Mucho más que una Bodega

Charla con Jean-Edouard de Rochebouët de Bodega Atamisque

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Si bien el fenómeno vitivinícola argentino responde en ciertos aspectos a tendencias internacionales muchos proyectos supieron cómo marcar la diferencia. Entre estos se encuentra Atamisque, la bodega de espíritu francés instalada en Tupungato que llegó para brindar una propuesta única en el mundo. Aprovechando que este mes su Serbal Assemblage forma parte de nuestras Selección Exclusiva conversamos con Jean-Edouard de Rochebouët quien nos contó cuales son las características de este gran emprendimiento.

 

Por Alejandro Iglesias, sommelier* (@AleIglesiasWine)

 

Ya lo mencionamos un muchas oportunidades, Mendoza enamora. Muestra de esto es Atamisque, una bodega nacida a partir del mismo momento en que sus dueños franceses pisaron suelo mendocino por primera vez.
En un principio el proyecto parecía ser uno más de los tantos que surgieron en los últimos años, sin embargo pronto desmosto que se trataba de una propuesta única tanto desde lo arquitectónico como del proyecto en sí mismo.
Hoy, a punto de iniciar su quinta vendimia, la bodega logro consolidarse en el mercado con sus vinos de impronta francesa que gustan a todo aquel que los descubre. Pero esta bodega dirigida por Jean-Edouard de Rochebouët, ex Directo de Bodegas Chandon, no solo ofrece buenos vinos sino que cuenta con interesantes propuestas que seguro los convenza a hacerse una escapada.

 

¿Cómo nació la bodega?
Bodega Atamisque nació en el 2006 tras la visita de John Du Monceau y su esposa Chantal a Mendoza. En dicha ocasión este matrimonio francés se enamoro de Tupungato y decidió comprar una finca de 700 hectáreas donde ya había 40 plantadas con Pinot Noir, Merlot y Chardonnay. Lógicamente el interés, principalmente de Du Monceau era elaborar vinos. Por esta razón me contacto y pidió armarle el proyecto de la bodega desde cero.

 

¿Cuál fue el motivo que los llevó a elegir Tupungato?
La oportunidad de poder comprar una de las fincas más lindas de Mendoza y conocida por sus numerosos árboles, frutales y criadero de truchas. Tupungato siempre tuvo una reputación de calidad y además al estar a la entrada del valle, lo convertía en un lugar de los más altos, a 1.300 metros de altura, que trae muchos beneficios climáticos y de temperatura.

 

Al visitar la bodega se puede apreciar la impronta francesa, ¿Cuál es la filosofía de Atamisque?
Somos franceses y no podemos esconder la influencia natural emocional. Desde el principio se quiso hablar y encarar el proyecto sobre una base de muy alta calidad. Hay buenos vinos en Argentina y tenía que ser el punto de partida para llegar a hacer vinos excelentes, lo que es más complicado. Toda la inversión tiende a cumplir esta idea, que esperamos se vea reflejada con los años. Tenemos mucha confianza que así será. También al estar ubicados en un marco de una naturaleza espléndida, nos motiva preservarla y transmitirla a través de nuestras marcas y etiquetas de vinos, que son todos nombres de arbusto y árboles locales.

 

¿Cómo definirían el estilo enológico de Atamisque y sus líneas de vinos?
Son vinos elegantes. La elegancia tiene que ser natural y discreta para poder imponerse, como cuando uno habla de la ropa o de los perfumes. Nuestros vinos son naturales y siempre se privilegia la fruta, a veces sosteniéndose con un uso discreto de la barrica de roble francés.

 

¿Actualmente cómo está conformado el equipo enológico?
Philippe Caraguel es el Director de la Bodega, uno de los pocos Ingenieros Agronomos argentinos formado en Mendoza y también en la prestigiosa Facultad de Agronomía de Montpellier en Francia. A él lo acompaña Adrián Vargas como segundo enólogo y contamos con el asesoramiento externo de Roberto de la Mota.

 

Arquitectónicamente la bodega es muy particular, ¿Cómo se decidieron por ese estilo de construcción?
La característica original y probablemente única en el mundo son los techos de piedra, pesadas lajas que provienen de San Juan. La idea se le ocurrió a Chantal, esposa de John, al querer recordar una casa de montaña que tienen en los Alpes. Este techo además brinda un aislamiento térmico interesante, algo que utiliza la gente de la montaña desde hace siglos.

 

Entiendo que más allá de un bodega se trata de un proyecto con muchos otros atractivos, ¿Qué características tienen sus instalaciones?
La gran novedad y originalidad de lo que llamamos Atamisque es que forma un grupo de actividades cuyo punto de partida es el turismo enológico pero que a su vez tiene un restaurante que usa las truchas de un criadero propio, permitiendo una oferta gastronómica única. En el 2012 se inauguraron 3 lodges con seis apartamentos de gran calidad con vista a la Cordillera. El turista, además de la bodega, podrá entonces disfrutar también de nuestro golf y de los paseos que hacemos en la finca (bicicleta, caballos, caminatas…). Creemos que este conjunto de ofertas turísticas es único en Mendoza.