Rafael Domingo

El enólogo de la bodega Domingo Molina habla de los vinos de altura y de las características del terroir.

Compartir la nota

 

Por Verónica Gurisatti

Rafael Domingo es un enólogo salteño que elabora vinos de alta gama en la bodega familiar Domingo Molina con uvas seleccionadas de sus propios viñedos ubicados en los Valles Calchaquíes desde el año 2000. Cuenta con 160 hectáreas ubicadas entre 1600 y 2300 metros de altura en Cafayate, Yacochuya y Quebrada de las Flechas, cultivadas con Malbec, Cabernet Sauvignon, Tannat y Torrontés, y sus vinos logran, año a año, reconocimiento internacional, pero no es casualidad, hay mucho trabajo detrás de cada etiqueta. Además de las marcas clásicas Finca de Domingo, Domingo Molina, Rupestre y el ícono Palo Domingo, recientemente lanzaron al mercado “Hermanos”, una nueva línea de vinos jóvenes, frescos y frutados. Aquí, habla de su visión de la enología actual y de sus vinos en particular.

¿Existe un estilo de vino salteño?
Por supuesto, son vinos que impactan por sus colores vivos y bien marcados y que tienen un potencial de guarda impresionante, además de aromas y sabores picantes como pimentosos, especiados y minerales (grafito). También son muy distintos a los de otras regiones por las características del suelo, pero en realidad lo que les da la altura es la concentración y el gran potencial aromático.

¿Cuál es la variedad que mejor expresa el lugar?
El Cabernet salteño es “la variedad” pero hoy el futuro de Salta está en el Tannat. Si bien hay prejuicios con esta uva, en los Valles Calchaquíes sus taninos alcanzan un nivel de madurez que no logran en otras regiones y siempre se usó como mejorador del Malbec en pequeños porcentajes hasta que se empezó a elaborar como varietal. Otra uva que está dando que hablar es el Petit Verdot.

¿Qué características tienen sus vinos?
Todos los vinos de Domingo Molina se caracterizan por su tipicidad y su muy buena acidez que les da longevidad. Son vinos muy frescos, con poca madera y nada pesados al paladar, más bien amables y elegantes, con la identidad del terruño salteño bien marcada pero también con fruta.

¿Cuáles son las nuevas tendencias en estilos?
Hoy hay muchos adelantos técnicos y nuevas maquinarias, pero también se trabaja más en el viñedo, se usa mucho menos la madera y se cosecha un poco antes para lograr vinos más frescos y así tener menor graduación alcohólica y destacar la fruta.

¿Cuál es la tendencia mundial de consumo?
Hoy en día, los mercados mundiales están especializados, buscan lo mejor de cada lugar sin importar si es un blend o un varietal. Argentina está pasando por el paradigma Malbec y va a depender de la calidad de los otros varietales o blends para romper esta idea.

¿Cómo definiría a un Gran vino?
Un gran vino debe ser elegante, complejo y equilibrado. Rico para tomar ahora o en diez años. Con una paleta aromática bien diversa que vaya de la fruta fresca a las especias pasando por notas de madera bien integradas, con taninos redondos, acidez justa, medio de boca explosivo y final interminable. También debe representar al terroir en todas sus expresiones.

¿Qué consejo podría darle al consumidor a la hora de beber un vino?
La única forma de descubrir los vinos es probando, tratar de animarse a beber vinos de distintas regiones y comparar y sacarse la curiosidad, además de escuchando lo que dicen los enólogos y periodistas, probando para tener una experiencia personal. No aburrirse siempre con una misma marca y una misma variedad porque el mundo del vino tiene muchísimos estilos, marcas y zonas y eso se debería explotar.