BonVivir en las rutas… del buen vino

La cosecha 2012 no será una más para BonVivir. Este año aprovechamos para pisar suelo mendocino y visitar varias bodegas amigas. Así es, salimos a la las rutas del vino para compartirlas con ustedes.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier (@aleiglesiaswine).

 

La vendimia es sin dudas el momento más especial del año en las tierras del vino. Una época donde se respira entusiasmo, nerviosismo y sobre todo alegría. Ansiosos por vivir esta algarabía junto a Teresa Garcia Santillán (PM de BonVivir) decidimos pasar una semana entre viñas, tanques de fermentación, mostos en fermentación, barricas y amigos. Porque de eso se trata esto del vino: hacer amigos y compartir lindos momentos.

 

El viaje comenzó en el Aeroparque de Buenos Aires donde en plena madrugada, pero más despiertos que nunca, tomamos el vuelo que en menos de 2 horas nos dejó en Mendoza. Ahí mismo en la capital provincial, comenzó a tomar forma esta aventura, cuando salimos rumbo al encuentro de los eno amigos. En la primera escala nos esperaban los hermanos Durigutti.
Sólo 25 minutos separan al aeropuerto mendocino de Bodega Lamadrid y las instalaciones de Durigutti Winemakers. 25 minutos a los que le sumamos unos 15 gracias a nuestra -para nada envidiable- habilidad de doblar siempre en la esquina equivocada. Una forma sutil de confesar que no hubo día en el que no nos perdamos entre tanta bodega y viñedo.

 

Ya en los dominios de los Durigutti fue Héctor, el mayor de los hermanos, quien nos recibió con un desayuno bien mendocino. Entre mates y café pasamos la mañana conociendo las novedades que esta dupla familiar tenía para contarnos. En primer lugar recorrimos las instalaciones donde descubrimos que esta pequeña bodega boutique cada vez tiene menos de pequeña y ya se ha convertido en una bodega especializada en vinos de alta gama que pronto contará con restaurante, una exclusiva posada y un visitor center donde nada quedará librado al azar.

 

Terminado el recorrido llegó la hora más esperada, una mesa dispuesta para el almuerzo donde antes cataríamos el portfolio completo de ambas bodegas. Un desafío que asumimos con alegría. En total fueron 15 etiquetas que nos permitieron notar la habilidad de ambos hermanos a la hora de hacer grandes vinos.

 

Comenzamos con las líneas clásicas de Durigutti entre los que se destacaron el Bonarda (incluso probamos algunas de las primeras cosechas que dan testimonio del potencial de guarda de esta cepa) y el Malbec, un favorito de nuestros socios. Después fue el turno de los Lamadrid Reserva donde su Cabernet Franc nos dejó a todos buceando en la copa con su elegancia y poder de seducción. La sorpresa fue probar los nuevos HD (aún no presentes en el mercado), sin duda los “vinos más jugados de la casa”. Luego llegaron los tope de gama, Matilde Lamadrid 2006, el Familia Durigutti 2007 y HD Ícono 2008, todos impecables, intensos y personales. Pero esto no termina aquí. Sin darnos cuenta Pablo, el menor de los Duri, desenfundó un tardío inédito elaborado con Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Bonarda, cosechado en junio de 2010. Un vino exquisito y singular aún en barrica que se prepara para convertirse en una de las delicias de la góndola de vinos dulces.

Ahora sí, estábamos seguros de que todo había concluido… pero antes de que podamos levantarnos de la mesa, Héctor entró con 3 muestras de vino y un juego de probetas (herramientas de medición utilizadas en la enología a la hora de armar los cortes) y nos develó otro secreto. Seríamos los primeros en probar el vino del Círculo de Enólogos, un proyecto impulsado por él, Mauricio Lorca y Marcelo Peleriti ni más ni menos. Ahí mismo presenciamos el armado de este corte donde intervienen un Malbec de Durigutti, un Syrah/Malbec de Lorca y un Cabernet Franc/Malbec de Peleriti, todos 2010. Alquimia en su máxima expresión, de la que resulta un vino potente con promesas de elegancia y carácter.

