Probando lo mejor

Organizada por WineSur el pasado 23 de Mayo se realizó en Mendoza la I Degustación Trophy.

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El primer evento que acerca al
público local los vinos galardonados con los premios Trophy del último
Argentina Wine Awards. BonVivir estuvo presente y te contamos todo
acerca del evento y qué tal estuvieron los vinos premiados.

Por Alejandro Iglesias, sommelier* (@AleIglesiasWine)

En torno al vino cada año aparecen nuevos eventos que nos permiten acercarnos desde diferentes ángulos a las etiquetas locales. Algunos en formato de ferias y el que parece más gustar: las grandes degustaciones.
Este formato de catas multitudinarias tiene como finalidad catar productos mientras sus hacedores guían la degustación. Un modo no sólo de disfrutar el vino sino también de conocer cada secreto de su elaboración.

En esta ocasión fue este el modelo elegido por la gente de WineSur para desarrollar la I Degustación Trophy, una actividad que reunió 16 de los 18 trophies del último Argentina Wine Awards (o AWA para los amigos) y a sus enólogos, ante un gran público integrado por expertos, periodistas y consumidores.

El éxito de la convocatoria sin duda fue consecuencia del interés que despertaba la posibilidad de degustar por primera vez los vinos más destacados de este certamen. Recordemos que el AWA cada año reúne un jurado de expertos de diferentes nacionalidades que se encargan de catar centenas de vinos locales. Entre los vinos presentados suelen estar importantes exponentes destinados únicamente al mercado internacional, muchas veces ausentes en nuestra plaza.

En conclusión el AWA busca demostrar el potencial de nuestros vinos a los profesionales de otras nacionalidades y comunicar al mundo los resultados.
Este año el jurado estuvo integrado por 12 reconocidos winemakers extranjeros que evaluaron la calidad de 733 muestras presentadas por 146 bodegas.
De estos 733 vinos sólo 18 recibieron la máxima calificación: Trophy.

El evento
Con una puntualidad para destacar, a las 15:30 se inició la degustación. La presentación e introducción fue breve y estuvo a cargo de Gabriela Malizia y Andrés Gabrielli quienes oficiaron la conducción. Al final de cuentas no había mucho que explicar, ¡íbamos a tomar grandes vinos!
Pero lo importante era tener en cuenta que las 16 etiquetas se presentarían en 4 diferentes grupos: blancos, varietales tintos, Malbec y tintos de corte.

Los blancos
En este segmento se debe reconocer que hubo algunas sorpresas, por más que conocíamos de antemano las etiquetas era interesante notar por qué eran los elegidos.

El encargado de romper el hielo fue Pedro Pelegrina, enólogo de la bodega sanjuanina Casa Montes, con su Ampakama Viognier 2011, un vino que muchos de sus colegas alabaron no sólo por su calidad sino también por su precio “imbatible”.

Luego vino el turno de un favorito de muchos, el Doña Paula Sauvignon Blanc 2011 de la mano de su enólogo, David Bonomi. No hubo mucho que decir al respecto ya que no sorprendió tanto que este haya sido el elegido de la categoría, a fin de cuentas es un referente indiscutido desde su primera cosecha en 2002 por su marcada tipicidad que lo ubica a la par de los grandes Sauvignon Blanc de los productores más destacados del planeta.

El tercer turno quedó en manos de Alejandro Vigil de Catena Zapata y su Álamos Torrontés 2011. Aquí lo más llamativo y destacado por el propio Vigil fue la ausencia de ejemplares de bodegas salteñas en esta categoría aunque el Álamos está elaborado con uvas de Cafayate. En cuanto al vino en sí, lo relevante es que no se trata del típico Torrontés sino que se expresa algo más delicado a modo de bajarle los decibeles de cara al mercado internacional. Un vino para quienes se aturden con la expresividad de nuestra cepa emblemática a la hora de los vinos blancos.

El último de los blancos fue el Famiglia Bianchi Chardonnay 2011, un vino elaborado por Rodrigo Valdés para la tradicional casa sanrafaelina. En cuanto al estilo podemos decir que recuerda a algunos blancos de Napa Valley donde el roble logra esa armonía que sólo el Chardonnay alcanza a la hora de los blancos. Aromáticamente complejo e intenso con agradable frescura en boca. Un vino notable sin objeciones.

Los primeros tintos
Aquellos tintos varietales que no fueran Malbec se presentaron por separado ya que nuestra cepa insignia abarca toda una categoría especial con 5 subcategorías.

Esta nueva tanda de vinos arrancó con el Don Nicanor Bonarda 2010, creación de Roberto González, el indiscutido experto en la variedad que le pisa los talones al Malbec por estos días. Con una importante cuota de toques ahumados aportados por el roble, este vino presenta una versión world class de Bonarda que en boca se afirma con buen jugo.

