Salta, linda y renovada

La provincia cuna del Torrontés sorprende con nuevas propuestas enológicas y renovadas bodegas para visitar.

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Por Alejandro Iglesias

 

Con el 1,3% del viñedo nacional la provincia de Salta se ganó un lugar en el mercado gracias a sus grandes vinos. A diferencia de otras regiones “la linda” se especializa en la producción de Torrontés y vinos tintos de alta gama celebrados tanto en el mercado local como en el extranjero.

 

Los expertos aseguran que esto es posible gracias a la ubicación de sus viñas en el corazón de los Valles Calchaquíes, región de contrastes que obliga a las plantas a dar los mejores frutos.

 

Un rasgo a destacar de los vinos salteños es que expresan como pocos el terruño e identidad de altura en la copa. Esto se debe a sus condiciones únicas definidas por una geografía montañosa singular que ubica a sus viñedos por encima de los 1500 metros de altura y algunas hectáreas sobre los 3000.

 

Salta es el hogar de los viñedos más elevados del planeta y este dato no solo es un record sino la clave de sus vinos. En estos parajes las vides tienen asegurados 300 días de sol y una amplitud térmica entre el día y la noche que puede alcanzar los 20 grados. Aquí el aire es puro, el clima cálido y seco y los suelos profundos pero pobres en materia orgánica, todos estos factores vitales para la sanidad de sus plantas.

 

Por último las aguas que descienden de la montaña se convierten en el alimento ideal para las cepas. A estas virtudes naturales se suma un larga tradición vitivinícola que ha echado sus primeras raíces en el siglo XIX.

 

El rey Torrontés

 

Sin dudas el Torrontés es la cepa más famosa de los viñedos salteños. Hablamos de la única cepa de calidad nativa del suelo argentino que da vida a blancos expresivos, profundo y refrescantes que seducen por su personalidad única. En Salta el Torrontés representa un tercio de sus 3000 hectáreas totales.
Si bien en el pasado este vino era considerado un blanco de mesa sin muchas aspiraciones durante los últimos veinte años los salteños se ocuparon de estudiarlo para reconvertirlo en la cepa blanca mas representativa de nuestro país. Durante años se la estudió para comprender su comportamiento y preferencias muy diferentes a las de otras cepas blancas. Al Torrontés le gusta el sol, el calor y la altura mientras que se siente cómodo en suelos arenosos con presencia de arcilla.
Bajo estas condiciones logra su color amarillo pálido característico, su aromática floral y de frutos tropicales con dejos cítricos y un paladar sabroso y refrescante que lo convierte en compañero ideal de las famosas empanadas salteñas y comidas picantes o picadas y aperitivos.

 

Los nuevos tintos

 

Los vinos salteños de color se destacan por su carácter y vigor. Es el clima cálido y seco junto a la buena exposición solar que hacen que estos vinos presentes colores profundos y densos con aromas concentrados y paladar brioso.

 

Ideales para la guarda prolongada los tintos de altura son los preferidos de quienes disfrutan de emociones fuertes a la hora del brindis.

 

Si bien la receta clásica de los tintos salteños siempre fue Malbec y Cabernet Sauvignon lo cierto es que en los últimos años las cosas han cambiado y una nueva cepa se asoma como favorita, el Tannat.

 

Con apenas 130 hectáreas esta cepa tinta famosa por su personalidad y sus taninos apretados ha desarrollado en salta un perfil amable a pesar del carácter. Esto la ha llevado a formar parte de los vinos de corte mas emblemáticos de la región mientras que muchos enólogo se animan a embotellarla como varietal. En estos casos se trata de vinos de aromas balsámicos y especiados con notas de frutos negros maduros que se repiten en paladar. En medio de boca es un vino pleno y carnoso, profundo y vigoroso.

 

Otras cepas que se están haciendo camino son el PetitVerdot y el Syrah que en este clima desarrollan una personalidad encantadora.

 

Qué hacer en Salta

 

EL turismo vitivinícola es otra de las especialidades de Salta y principalmente en Cafayate, el polo vitícola ubicado en el sudoeste de la provincia. En este pueblo se concentra la mayor parte de las bodegas a muy poca distancia unas de otras.

 

Las hay tradicionales como Finca Quara y Etchart donde se puede descubrir toda la historia de los vinos calchaquíes. Pero también hay establecimientos modernos como Piattelli con un maravilloso restaurante, Amalaya y la nueva bodega de Domingo Molina que representan la cara mas actual de la vitivinicultura salteña.

 

Entre las míticas no se puede dejar de mencionar a Yacochuya, Finca Las Nubes y El Esteco que son las postales mas características de Cafayate.

 

En materia de alojamiento la zona ha evolucionado notablemente y ofrece propuestas de lujo como el Patios de Cafayate, Hotel Altalaluna, La Casa de la Bodega y Viñas de Cafayate, todos con restaurante.

 

Un tour didáctico

 

Un imperdible de Cafayate es su Museo de la Vid y el Vino. Este moderno edificio alojado en la que fuera una de las primeras bodegas del pueblo ofrece un recorrido por las diferentes estaciones de la vid en estos viñedos de altura, un paso a paso de la elaboración y relatos interactivos que acompañan la visita.