Poner los puntos

Los principales medios internacionales especializados en vinos presentan sus informes y puntajes según lo degustado durante los últimos doce meses.

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Como es común, a esta altura del año los principales medios internacionales especializados en vinos presentan sus informes y puntajes según lo degustado durante los últimos doce meses. Entre éstos sin dudas es más esperado es el informe de The Wine Advocate, el medio propiedad del mundialmente conocido Robert Parker Jr. por lo tanto hoy nos metemos en este mundillo de buenos y malos puntajes para entender de qué se trata.

 

Por Alejandro Iglesias, Sommelier (@AleIglesiasWine)

 

¿Quién es Robert Parker Jr.? No es fácil explicar de quién hablamos sin entrar en detalles o apreciaciones personales, por lo tanto quesea una presentación oficial. Parker era un talentoso abogado y amante de los buenos vinos que impulsado por su pasión en 1974 reinventó la crítica de nuestra bebida preferida. Algo que se le debe reconocer por más que a muchos esto les pese. En aquel año este hombre de leyes devenido en crítico comenzó a publicar sus opiniones acerca de los vinos que probaba e impuso la utilización de puntajes a partir de una estala de 100 puntos (lógicamente cuanto más cerca de la nota máxima mejor sería la performance del vino).
Así y en tiempo casi récord se convertiría en el referente indiscutido en materia de vinos para todos los enófilos de Estados Unidos en primer lugar y a nivel global tiempo más tarde.
Actualmente sus puntajes no sólo los consulta el consumidor sino también la industria, los importadores y quienes se encargan de comercializar esta bebida en cualquier rincón del planeta (vinotequeros, restaurantes, sommliers, chefs, etc…). Por lo tanto un buen puntaje puede representar millones de dólares en ventas mientras que un mal puntaje puede complicar la supervivencia de una etiqueta en más de un mercado.
Como dato de color se debe destacar que hoy China se rige por el paladar de este estadounidense y el de sus enviados.

 

¿Sus enviados? Así es, Mr Parker no tiene tiempo de catar todos los vinos del planeta por lo tanto se vale de un equipo de expertos que representan a su publicación. Por ejemplo, este año el encargado de catar los vinos argentinos fue, por primera vez, Neal Martin.

 

Entonces, ¿Quién es Neal Martin? A diferencia de Parker, Martin es inglés y su formación como critico fue a partir del momento que curso du diploma en el Wine & Spirit Education Trust, una de las instituciones mas prestigiosas en la formación de paladares profesionales. Esta diferencia de nacionalidad aparentemente vital ya que según dicen los ingleses prefieren los vinos suaves, frescos y ligeros mientras los estadounidenses se llevan mejor con el carácter de los vinos del Nuevo Mundo. ¿Será para tanto? Veremos…
Su llegada a nuestro país fue consecuencia del alejamiento del Jay Miller, un ex colaborador de Parker que hasta 2011 se encargaba de catar los vinos de varios países hasta que algunas denuncias de productores españoles acerca de sus modos de trabajar lo obligaron a renunciar a The Wine Enthusiast.
Con este puesto vacante Martin asumió la tarea de poner bajo la lupa, o mejor dicho en su paladar, poco más de un millar de etiquetas argentinas que evaluó minuciosamente para posteriormente brindar sus conclusiones. Un trabajo que le demandó unos diez días por Mendoza y otro tanto en Inglaterra (donde reside y donde recibió aquellos vinos que considero que no podía dejar de referenciar).

 

¿Cómo nos fue este año? Los sentimientos de la industria respecto al desempeño de Neal Martin aún son encontrados. Sucede que hasta el año pasado, cuando Jay Miller se encargaba de evaluar nuestros vinos, los resultados eran muy buenos con muchos vinos por encima de los 90 puntos, varios por encima de los 95 y algunos con 98 y hasta 99 (hasta el momento Argentina nunca logro los preciados 100 puntos que si ostentan muchos vinos europeos y estadounidenses). Pero este año Martin se convirtió en una especie de antes y después. Para su paladar la calidad del vino argentino es incuestionable aunque quizás no fue tan generoso como el viejo Miller, a quien más de uno hoy extraña horrores. Para el inglés el puntaje mas alto fue de 97 y solo para un vino, el año pasado dos etiquetas se habían alzado con 99 y el sueño por el puntaje perfecto parecía más cercano.
El informe de Neal Martin dejó en claro su compromiso profesional así como también su calidad humana a la hora de afrontar su trabajo. Para éste ingles de cuarenta y un años algunas cosas aún deben ajustarse en materia de tintos. El uso de la barrica, los niveles alcohólicos, el hecho de pensar en la Bonarda como sucesora del Malbec fueron algunos de sus reproches, aunque no dejó de destacar la calidad de los tintos elaborados con nuestra cepa emblemática y el gran futuro que ve en los blends, Se entusiasmó con otras cepas tintas, principalmente con el Cabernet Franc y hasta piropeó en varias ocasiones al Torrontés.

 

Sin embargo puso énfasis en que la industria local debe comprender que no puede quedarse de brazos cruzados y debe apostar a la innovación constante, mejor dicho a una “reinvención” ya que aseguró que los gustos de los consumidores no son siempre los mismos y que hoy están siempre en busca de las novedades.

 

Al menos desde mi punto de vista el primer capítulo escrito por Martin ha sido más que positivo aunque a todas las partes les queda mucho por conocer. Quizás a Neal de nuestros vinos y a nuestra industria del trabajo de los críticos.

 

¿Para qué sirve todo esto? El rol de los críticos de vinos, si bien siempre esta en el ojo de la tormenta, es muy valioso para un país como el nuestro. Sobretodo si el resultado es positivo. ¿Por qué? Si bien para nosotros está claro que en nuestro país s elaboran grandes vinos el mundo recién comenzó a saber de ellos hace poco más de una década. Es decir que muchos otros productores nos llevan siglos o décadas de ventaja. Gracias al trabajo de estos paladares itinerantes el Malbec llegó a oídos y más importante todavía a boca de millones en el mundo. Imaginen a un estadounidense que llega a una vinoteca donde tiene todos los vinos del mundo para comprar. Si no hay una recomendación de alguien que este consumidor respete o valore las posibilidades de una nueva etiqueta son nulas.
Por lo tanto la industria considera estos puntajes como una carta de presentación importantísima que no tiene reparos en usarla siempre que sea favorable.

 

Pero atención, hay que ser conscientes que estos catadores son personas con sus gustos y preferencias mas allá de su formación profesional, que por mi lado es inobjetable. A la vez su visión siempre es afín al paladar del mercado para el que escriben. No es lo mismo recomendar un vino para un estadounidense que hacerlo para un chino, por lo tanto se deben tomar con precaución sus sentencias ya que si nuestro vino favorito no logra un puntaje espectacular esto no significa que su calidad no sea la mejor, solo que para tal o cual crítico la apreciación no es la misma que la nuestra.

 

Por lo tanto, si uno desea guiarse por estos referentes adelante pero nunca hay que dejar de confiar en nuestro paladar e instinto, a fin de cuentas cada uno disfruta el vino como mejor le parece.