Uno de los que más me sorprendió fue este segundo tinto, el Finca Las Palmas Cabernet Sauvignon 2008 de Bodega Trapiche. Se trata de una etiqueta exclusiva para la exportación que esperamos algún día se comercialice en el mercado local ya que logra un interesante combo de aromas y sabores que según su autor, Sergio Cases: “Puede hacerle frente a cualquier Cabernet del mundo”.

El último de esta rueda de varietales tintos fue una novedad para todos, el Iscay Syrah 2010, también de Bodega Trapiche, pero esta vez presentado por Daniel Pi. La etiqueta sigue la tradición de unir 2 cepas, 2 estilos y 2 enólogos, en este caso se trata de un 97% de Syrah y un 3% de Viognier y lleva la firma del chief winemaker de la casa mendocina junto al enólogo californiano Joey Tensley. ¿Cómo nació? “Queríamos hacer algo no tradicional, se nos ocurrió un Syrah y llamamos a un experto”, confesó Pi.

La hora del Malbec
Quizás el momento más esperado fue el de descubrir cuáles habían sido los Malbecs mejor puntuados, no olvidemos que en el recinto había unos cuantos expertos en esta variedad.

Gustavo Bauza, enólogo de Salentein, fue el primero en pararse frente a todos con su Portillo Malbec 2011, un vino disponible en el mercado local y que se debe aprovechar. Realmente un hit de la góndola que da mucho más de lo que vale y encima no sólo nos gustó a nosotros, también conquistó al jurado de notables.

Luego volvió Vigil pero ahora con un Catena Appelations La Consulta Malbec 2010 otro de los vinos de expo que aquí encontraría similitud con la línea Saint Felicien sin ser exactamente lo mismo. Con este vino Vigil aprovechó a confesar que espera poder llamarlo en breve Tinto de La Consulta a modo de comenzar a utilizar la identificación de terruños. Un tema interesante que pronto abordaremos.

Con el vino número 10 de la jornada hizo su presentación el enólogo revelación de los AWA 2012, Matías Riccitelli, quien se alzó con 3 trophies en esta oportunidad. En este caso fue con el Fabre Montmayou Gran Reserva Malbec 2010, un clásico que hoy se muestra algo rejuvenecido en estilo y más internacional. Sin volver a su lugar Riccitelli también presentó otro de sus premiados, esta vez producido bajo su propia marca, Vineyard Selection Malbec Matías Riccitelli 2010, un varietal elaborado a partir de los mejores terruños de Vistalba. Propuesta muy interesante sólo en mercados de exportación.

A la hora de presentar el Malbec Premium del año fue Marcelo Pelleriti, enólogo de Monteviejo y coequiper de Michel Rolland, quien presentó el Val de Flores 2006, vino ícono de la bodega del reconocido asesor francés. A pesar de que el vino merecía una larga exposición Pelleriti prefirió sintetizar los datos técnicos para dedicar tiempo a algunas reflexiones con las que aseguró estar “orgulloso de formar parte de esta ge

neración de enólogos que no tiene miedo en compartir sus secretos”. Quizás el momento más emotivo de la degustación que valió el aplauso de sus colegas.

Los blend tintos
Cada año gana más fuerza el rol de los vinos de corte en los mercados internacionales y durante el seminario del AWA los jurados hicieron hincapié en que se debe profundizar en este estilo.

Entre los 4 trophies de cierre nuevamente le tocó a Matías Riccitelli pasar frente al público y esta vez con un vino patagónico, el Viñalba Patagonia Malbec-Syrah 2010 producido con uvas de Río Negro. Un tinto sabroso, directo, fácil de beber que se puede encontrar en el mercado local, sólo hay que buscar.

El único enólogo extranjero entre los convocados fue Matthieu Grassin de Alta Vista quien compartió con el público el Atemporal Blend 2009, un vino potente y sofisticado que nace gracias a “las buenas uvas; sólo dejamos que la uva haga su trabajo”.

El anteúltimo turno fue para el vino que debo confesar más me gustó, Perdriel Centenario 2007 de Bodega Norton y si sumamos que fue el mismo Jorge Riccitelli (padre de Matías) el encargado de hacerle los honores, el combo vale por dos. Este clásico nacido para la celebración de los 100 años de la bodega de Perdriel es un corte tradicional argentino que no sólo da fe del potencial local para los buenos vinos sino también de la buena evolución que pueden alcanzar con el tiempo. Una obra de arte para guardar un tiempo más. Perdonen la emoción.

Para el cierre quedó otro gran exponente pero esta vez de estilo más moderno y presentado por su joven hacedor, el Decero Amano Remolinos Vineyard 2009 de Marcos Fernández. Se trata de un blend donde intervienen diferentes Malbecs de Finca Decero en un 60% completando el corte con Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Tannat. El resultado, un tinto de altas aspiraciones.