 

Extasiados de tanto vino y talento, partimos rumbo a otras visitas de nuestra agenda. Aun quedaban por visitar Bodega Renacer y Tempus Alba donde nos esperaba otra batería de etiquetas que no dejaríamos pasar por alto.

 

En Bodega Renacer, propiedad de la familia chilena Reich, nos esperaba Angie Aguinaga quien nos guió en un tour deluxe por esta bodega, ícono entre los emprendimientos boutique mendocinos.
Un dato curioso del recorrido fue el secadero de uvas donde deshidratan los frutos para la elaboración de su vino Enamore, una versión local de los famosos Amarone de Valpolicella del Veneto. Esta técnica busca reducir la presencia de agua en los granos y se conoce como appasimento.
El recorrido nos llevó a la sala de degustaciones, abierta al público pero en esta ocasión exclusiva para nosotros. La cata de productos comenzó por el reconocido Punto Final Sauvignon Blanc que los Reich producen con uva de Casablanca (Chile), un detalle que lo convierte en uno de los más exquisitos de la góndola local. A este blanco de aromas arrasadores le siguió el Rosado de Malbec de la misma línea como antesala de los tintos.
A la hora de ponerle color al asunto el primero en copa fue el Punto Final Malbec, un nuevo clásico que nuestros socios disfrutaron la Selección BonVivir Junio 2012 y que volvió a alegrarnos el paladar. Seguido fue el momento de la novedad de la bodega, Punto Final Single Vineyard Cabernet Sauvignon, una apuesta interesante con esta cepa que por primera vez elabora varietal. El cierre fue con un trio colosal: Punto Final Reserva Malbec, Enamore y el ícono familiar, el Renacer Malbec.
Alegres por la calidad de los vinos de esta bodega amiga, nos despedimos y encaramos el último encuentro, la bodega familiar Tempus Alba en pleno Maipú.

 

El sol casi nos había abandonado y el frío de montaña comenzaba a sentirse, por lo tanto al llegar a la bodega el plan fue una pequeña visita junto a Leo Biondolillo por las diferentes áreas del establecimiento. Durante la recorrida el más joven del clan familiar nos contó acerca de los proyectos impulsados por su familia para mejorar la calidad de plantas en Mendoza. Un trabajo que se basa en la reproducción de las plantas de mejor calidad de la provincia y su estudio.
Otro dato interesante y para agendar es que Tempus Alba se trata de una de las bodegas preferidas de extranjeros y locales a la hora de las visitas. No es para menos, su visitor center cuenta con una cálida terraza que ofrece una maravillosa postal de los viñedos que al atardecer se convierte en un lugar imperdible para disfrutar una buena copa en compañía de una tabla de fiambres.
Por nuestra parte, una vez acomodados en el visitor center, comenzamos el descorche dirigido por el mismo Leonardo. La degustación fue una verdadera fiesta al punto que probamos vinos del portfolio como muestras de futuros lanzamientos.
La novedad fueron los Loco, una línea de vinos jóvenes de imagen y packaging muy jugados, nacidos para la exportación pero en breve presentes en el mercado local. En blancos la línea ofrece un Sauvignon Blanc mientras que en tintos la dupla lógica de Malbec y Cabernet Sauvignon, toda uva de Anchoris, el terruño preferido de los Biondolillo. Luego fue el turno de los conocidos, los Tempus y el orden fue Merlot, Cabernet Sauvignon y Syrah de los cuales el último fue el que se destacó por elegancia y frescura.
Para cerrar la degustación y también el día, nos mimaron con los 3 vinos más exclusivos de su cava: Tempus Pleno 2007, Tempus Pleno Reserva del Enólogo 2003 y Radaelli Cabernet Sauvignon de Anchoris 2007. Todos vinos de notable hechura que van más allá del resto de las líneas, con una contundente calidad de alta gama.

 

¡Misión cumplida!

Día 1: superado. 3 bodegas, más de 30 vinos y muchos planes para BonVivir. Balance positivo y hora de un merecido descanso. Aún nos quedaba mucho para hacer en Mendoza durante la semana y mientras la primera jornada llegaba a su fin, no hacíamos más que pensar en el día siguiente. Un día con mucho más para contarles, en breve…