La Julia Wines

Un proyecto familiar, único e innovador, que representa a la nueva generación de emprendedores.

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Por Verónica Gurisatti

Los emprendedores del siglo veintiuno se inspiran, generan trabajo y contribuyen a la transformación de nuestro país, esto no depende solamente de la actitud sino también del contexto nacional y global. Hoy la vitivinicultura es un negocio que crece al ritmo del mercado, por eso los nuevos empresarios se suman a la industria con todo un equipo de profesionales que hacen un seguimiento minucioso desde el viñedo hasta el fraccionamiento del vino.
Como Cecilia Benavidez y Gonzalo Sosa, que avanzan a paso firme y reflejan un segmento de pequeños productores que tejen diferentes estrategias para crecer en un mercado cada vez más competitivo. Comenzaron a imaginar su bodega propia hace muchos años, mientras desarrollaban otras actividades en el exterior y en el año 2009 concretaron su proyecto familiar con la compra de una finca en San Rafael que lleva el nombre de su hija, Julia.
Así nació La Julia Wines y hoy en día atraviesa una etapa de crecimiento. El objetivo del proyecto es la excelencia en la calidad y un atributo fundamental es la idea de grandeza, ya que siempre están pensando en cómo mejorar, desde que empezaron con el emprendimiento hasta ahora que están imaginando cómo expandirlo. Pero además tienen esas ganas de crecer que habitualmente llamamos ambición y otro atributo fundamental que es la pasión.

¿Cuándo comenzó el proyecto?
Luego de trabajar más de ocho años fuera del país, volvimos para dar forma a nuestro proyecto familiar, cuando nació nuestra hija Julia comenzamos a buscar fincas en Mendoza y compramos una en San Rafael y a 100 km en La Consulta (Valle de Uco), producimos nuestros vinos (en Bodega San Polo), donde también compramos uvas para junto a lo mejor de nuestra finca obtener la integración necesaria para nuestros vinos.

¿Cuántas etiquetas tienen y cuál es el volumen de producción?
Tenemos tres etiquetas, un Red Blend (donde el protagonista es el Merlot), un Malbec único que combina las uvas de nuestra finca con las del Valle de Uco y un espumante Extra Brut elaborado con el mejor Pinot Noir del sur. Somos una bodega boutique, en 2013 elaboramos 40.000 botellas de Malbec y 20.000 del Blend. Además, tenemos dos sorpresas que esperamos estén listas antes de las fiestas.

¿Cuáles son las claves de un emprendedor?
Paciencia y perseverancia para no perder el norte de lo que estamos haciendo y lograr que quienes se acerquen se contagien con el proyecto. Estuvimos un año viajando y buscando fincas para encontrar la que para nosotros era la mejor. Varios años dedicados a la viña para conocerlas y conseguir la calidad enológica que buscábamos y recién llevamos menos de dos años haciendo los primeros vinos que deseamos hacer.

¿Cómo eligieron la zona para invertir?
Primero fue la provincia, elegimos Mendoza por su tradición vitivinícola, por ser una de las siete capitales mundiales del vino y porque nos encanta. El lugar elegido fue San Rafael y a 20 km de esa ciudad adquirimos una finca de 52 hectáreas con vides de Merlot y Malbec plantadas en 1998. Julia disfruta mucho de la finca con su perro Lilo y aún juega con el barrilete, el mismo que se puede ver en la etiqueta de los vinos de LJW y que desde allí sigue remontando las ilusiones de quienes lo eligen.

¿Cómo definirías el estilo de tus vinos?
Elaboramos vinos con perfil moderno, donde primero se expresa el sabor de la uva de cada terruño y luego las complejidades de la elaboración y crianza. Nuestro enólogo Fabricio Orlando fue director enológico durante más de cinco años en Pulenta Estate y sus vinos siempre nos encantaron. La primera charla con él fue en el laboratorio de la bodega donde mientras conversábamos de los vinos, él hacía cortes en tubos de ensayo que luego íbamos degustando. Quedamos maravillados con su capacidad técnica y su talento.

¿Cuáles son las expectativas de crecimiento?
Este año comenzaremos el camino de la exportación y de los concursos internacionales que avalen la calidad de nuestros vinos. También tenemos nuevos productos en gestación, entre ellos uno que es un homenaje a los vitivinicultores europeos que en la guerra debieron dejar sus bodegas y enterraron sus vinos para que no se los robaran los soldados enemigos. Al volver y desenterrarlos descubrieron que habían tenido una notable evolución. En nuestra finca está hace tiempo bajo tierra un Malbec de partida limitada que ya nos ha dado las primeras satisfacciones del LJW Soterrado.

¿Qué aporta La Julia Wines a la vitivinicultura argentina?
Desde LJW pretendemos generar productos únicos que sorprendan y que puedan ser compartidos para seguir despertando los sentidos. Intentamos aportar calidad, para que la Argentina sea reconocida cada vez más por sus vinos en el mundo, ya que hoy la vitivinicultura está en un muy buen camino y con el barrilete de Julia nos sumamos a ese recorrido.