¿Sos un winelover?

¿Sentis que el vino es mucho más que una bebida? Quizás te estés convirtiendo en un winelover crónico. Averígualo.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier

Así como los hipsters con su rebeldía y desenfado son el movimiento cultural del momento, en el ámbito gourmet también existen subculturas con códigos propios.

Son conocidos como foodies y a pesar que muchos los confunden como una rama naifentre los sibaritas lo cierto es que son una comunidad que se destaca por escaparle al mainstream y disfrutar de propuestas alternativas, innovadoras y poco populares. Entre sus intereses se incluyen los restaurantes de culto, los chef más audaces y transgresores y todo lo referente a bebidas.

Con los vinos y la coctelería en la cresta de la ola el movimiento foodie comenzó a generar ciertos desprendimientos entre sus militantes y a los entusiastas del vino terminaron por llamarlos winelovers (amantes del vino, en inglés).

Si comenzas a identificarte con esta tribu gourmand lee a continuación cuales son los síntomas recurrentes de un winelover.

Solo habla de vinos. Este es el síntoma que permite reconocer fácilmente a un winelover. Sea cual fuera el tema de conversación siempre terminará hablando y recomendando vinos. Si bien a veces esta conducta suele aislarlo también lo convierte en el referente a la hora de querer saber qué vino hay que comprar. Es por esto que los días viernes y sábado se la pasa respondiendo mensajes y llamados de sus amigos que frente a la góndola no saben qué llevar.

Curioso y ansioso.Si bien la mayoría de enófilos tienen en claro sus gustos en materia de bodegas y etiquetas el winelover siempre va mas allá y puede llegar a obsesionarse con descubrir y experimentar los vinos más curiosos del mercado. Esto no quiere decir que no tenga claridad en cuanto a sus gustos sino que muchas veces prefiere lo nuevo por sobre sus preferencias. Es por esto que no le cuesta asumir el riesgo de probar un vino desconocido o comprar aquellas etiquetas que ni el encargado de su vinoteca amiga conoce.

Agenda vínica.Mientras que los calendarios de la mayoría de los mortales resaltan fechas de cumpleaños y aniversarios de familiares y amigos los winelovers cuentan las horas para la próxima feria de vinos, ciclo de cata o cualquier evento que tenga al descorche como excusa. Incluso pueden emprender un viaje de varios kilómetros para sentirse en su hábitat y contrarrestar el síndrome de abstinencia que les genera la falta de eventos del vino.

Vida y obra de los enólogos. Si bien sería exagerado creer que un winelover tiene en su casa un poster de su enólogo favorito lo cierto es que conoce perfectamente la trayectoria de cualquier winemaker, incluso con mayor precisión que la formación de su equipo favorito.

Ordenar la cava. Así como un fanático de los autos dedica horas al lavado y cuidado de su vehículo un winelover conoce a la perfección cada uno de los vinos que atesora en su hogar. Incluso puede destinar unas cuantas horas a la semana al orden de su colección de botellas.

Copas y accesorios. Su colección de objetos que le aseguran un experiencia plena en cada descorche deja con la boca abierta a todo su entorno. Copas, copitas, decnaters, aireadores y muchos mas objetos son los que despliega cada vez que se encuentra con una de sus botellas favoritas. Eso si, solo usará sus mejores copas en la compañía que considere adecuada, entiéndase otro winelover que sepa disfrutar esas copas para Pinot Noir que se trajo de algún viaje.

Vacaciones entre barricas. Sea cual fuera la época del año que elige para sus vacaciones su destino siempre es cerca de un viñedo y su álbum de fotos esta repleto de barricas, viñedos y tomas de las degustacionesa las que asistió.

Disfruta de aprender.Asistió a todos los cursos de vinos que existen, catas y hasta se compró todos los libros en la materia pero siempre encuentra un nuevo curso al cual concurrir.

Una copa de vino le cambia el día. Cada sorbo de vino que moja sus labios le genera alegría y tranquilidad, un efecto que lo lleva a pesar varias veces al día qué descorchará al regresar a casa o bien que nuevo vino debe comprar.

Vino para todos y todas. Es una especie de predicador vínico que encuentra siempre una excusa para regalar vinos a sus amigos y familiares. Incluso cuando sabe que el agasajado no bebe.

El vino lo llevo yo. Este es su grito de guerra cuando se organizan reuniones familiares o con amigos. No sea cosa que alguien lleve un vino que no sea de sus preferencias.

Un vino, una foto. Tanto en su smartphone como en la memoria de su cámara almacena miles de fotografías que tomó a cada etiqueta que degustó. Incluso puede llegar a hacer acrobacias para tomar estas fotos que inmortalizan sus descorches.

Redes sociales. Su foto de perfil es siempre alegórica al vino al igual que las del 90% de sus contactos.

Diagnóstico. Si sentís que al menos la mitad de esta lista te representa no te resistas, te convertiste en winelover y para eso no hay mejor tratamiento que descorchar un buen vino y disfrutar. ¡Salúd!