Alimentos saludables

Para conseguir el bienestar completo es clave la elección de lo que comemos. Aquí, guía con diez alimentos sanos.

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or Verónica Gurisatti
La nutrición óptima es posible y todos aquellos que tenemos la suerte de acceder a muchos alimentos podemos aspirar a disfrutar de la comida y a elegir los que mejor nos ayuden a prevenir y a tratar enfermedades, así como a fomentar nuestro bienestar. No hace falta volverse un fanático, todos los pasos que demos en la dirección correcta son importantes. Aquí, diez alimentos básicos cuyas propiedades excepcionales ayudan a cuidar la salud.
Ajos
El ajo es el alimento curativo más conocido, con muchas propiedades respaldadas en la actualidad por la ciencia moderna. Sus cualidades medicinales son muy amplias porque mejora la circulación, la resistencia a las infecciones y también reduce el riesgo de cáncer y la tasa de colesterol. Sólo podemos confiar en el ajo fresco para obtener tanto efectos terapéuticos como el mejor sabor y es un ingrediente ideal para platos que de otra manera resultarían insulsos.
Brócolis
Tiernos y con sabor a manteca, miembros de la familia del repollo, los brócolis tienen sustancias químicas anticancerígenas, son ricos en varios nutrientes, vitaminas E, C, B, propiedades antioxidantes y contribuyen a combatir la anemia. Para cocinarlos, prepararlos al vapor o hervirlos en muy poco agua y bien tapados hasta que estén tiernos, su sabor delicado sirve de complemento a una gran variedad de platos desde ensaladas hasta arroces y pastas.
 
Cebollas
Qué agradable es saber que un alimento que la mayoría de nosotros comemos resulta tan beneficioso para la salud. Como sus efectos medicinales están relacionados con su volátil olor (que se libera al cortarlas), conviene cocinarlas frescas en lugar de usar productos preparados a base de ella. Para conservar la máxima cantidad de sustancias que poseen, cortarlas poco antes de servirlas o de cocinarlas. Sólo las personas que tuvieron que cocinar sin ellas aprecian su valor.
Alcauciles
Son verduras comestibles desde la época de los romanos y se sabe que mejoran la digestión desde el siglo XVI. Además, reducen el colesterol, la retención de líquidos y contribuyen a estabilizar el nivel de azúcar. Las cabezas de alcaucil se pueden comer enteras, cocidas y cortadas finas, condimentadas con vinagreta de oliva o añadidas a platos como el risotto, y para cocinarlas hay que hervirlas en agua sin sal de 35 a 40 minutos hasta que las hojas se desprendan fácilmente.
Lechuga y otras verduras 
Existe más de un centenar de lechugas y otras verduras que aunque no suelen tenerse en cuenta por estar compuestas mayoritariamente de agua, tienen muchas vitaminas, minerales y antioxidantes y tienen una ventaja importante frente a otros alimentos ya que casi siempre se comen crudas. Conviene prepararlas en ensaladas lo más cerca posible de la hora en que se van a comer y lavarlas muy bien; es preferible arrancar las hojas que cortarlas y secarlas si se van a condimentar.
Jengibre
El jengibre fresco es uno de los ingredientes básicos de la cocina asiática y es más correcto hablar de rizoma que de raíz, ya que la parte que se come es el tallo subterráneo. Además de mejorar la circulación, combatir la tos y el resfrío, alivia el reumatismo y previene las náuseas y aunque conserva muchas de sus propiedades curativas una vez seco, fresco es mejor para cocinar. Su aroma y sabor dan un toque picante a curries, salteados y muchos platos de pescado de la cocina china.
Pescado azul
Muchos trabajos de investigación relacionan la amplia gama de propiedades medicinales con los ácidos omega-3 presentes en el pescado azul (caballa, salmón, sardinas, arenque) tanto fresco como ahumado o enlatado, entre ellas la prevención de cardiopatías. La gran cantidad de vitamina D que tiene es muy beneficiosa, además reduce la presión arterial, el colesterol, alivia la artritis y es muy rico en yodo. Los expertos recomiendan comer pescado azul una vez por semana.
 
Nueces 
Aromáticas y de rico sabor, las nueces son una valiosa fuente no animal de dos de los ácidos grasos esenciales que el organismo no puede producir por sí mismo. Contribuye a reducir las grasas y el colesterol en la sangre, son antiinflamatorias y una fuente rica de nutrientes para personas con poco apetito. Una vez quitada la cáscara, las nueces enteras o cortadas, aportan un sabor rico y dulce a muchos platos, desde ensaladas y arroces hasta panes y postres de frutas.
Naranjas
Son una de las fuentes más seguras de vitamina C, se comen crudas para que no se pierdan los nutrientes en la cocción y tienen además, fibra y flavonoides de la fruta. Pero aunque se crea que el jugo de naranja es una alternativa sana más rápida, es preferible comer la fruta entera ya que refuerza las defensas del organismo y contribuye a reducir el colesterol. Las ralladuras de naranjas frescas añaden sabor, color y acidez a ensaladas y a muchos platos cocinados.
Es un estimulante suave y está demostrado que posee muchas propiedades medicinales si se toma con moderación. Combate el virus de la gripe y  reduce el riesgo de cáncer. El té verde y el negro se elaboran con hojas de la misma planta, pero el proceso para oscurecerlo disminuye, sin llegar a eliminar, su valor medicinal. Para reducir al máximo la teína que hay en el té, tirar la primera taza que hay en la tetera que es donde más se concentra. Se puede tomar frío o caliente.