Tannat, el inicio del camino

Monarca del viñedo uruguayo el Tannat hoy también escribe su historia en nuestro país.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier

Con unas 600 hectáreas cultivadas en diferentes regiones vitícolas argentinas el Tannat se ha convertido en la favorita de muchos enólogos locales y así lo demuestra el crecimiento que tuvo sobre el viñedo argentino desde 1990 cuando apenas cubría 42 hectáreas. Pero conozcamos un poco mas de esta tinta famosa por su temperamento.

Con pasaporte francés. Del mismo modo que sucede con el Malbec el origen del Tannat es el sudoeste francés, mas precisamente en Madiran. En esta región con Apelación de Origen Controlada propia desde 1948 se elaboran vinos tintos de buena calidad pero que se destacan por su carácter, concentración y cierta rusticidad ya que el Tannat debe su nombre a su importante contenido de taninos que lógicamente definen el estilo de sus vinos. Incluso muchas veces el corte final de los vinos de esta región cuenta con porcentajes de Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon, otras dos conocidas por su estructura pero con más elegancia. Sin embargo los productores más prestigiosos deciden embotellarlo al ciento por ciento como muestra de la confianza que tienen en su cepa estrella. Debido a la identidad temperamental del Tannat los vinos de Madiran han sido siempre eclipsados por sus vecinos de Burdeos cuyo tintos resultan mas elegantes y sofisticados mientras la historia cuenta que también supieron tener su días de gloria cuando eran elegidos por la nobleza parisina.  

Un estilo singular. Naturalmente el Tannat da vida a vinos intensos que en su juventud despliegan una robustez incomparable con otros vinos y esto se debe a su hollejo, el más grueso entre todas las viníferas. Recordemos que es en esta película que recubre la baya donde se encuentra la mayor concentración de fenoles y colorantes. Además cuenta con cinco semillas algo que también aporta más taninos en la elaboración y exige mucha atención durante vinificación. Es por esto que hablar de Tannat es hacer referencia a vinos de taninos firmes que perduran en el tiempo. Para suavizar esta identidad a la hora de vinificarlos es importante destinarlos a la crianza en barrica durante alguna tiempo de modo que puedan delinear su textura además de permanecer luego un tiempo en estiba. 

Con acento charrúa. El reino del Tannat por estos días es Uruguay, donde con unas 3000 hectáreas destinadas a su cultivo se encuentra el viñedo mas grande del mundo para este varietal. La historia de la hija pródiga de Madiran en suelo uruguayo es centenaria ya que se le atribuye al inmigrante vasco Pascual Harriague su introducción en 1870. Desde entonces el Tannat se adaptó a este terroir definido por sus suelos de arcilla donde la cercanía a las costas define un clima ideal de buen sol, temperaturas moderadas y buen régimen de lluvias. Un terruño muy diferente a su hogar natal pero más apto para su cultivo donde hoy nacen exquisitos exponentes de calidad mundial.

Con futuro argento. Principalmente en las regiones cálidas de altura de nuestro país es donde los productores comenzaron a interesarse en esta cepa que brinda colores profundos y paladar firme. De hecho durante años el Tannat era la opción ideal para fortalecer algunos vinos algo débiles de estructura o color ya que con apenas un porcentaje el corte puede cambiar abruptamente. Entre las regiones que mas apuestan por esta cepa se encuentra el Valle Calchaquí con Salta a la cabeza aunque Catamarca y Tucumán también han logrado grandes resultados. Aquí aparentemente es el sol y las altas temperaturas los factores que favorecen su maduración y permiten elaborar un vino de mucho carácter sin perder estilo y fineza.
Cabe destacar que estos Tannat son muy diferentes a los uruguayos ya que suelen salir al mercado mucho más jóvenes en ocasiones y brindan un perfil mucho más moderno y contundente.
Muestra d esto es el Colomé Lote Especial Tannat 2011, elaborado a 1700 metros sobre el nivel del mar donde los cielos diáfano y el buen sol definen una identidad típica calchaquí con una aromática intensa que recuerda notas balsámicas con un fondo herbal nítido mientras que en paladar logra fluir con una textura tersa y amable que logra disimular un importante volumen alcohólico típico del terruño de altura.
Podríamos decir que una nueva expresión de Tannat ha llegado para quedarse y satisfacer paladares curiosos.

Una excusa saludable. Como bien sabemos el vino cuenta con importantes agentes antioxidantes que favorecen nuestra salud, entre ellos el resveratrol. En este sentido gracias al grosor de su hollejo el Tannat duplica en agentes antioxidantes al Cabernet Sauvignon algo que lo convierte en el “mas saludable de los vinos” aunque, claro esta, que estos beneficios se traducen en un vino mucho mas intenso que la media, algo con lo que deben lidiar los productores que cosecha tras cosecha intentan darle a estos vinos un perfil mas amable.