Cruzat lanzó su primer espumoso Demi-Sec

Cruzat Demi Sec es la nueva propuesta de la bodega, posee mayor dosaje de azúcar y complementa las líneas Cruzat Cuvée Réserve y Cruzat Clásico con enfoque más bien secos.

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Buenos Aires, 17 de septiembre de 2013. “La burbuja de los espumosos tiene que ser lo más pequeña posible”. “Para disfrutar de esta bebida sugiero tomarla a unos 12 grados, a esta temperatura expresa todo su potencial aromático”, repite una y otra vez Pedro Rosell, un nombre que es sinónimo de espumantes de alta calidad, sapiencia y prestigio.
Las palabras del hacedor y socio de Cruzat se dan en torno al anuncio del lanzamiento de su primer vino espumoso Demi Sec a base de Pinot Noir (60%) de Perdriel y Valle de Uco y Chardonnay (40%) elaborado por el Método Tradicional -de fermentación en botella- con una estiba de 12 meses sobre sus borras.
“Cruzat Demi Sec contiene un mayor dosaje de azúcar, es joven con aromas frutales y sorprendente frescura que complementa nuestro portafolio, las líneas Cruzat Cuvée Réserve como también Cruzat Clásico se caracterizan por ser espumosos más bien secos. El mercado da señales de que hay espacio para nuevos tipos de propuestas”, dice Guillermo Repenning, Director Comercial de Cruzat.
“El Demi Sec es un espumoso que merece ser redescubierto. Es probablemente lo más parecido al champagne francés de hace un siglo”, dice Pedro Rosell.
“Un buen espumante es el que le gusta a uno y cada época tuvo sus gustos. Hoy las preferencias cambiaron respecto de hace unos años, son otras, diferentes por influencia de la masificación de la gaseosa. Hoy atraen más los espumosos de sabores dulces, frescos, frutados y perfumados”, concluye.
Como excelente cocinero y anfitrión, Pedro Rosell sugiere acompañar el CRUZAT Demi Sec con comidas bien condimentadas como la hindú, peruana ó mexicana.” Anda muy bien con ceviche y es especial para postres y para acompañar chocolates”, propone.

Acerca de Bodega GimenezRiili. La familia GIMENEZ RIILI ha estado involucrada con la vitivinicultura desde fines del siglo XIX. En el año 1890 procedente de Sicilia, Italia, llega a la Argentina en busca de nuevos horizontes Don Fernando Riili con su esposa Antonia Vacante y cinco de sus trece hijos. Se instalan en Colonia Segovia, Guaymallén, en la provincia de Mendoza, en donde encontraron un suelo propicio para el cultivo de la vid y cultivan sus primeros viñedos fuera de Europa. Juntos crearon unas de las primeras bodegas familiares de la zona, que elaboraba vino en damajuana. Fernando Riili (hijo) se casó con Irma Gudiño y tuvieron dos hijas, María y Susana Riili. Por otro lado y allá por el año 1905, pero esta vez desde Granada, España, llegaba a Mendoza a la edad de ocho años Don Pedro Gimenez Padilla, junto con sus padres y hermanos. Se establecieron en Maipú, Ya casado con Ángela Escobar con quien tuvo siete hijos (entre ellos Eduardo Gimenez), empieza a soñar con plantar su propio viñedo. Fue en 1945 cuando ese sueño se hizo finalmente realidad, momento en el que adquiere una propiedad en el distrito de La Primavera, también en Maipú y se aboca junto con sus hijos al cultivo de la vid. Eduardo Gimenez se casó con Susana Riili en 1967 y ya luego del fallecimiento de su padre y junto con sus hermanos, adquieren y refaccionan una bodega de Rodeo de la Cruz en el departamento de Guaymallén, donde comienzan a elaborar sus propios vinos, para su posterior comercialización. En 1972 construyeron también en Rodeo de la Cruz una nueva bodega más grande, donde continuaron desarrollando la tradición familiar. Los cinco hijos de Eduardo Giménez y Susana Riili heredaron y compartieron la misma pasión por la vitivinicultura de sus padres y antepasados. Junto con su padre dieron sus primeros pasos en la vitivinicultura entre los viñedos y la bodega y luego de finalizar sus estudios, continuaron desarrollando emprendimientos entre los cuales se encuentra la elaboración de vinos Premium, que luego comenzarían a ganar reconocimiento dentro y fuera del país. Encontraron un nuevo lugar en el distrito de Los Sauces, en Tunuyán, en el Valle de Uco de Mendoza. Allí establecieron la nueva bodega Giménez Riili, donde se gestan los vinos que hoy ya han trascendido las fronteras de Argentina y que acompañan las mesas de aquellos que disfrutan de la vida y comparten la pasión por el vino.

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