BonVivir en las rutas

Día 3: beber y comer como los dioses.

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Este tercer día no nos daría respiro pero de más está decir que tampoco lo necesitábamos. Las ganas de visitar bodegas podían más que el cansancio que genera el ritmo del viaje.

Con la tarea pendiente de catar las etiquetas de bodega Kaiken, comenzamos la jornada visitando al anfitrión de nuestra cena en NadiaOF, Aurelio Montes.
La bodega de los Montes -padre e hijo- en Mendoza es muy diferente a la que poseen en Colchagua (Chile) donde la armonía del ambiente se rige bajo las normas del feng shui. Aquí esta dupla enológica famosa por posicionar los vinos chilenos en lo más alto de los mercados internacionales, se enfoca en la producción de vinos Premium, varietales y corte, donde el Malbec es la estrella. Cabe recordar que alguna vez Aurelio padre nos confesó: “No quería dejar de surfear la ola del Malbec y para eso había que venir a Mendoza”.
El establecimiento se trata de una vieja y enorme bodega en pleno corazón de Vistalba (Luján de Cuyo) con viñedos en las zonas más valoradas de la provincia cuyana. De estas diferentes viñas los Montes elaboran un nutrido portfolio de tintos, al que han sumado recientemente un espumoso champenoise que fue el puntapié inicial de la cata: Kaiken Brut 2009, como para iniciar el día con el paladar bien fresco. Se trata de un espumoso elaborado mediante el método tradicional con uvas de Tupungato que aportan una acidez vibrante a la combinación de aromas y sabores de frutas y levaduras. Una novedad para tener en cuenta.

Luego pasamos por otra especialidad de la familia: el Kaiken Rosado 2011, un vino que se apoya en las notas primarias del Malbec y ostenta un alto vuelo aromático.
A la hora de los tintos los primeros fueron los Kaiken Reserva, Malbec y Cabernet Sauvignon, ambos 2010 y de notable facilidad para beberse. Según su hacedor el secreto es usar barricas de segundo y tercer uso para lograr complejidad y volumen pero sin aplacar la tipicidad y frescura.
Para compartir mayor intensidad y carácter llegaron los Cortes, en este caso un Malbec – Bonarda – Petit Verdot y un Cabernet Sauvignon – Malbec – Petit Verdot. En los dos casos encontramos equilibrio y armonía con buen jugo y frescura en palada, atributos para destacar en cualquier vino.
Los Kaiken Ultra fueron el paso previo a probar su ícono, el MAI. De los Ultra el más interesante fue un Cabernet 2004 salido de la cava de la bodega que sedujo a todos con elegancia y sofisticación. Mejor prueba que esa para confiar en el potencial de los 2010 no creo que haya.
En cuanto al MAI 2008 podríamos escribir largo y tendido para llegar a una conclusión lógica: es un vino excepcional, complejo, amplio, vibrante y a la vez elegante. Una unión acertada entre viñedos viejos de Vistalba y otros del Valle de Uco que alcanza con sus 19 meses de crianza un up grade evidente.
Con la degustación finalizada recorrimos las instalaciones para conversar de los próximos pasos del proyecto que los ubica a los Montes entre los primeros en producir vinos en ambos lados de los Andes siempre con las cepas locales como insignia, aquí el Malbec y en Chile el Carménère.

Para el almuerzo el plan era inmejorable, a pocos metros de Kaiken nos esperaban en Bodega Vistalba para almorzar en su restaurante La Bourgogne junto a sus vinos.
Este restaurante -de los más exclusivos de Mendoza- ofrece una de las cartas con más alto vuelo en lo que a bodegas argentinas respecta. Aquí su chef mentor fue ni más ni menos que el francés Jean Paul Bondoux quien diseñó un menú de impronta francesa que encuentra en los productos locales frescos su identidad definitiva.
Durante la charla con Alejandro Cannovas, enólogo de la casa y Francisco Orlando, director de la bodega, desfilaron diversos platos de la carta que acompañaron a la perfección los vinos por ellos mismos elegidos. Se destacó sin dudas uno de los menos populares de la bodega, el espumoso Progenie III que se llevó de maravillas con los starters.
Luego llegó el Tomero Reserva Semillón 2008, un blanco tan sabroso como original si pensamos en su edad. Lejos de lo que se podría imaginar, el vino está fresco y vibrante con una cuota de crianza que le imprime una identidad propia para descubrir.
A la hora de los tintos probamos la trilogía Vistalba Corte C 2010, Tomero Cabernet Sauvignon 2011 y Tomero Reserva Syrah 2008, tres estilos de tintos bien diferenciados que dan muestra de la habilidad de Cannovas para entretener el paladar.
Sobre el final del almuerzo fue momento de probar los vinos que Cannovas y Orlando elaboran en su proyecto particular bajo el nombre de Accuro, del cual el Malbec formó parte de una de las primeras selecciones BonVivir. En esta ocasión el vino más destacado fue su Accuro Reserva Blend 2008, una novedad que agendamos.

 

De aquí nos esperaba una visita más a bodega, lo que nos dejó con las ganas de experimentar la famosa siesta mendocina, en fin… el ritmo comenzaba a sentirse.

La próxima visita era a Bodega Foster, donde nos aguardaba su enólogo Mauricio Lorca junto al mismo Enrique Foster. Aquí llegamos en medio de la molienda de uvas con la bodega en pleno funcionamiento, por lo tanto aprovechamos para recorrer y conocer instalaciones. Luego en la galería de la bodega -ubicada en pleno Luján de Cuyo- nos dispusimos a conversar de vinos y claro está a probar algunas etiquetas tanto de la casa como del mismo Lorca.
A esta altura y enfocados en la búsqueda de etiquetas para nuestra Alta Gama, nos concentramos en el Enrique Foster Edición Limitada 2006 (presente en la primera selección Alta Gama), el Gran Ópalo Blend 2008 y el Gran Lorca Poético Blend 2007. Todos vinos de enorme calidad que esperamos pronto tener entre nuestros elegidos.

 

Mientras anochecía en Mendoza, nos despedimos de Lorca y Foster para salir camino a nuestra cena, una exclusiva invitación de Bodega Terrazas de los Andes para conocer su posada y restaurante.
Aquí nos recibieron los encargados de la posada donde disfrutamos un delicioso menú diseñado por la chef Noelia Squizatto especialmente para los vinos de la casa. Una cena de prolijo servicio y maridajes excepcionales que se estiraría hasta entrada la madrugada con una sobremesa donde su vino de postre Afincado Single Vineyard El Yaima Petit Manseng 2008 sería el compañero no sólo del postre sino también de una agradable charla.