Rosados revalorizados

Finalmente los vinos rosados se revalorizaron como se merecen.

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Por Verónica Gurisatti

Los rosados consolidan su crecimiento en la Argentina y en el mundo, y en los últimos años incrementaron notablemente los índices de consumo y producción. El aumento de etiquetas, la inversión en publicidad y la mejora en calidad, lograron posicionarlos como una alternativa diferente. El cambio en estos vinos, estigmatizados como inferiores durante muchos años, comenzó hace una década con el redescubrimiento mundial de que pueden alcanzar altos niveles de calidad.

Son productos frescos para ser consumidos jóvenes, de aromas y sabores frutales, donde pueden aparecer en mayor o en menor medida descriptores aromáticos típicos de la variedad con la que fueron elaborados. En la boca pueden ser totalmente secos y vibrantes, pero hay muchos que tienen un poco de azúcar residual. Se obtienen siempre a partir de uvas tintas que por distintos procesos de vinificación adquieren un color más claro y menor concentración en su estructura.

No podemos negar que están llenos de sutilezas en el aroma, en el sabor y en el color y que no tienen gran intensidad en ninguno de estos aspectos, sino que cada uno debe apreciarse básicamente por sus matices. El color y el brillo, que siempre son un elemento atractivo, adquieren una importancia fundamental y son tan versátiles que se adaptan a cualquier plato y a cualquier situación, aunque también son muy sensibles a la compañía que tienen al momento de tomarlos.

El nombre francés Rosé se generalizó en todo el mundo quizá porque es fácil de entender y también se está popularizando la costumbre de agregar el nombre del cepaje utilizado, por ejemplo Rosado o Rosé de Malbec, de Cabernet, de Syrah, etc., lo que permite reconocerlos con facilidad. Pueden ser varietales o blends y deben consumirse frescos a una temperatura entre 8º y 14° C. A la mesa se llevan en frappera con hielo para mantener la temperatura adecuada (igual que un vino blanco).

Maridaje
Excelentes aperitivos por la sensación de frescura que provocan, tienen la extraordinaria virtud de acompañar con elegancia tanto un plato como una comida completa. Entre 8º y 10º C son ideales para cocktails acompañando apetizzers, risottos, sushi, pescados y mariscos; y entre 10º y 14º C multiplican su sabor con carnes como cordero o lechón, ya que su equilibrio, estructura y acidez sostienen platos más vigorosos. También son muy buena opción para días calurosos.

Métodos de elaboración
En Francia, a partir del siglo XIII se elaboró el vino clairet, mezclando y fermentando uvas tintas con uvas blancas, este método llegó a nuestro país con la elaboración de los populares vinos claretes y a fines del 1600 se empezó a usar el término rosado o rosé, según las uvas y las técnicas de producción usadas.

Maceración corta o atenuada: es el método que más se usa para vinos de calidad y consiste en interrumpir la maceración de los hollejos con el jugo para lograr esa típica coloración rosada sin llegar a un color tinto. Estas maceraciones suelen durar entre 6 y 24 horas, dependiendo del resultado esperado y son vinos de color rosado fuerte.

Prensado directo: se vinifican las uvas tintas como si fueran blancas. Una vez en bodega se prensan dejando que el hollejo quede en contacto con el mosto durante un corto período (2 a 3 horas), lo que permite la difusión mínima de los aromas y el color. Luego el proceso continúa normal como para un vino blanco y son de color salmón o rosado pálido.

Sangrado o sangría: cuando a una vinificación de tinto se le hace una sangría para eliminar parte de su jugo, es decir se le extrae parte del mosto rosa, éste se convierte en un producto secundario y se aprovecha para elaborar un rosado. El color es más o menos intenso y es el método de elaboración de rosados más usado en nuestro país.

Mezcla de vino tinto y blanco: este método no es muy frecuente y consiste en la mezcla de vinos blancos con tintos, por ejemplo un 80% de los primeros con un 20% de los segundos. Es una técnica muy difundida para realizar espumantes, pero en el caso de los vinos tranquilos no se usa mucho porque se obtienen productos de poca calidad.