Que queremos decir cuando decimos…

No es novedad que el vino tiene su propio idioma pero de todos modos siempre hay algo para descubrir.

Compartir la nota

 

Por Alejandro Iglesias, sommelier (@AleIglesiaswine)

Muchas veces a la hora de hablar de vinos usamos expresiones, adjetivos y calificativos muy comunes pero sin comprender del todo que queremos decir. Aquí una reseña de varios estilos muy habituales en los vinos de hoy.

Vinos de iniciación. Este es un término bastante novedoso y muy utilizado por el marketing del vino, ¿qué significa? Hasta hace unos veinte años la mayoría de los consumidores llegaban de un modo u otro al vino. Algunos lo hacían desde jóvenes con el famoso “vino con soda”, otros una vez adultos y el resto al menos en ocasiones especiales. A fin de cuentas todos bebían vino por que era la bebida de la mesa y la que marcaba cierta madurez. Pero desde la popularización de las gaseosas y las cervezas el vino comenzó a perder participación en el mercado y aquel paso que se daba naturalmente se convirtió en un verdadero desafío para la industria. Hoy a los más jóvenes hay que convencerlos ya que cuentan con numerosas propuestas a la hora de llenar sus copas. Así nacieron estos vinos iniciáticos que suelen ser ligeros, algo dulces y fáciles de beber. De este modo los paladares que aun no se entregaron a los encantos de Baco lentamente van entrenando sus sentidos hasta dar con el tipo de vino indicado para sus preferencias.

Vinos gastronómicos. Otra definición novedosa, más si tenemos en cuenta que el vino es un alimento en sí mismo. Pero en este caso se hace referencia a aquellos versátiles a la hora de pensar con que acompañarlos ya que despliegan texturas amables y un perfil medido, sin sobreactuaciones. A la vez son esas etiquetas que uno no puede imaginar sin un plato delante. Para mucho hoy este es el estilo más buscado pero muchas veces el menos encontrado.

Vinos de concurso. Cuando uno elabora un vino espera que los consumidores lo elijan y para esto a veces es importante que los especialistas hablen de él o recibir premios y distinciones en concursos. Es así que muchas veces se recurre a formulas o recetas que suelen ser muy convincentes ante los críticos profesionales según las tendencias del momento. Por ejemplo, hasta hace unos años estos vinos contaban con crianzas importantes en barrica a fin de expresar los atributos del roble, paladares profundos con carácter y colores concentrados mientras que hoy la búsqueda es a la inversa, vinos ligeros, con poca crianza y menos estructura. Afortunadamente los principales jueces siguen siendo los consumidores que fin de cuentas parecen dar poca importancia a los puntajes y medallas.

Vinos comerciales. Si bien hay quienes utilizan la expresión comercial como un término peyorativo lo cierto es que el vino se elabora para ser vendido y consumido. Ante esto existen muchas etiquetas, la gran mayoría del mercado, orientadas al consumo y para eso se adaptan a las preferencias del público, las cuales pueden variar de un año a otro. Son vinos pensados para la venta sin intenciones hedonísticas pero muy eficaces en el mercado.

Vinos modernos. La forma de apreciar el vino cambió en los últimos años y esto dio lugar a nuevos estilos que se instalaron para convivir con los ya existentes. Si pensamos en los vinos que dominaban la góndola hasta hace algo mas de una década podríamos definir a los tradicionales, es decir, vinos que en su mayoría eran de corte con crianzas prolongadas en toneles y no en barricas y resultaban delgados, frescos, con colores ligeros y aromas terciarios por sobre los frutales. Hoy en el caso de los tintos modernos encontramos la fruta roja fresca y nítida como protagonista, con una crianza en barrica evidente que se nota en las notas ahumadas y tostadas, con paladares firmes y mucho carácter. En cuanto a los blancos la búsqueda es por expresiones aromáticas frescas y penetrantes con acidez punzante y largo final en boca. Claramente los vinos modernos buscan impactar los sentidos de modo que uno pueda olerlos y saborearlos a fin de tener mucho para contar mientras que los vinos tradicionales aspiran a ser más austeros y fáciles de beber sin por esto dejar de ser complejos y elegantes.

Vinos complejos. Quizás esta sea la búsqueda principal de todo enólogo a la hora de pensar sus vinos ya que así se define a aquellos que logran en su evolución sacar provecho de cada aspecto de su elaboración. Digamos que son los que logran una expresión única y particular una vez embotellados de modo que es difícil encasillarlos o compararlos ya que desarrollan diversas capas aromáticas y en boca sensación de placer.

Vinos de culto. Estos serian la antítesis más radical de los vinos comerciales. Se tratan de aquellos que se cortan solos y muchas veces van contra la corriente pero que lograron ganarse su espacio en el mercado con seguidores fieles. A la vez son vinos que marcan la cancha por su estilo muchas veces jugado y extremo. Vinos que aportan diversidad y son considerados verdadera joyas por los conocedores.

Vinos de autor. Todos los vinos tienen un autor detrás, eso esta claro. Pero hay ciertos vinos que son elaborados por enólogos que trabajan también para proyectos masivos o comerciales pero que se hacen su tiempo para producir sus propias etiquetas que expresan del modo mas puro su visión del vino. No siempre son producidos por enólogos que trabajan a la vez en bodegas grandes sino que también pueden ser obras de winemaker independientes.

Vinos naturales. El vino es un producto cien por ciento natural ya que solo se elabora con jugo de uva. Pero como para obtener los frutos se deben llevar adelante muchas labores en los viñedos durante el año y luego llegan los procesos en bodega hay veces que se recurre a la tecnología y a productos de laboratorio. Ante esto están los productores que aseguran que sus vinos son solo producidos por medios naturales sin utilizan químicos así como tampoco con manipulaciones que puedan despojar al producto de su identidad. Esta tendencia cada dia gana mas adeptos tanto entre consumidores como productores.

Vinos femeninos. En esta definición no hay nada de machismo sino que es un modo de definir aquellos vinos delicados, ligeros y elegantes que cautivan con sutileza el paladar. Vinos suaves, fragantes y cautivantes.

Vinos rústicos. Aquí otra expresión que puede ser mal interpretada pero que en algunos casos define la identidad de ciertos vinos cuya personalidad es respetada y hasta apreciada.es decir, la rusticidad de un vino puede ser producto de una mala elaboración o tanicidad como puede ser producto de una elaboración correcta pero permitiéndose ciertas desprolijidades que definen un estilo. Claro esta que quienes prefieren vinos elegantes o femeninos poco disfrutar de éstos.