visión se deben hacer vinos de calidad, algo que sustentamos en 4 pilares básicos: el terroir, la viña propia, la tecnología de bodega y lo más importante, la gente. Contamos con un equipo enológico de excepción encabezado por nuestro enólogo Rogelio Rabino y el asesoramiento de Matías Michelini y Michel Rolland.

 

¿Qué los convenció para ser de los primeros en instalarse en Valle de Uco?
Yo había visitado mucho el Valle de Uco y estaba convencido de que en esta región se podían hacer vinos de la más alta calidad. Especialmente en Tupungato, en la zona de Gualtallary. Estaba seguro de que se podrían lograr uvas con las que hacer vinos de clase internacional.
Los vinos de alta calidad necesitan de un tiempo de maduración prolongado de sus uvas, para dar tiempo a que se desarrollen las sustancias que darán lugar a aromas y sabores intensos y complejos. Mi preocupación era cómo obtener uvas que maduren lentamente, propias de regiones más frescas, de zonas más alejadas al Ecuador. Analicé que las zonas donde se producen grandes vinos como Burdeos, Borgoña o la Toscana se ubican a latitudes más lejanas al Ecuador que Mendoza. Entonces la alternativa era bastante evidente: plantar en tierras más altas donde el clima es más fresco y así se compensa una latitud más bien cálida con la altitud que da climas más templados.

 

¿Hoy cómo ven el auge de la región y los vinos de Valle de Uco?
Hoy en día los vinos de esta región, relativamente nueva, son considerados por la prensa nacional e internacional como el mejor lugar de Argentina para lograr vinos de alta calidad y diría que la mayoría de las bodegas líderes han implantado una viña en esta zona. La región de Tupungato-Gualtallary -donde está SOPHENIA- está situada en la parte alta del domo del Valle de Uco y disfruta de un clima excepcional. Más fresco en promedio durante el verano, con una gran amplitud térmica entre el día y la noche, conjugan el clima ideal para que la madurez de las uvas sea lograda con el tiempo suficiente para que los aromas y sabores puedan desarrollarse.

 

¿Cómo definen el estilo de sus propios vinos?
Los vinos SOPHENIA y Altosur son vinos complejos, concentrados en su medida justa, redondos en boca, pero aun con concentración y complejidad; la principal característica es que son vinos elegantes que pueden acompañar la comida en perfecto maridaje. Cuando hacemos un vino estamos siempre pensándolo como un integrante de la gastronomía y por eso queremos que nuestros vinos no desentonan con demasiado alcohol o demasiada madera. Todo debe ser armónico y equilibrado.

¿Cómo definirían su terroir y el Malbec que logran en la altura?
Todos los vinos de nuestras marcas son de nuestra finca en Tupungato. Finca SOPHENIA es una de las muy pocas bodegas, no sólo de Argentina sino del nuevo mundo, que adhiere fervientemente a la filosofía del terroir. Los suelos en Tupungato son arenosos y rocosos con una pendiente hacia el valle. Estamos a 1200 metros, al pie de la Cordillera de los Andes.
Nuestros Malbecs tienen la identidad del terroir, colores bien intensos rojos violáceos, aromas florales, especialmente a violetas y en boca redondos, con sabores de frutas negras y marcadamente especiados (pimienta negra), con la mineralidad y la frescura propias de una viña situada al pie de la montaña. Su carácter invita a acompañar una comida disfrutando plenamente tanto del vino como de la comida.

 

¿Al día de hoy, cuál imaginan que fue el mayor logro de la bodega?
Estamos cumpliendo la primera década de elaboración de vinos y realmente tuvimos muchas satisfacciones: más de 35 puntuaciones de 90 plus, 4 International Trophies y muchas medallas de oro. Creo que el mayor logro fue la obtención del International Trophy con SOPHENIA Synthesis The Blend 2008, el vino que hoy está en el mercado. Hay que hacer notar que es una distinción a un vino de corte de alta gama, categoría en la que todos los países tienen excelentes referentes y para obtenerlo compitió con otros 8 vinos Trophy de distintas partes del mundo (entre otros de Francia, España, Italia, Chile).

 

¿Cómo imaginan el futuro de la bodega en manos de la nueva generación?
En SOPHENIA estamos muy contentos porque Sophia y Eugenia, jóvenes profesionales, han comenzado a trabajar en la empresa como Embajadoras de Marca en Europa y Argentina respectivamente. SOPHENIA no es una corporación sino una suma de personas trabajando armónicamente con un objetivo común. La presencia de Eugenia y Sophia ya está dotando a SOPHENIA de una lógica actualización en materia de comunicación y la búsqueda de vinos más amigables para los jóvenes. Confiamos en la nueva generación no sólo por el compromiso derivado de su filiación… principalmente por la capacidad profesional adquirida y el empuje que ya están demostrando. Estoy seguro de que contribuirán fuertemente a dotar a SOPHENIA de un gran conocimiento de marca y vigencia entre los consumidores.

 

*Miembro de la Asociación Argentina de Sommeliers

www.aasommeliers.com.ar