Cocinar con flores

Son las reinas de la fragancia y la belleza, se usan en la cocina desde la antigüedad, tanto en platos como en bebidas, y hoy vuelven a formar parte de nuestra gastronomía.

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Por Verónica Gurisatti

Hubo un tiempo en el que todas las plantas eran importantes y durante siglos fueron un ingrediente inamovible de la vida cotidiana, no sólo por su belleza y fragancia sino también por sus propiedades nutritivas y saludables. En los últimos años, por suerte, hubo un resurgir del interés por las flores en la cocina motivado por la búsqueda de alimentos naturales y poco comunes que acrecientan nuestra sensibilidad.

 

Son muchísimas las flores que se pueden usar para cocinar, hay más de 250 especies en todo el mundo y como el color y el sabor de cada una varían enormemente tienen usos distintos, por ejemplo la capuchina que tiene un gusto picante es ideal para ensaladas y la rosa por su sabor dulce acompaña mejor postres y licores. En la cultura occidental las flores comestibles más conocidas son las que proceden de verduras como el alcaucil, el brócoli y el coliflor.

 

Consejos para cocinar con flores
Lavarlas cuidadosamente con agua fresca, dejarlas colgando para que se escurran y secarlas con una servilleta con mucha suavidad sosteniéndolas por el tallo. Eliminar los estambres, los pistilos y la base blanca de los pétalos para evitar que dejen un gusto amargo. La mayoría se pueden conservar en la heladera y aguantan frescas y en perfecto estado durante una semana.

 

Por último, es muy importante saber que las flores que se usan en la cocina no tienen que haber sido tratadas con insecticidas ni fertilizantes y mucho menos compradas en las florerías comunes sino en supermercados o lugares especializados. Conviene asegurarse bien que son comestibles y no arriesgarse jamás, ya que hay flores muy bellas pero extremadamente venenosas.

 

Guía de flores comestibles
Las flores frescas y naturales cada día adquieren más protagonismo por la infinita gama de variaciones que ofrecen a la hora de prepararlas. Las rosas son las más populares y se usan tanto en mermeladas y postres como en licores y tés. Las borrajas lilas, los geranios y las caléndulas amarillas dan un precioso color a las ensaladas. Aquí, las diez flores más usadas en la cocina.

 

Rosas: de sabor dulce y aroma inconfundible, se usan en la preparación de mermeladas, confituras, ensaladas de frutas, tartas, salsa de mariscos y tés. También se pueden caramelizar para añadir a las tortas o freírse con huevo para hacer tortillas.

 

 

 

 

 

Copetes: florecen durante los meses más cálidos del año, son de color crema, amarillo, naranja, marrón, o bicolor y a los pétalos se les saca la parte blanca y se los usa para acompañar arroces.

 

 

 

 

 

Azahar: blanca y aromática, se obtiene de los naranjos y los limoneros y se usa en ensaladas dulces y saladas, y para hacer agua de azahar y perfumar la tradicional rosca de reyes, bizcochuelos y magdalenas.

 

 

 

 

 

Geranios: aportan diferentes fragancias a tortas como rosas, limón, manzana y menta y se deben usar siempre las flores más frescas ya que pierden rápidamente su aroma.

 

 

 

 

 

 

Claveles y Clavelinas: apenas aportan sabor pero sí mucho aroma y un intenso color. Sus pétalos de diferentes formas y colores se usan en ensaladas de frutas y mezclados con crema.

 

 

 

 

 

Pensamientos: su sabor a verdura verde es muy agradable y con quesos son deliciosos, sus pétalos se usan en ensaladas dulces o saladas a las que añaden colores poco comunes como terracota, negro, violeta, morado, amarillo y gris.

 

 

 

 

 

Violetas: de sabor suave y delicado, hay de diferentes colores: violeta, blanco, celeste, rosa, morado o amarillo; sus flores se pueden comer frescas o secas y se usan en ensaladas dulces o saladas, postres, helados, cristalizadas o para hacer licor.

 

 

 

 

 

Taco de reina: también llamada capuchina, es una de las flores más usadas en la cocina por su suave fragancia y color naranja. Sus pétalos tienen sabor picante y se usan mucho crudos en ensaladas.

 

 

 

 

 

Crisantemos: florecen en otoño y tienen gran variedad de formas y colores, sus pétalos tienen un sabor fresco y se consumen crudos en ensaladas y combinados con naranjas.

 

 

 

 

 

Borraja: de un precioso color azul intenso mezclado con un rosa pálido, tienen sabor parecido al del pepino, se comen enteras y crudas, en ensaladas de frutas o saladas.