¿Qué es una cata vertical?

La mejor manera de comparar distintas añadas de un mismo vino para conocer su evolución.

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Por Verónica Gurisatti

La añada es la fecha de nacimiento de un vino y forma parte de su personalidad. Cada año tiene su estilo, su evolución y su cotización, por eso en los grandes vinos del mundo figura la añada en la etiqueta. En una cata vertical es fundamental porque se observan, comparan y analizan minuciosamente los cambios que se van produciendo. Además, nunca hay dos vendimias exactamente iguales, ya que las condiciones climáticas crean cada año una añada diferente.

En la cata vertical se prueban distintas añadas del mismo vino y sirven para determinar el potencial de guarda que pueden tener y como van evolucionando con el tiempo. Una cosa es que nos digan que tal o cual vino se puede guardar diez años y otra muy distinta es comprobarlo. Son muy interesantes porque se perciben no sólo el cambio que el tiempo produce en el vino, sino las particularidades de la cosecha, el estilo del enólogo y los cambios en la vinificación.

Por eso, la bodega cafayateña Domingo Hermanos presentó el lunes 4 de agosto en la vinoteca Lo de Joaquín Alberdi, en Palermo, una cata vertical de sus vinos de alta gama Domingo Molina Malbec y Cabernet Sauvignon dirigida por uno de sus creadores, el enólogo Rafael Domingo junto al periodista de vinos Gustavo Choren, en la que se degustaron diez añadas en total con el objetivo de relevar información y comprobar la longevidad de las dos variedades.

Domingo Molina es un vino salteño con mucha intensidad del terruño que no se hace todos los años, sólo cuando la cosecha es realmente buena ya que la materia prima es de primera calidad. Trabajan con muy baja producción por hectárea y el mismo método de elaboración (maceraciones frías y uso de la madera) y se ven claramente las diferencias de los factores climáticos. Para maridarlo, empanadas caseras de carne, al horno recién hechas servidas por el anfitrión.

Domingo Molina Malbec
2014: carácter frutado, color intenso, aromas explosivos (frutas negras, especias, violetas), mucha acidez, taninos dulces, paladar suave, está en tanque, crudo, falta botella, gran potencial de guarda.
2013: fruta madura, la fuerza de Salta, buena estructura. Madera muy presente, necesita dormir el sueño de los grandes vinos. Joven al paladar, se perciben primero notas tostadas, de chocolate y cuero.
2012: taninos marcados, notas de tabaco. Sabor profundo, espeso, potente y equilibrado, buena estructura y concentración, los ahumados de la crianza hacen más persistente cada trago. Listo para beber.
2011: frutas pasas, tostados, aromas de guarda (membrillos, manzanas, licor) paladar elegante, amable y aterciopelado. El color se mantiene vivo, apenas pierde los azules pero sigue siendo violáceo.
2010: licoroso, maduro y de carácter terciario, equilibrado, listo para beber, con buena acidez y frescura, taninos dulces y amables, exquisito, notas de evolución. Increíblemente suave y delicado.
2009: taninos mordientes, filosos, aromas exuberantes y chocolatosos, algo mentolado, ahumados. En boca es áspero y terroso, se siente más la estructura y dura mucho más tiempo en el paladar.
2006: complejidad (mermelada de fruta negra, licor, café, ahumados de la madera), se siente el paso del tiempo en el paladar, es muy suave y amable pero con estructura. Está en su mejor momento.

Domingo Molina Cabernet Sauvignon
2013: taninos dulces, concentrado, excelente acidez, exquisito. Joven, amable, fácil de beber y con la estructura justa. Elegante, superior. Tiene fruta, intensidad, personalidad y complejidad, en ese orden.
2011: aromas especiados, mucho cuerpo, taninos marcados. El color impacta por su juventud: rojo intenso con reflejos violáceos. En boca se siente la madera joven, es muy tomable y con mucho potencial.
2010: licoroso, elegante y seductor. De aromas suaves y complejos, principalmente tostados y de evolución, cuerpo delicado y envolvente con taninos redondos, dulces y persistentes. Para tomar ya.