Alberto Antonini

Uno de los winemakers más reconocidos del mundo y una voz más que autorizada para hablar de vinos a nivel mundial.

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Por Verónica Gurisatti

 

Alberto Antonini es italiano (nació en la Toscana) y elabora vinos en bodegas de su país y también de Argentina, Australia, California, Chile y Sudáfrica. No le gusta hablar de vinos de autor, ya que su especialidad es coordinar equipos de trabajo con enólogos de cada lugar y compartir con ellos el conocimiento que logra en sus viajes. Fundó en Italia la consultora Matura en 1996 y en 2003 abrió Matura América Latina en Mendoza. Su pasión lo trajo a la Argentina en 1995, donde compró 216 hectáreas en el departamento de Luján de Cuyo y así nació Altos Las Hormigas y su serie de Malbecs. Aquí habla sobre los vinos argentinos y la vitivinicultura en general.

 

¿Qué fue lo primero que le impactó de la Argentina?
Lo primero que me impactó, enológicamente hablando, fue el Malbec, aunque por esa época no se hablaba tanto de la variedad y se hablaba mucho más de otras, tal vez porque faltaba un poco de confianza de parte de los productores en su potencial, pero a mí me encantó de entrada, por eso en Altos Las Hormigas desarrollé ciento por ciento el Malbec. Creo que hay que enfocarse en uvas que tengan una identidad bien argentina sin dejar de hacer otras, ya que en un mundo tan globalizado hay que aprovechar la posibilidad de tener algo único.

 

¿Cómo definiría a los vinos argentinos de hoy?
Yo me enamoré de los vinos argentinos muchos años atrás y no me equivoqué. Son vinos con carácter e identidad y el potencial de calidad que tienen es enorme. Argentina posee condiciones únicas como altitud, intensidad luminosa, amplitud térmica, clima seco, suelos con buen drenaje y muchos viñedos de setenta a ochenta años que producen uvas de una calidad increíble. Cada día son mejores y los resultados en el mercado internacional hablan por sí solos. Creo que la próxima etapa es la del estudio más profundo de los distintos terroirs.

 

¿Qué es exactamente el terroir?
Es un concepto fundamental cuando se hace vino y es lo que lo diferencia de otras bebidas industriales. El vino es el resultado de muchas variables (humanas, culturales, climáticas y de suelo) y todas son importantes para definir su carácter y su personalidad. En un sentido clásico, incluye el suelo y el clima que, obviamente, tienen un peso significativo, pero el terroir implica algo más: la gente con su cultura, su modo de hacer las cosas y sus tradiciones, ya que el vino es la expresión de la comunidad que lo hace.

 

¿Qué piensa de las nuevas tecnologías aplicadas a la producción?
La ventaja del progreso tecnológico es la disminución de los productos químicos, porque hoy todo tiende hacia la tecnología física, como el frío o el termoflash. Claro que es difícil explicarle esto al consumidor, cuando te nombran el termoflash parece algo más espacial que otra cosa, pero es sólo calor y vacío, algo totalmente natural que se usa para sacar buen color a uvas que no lograron una madurez completa antes de la fermentación. Parece raro, más tecnología para hacer vinos más naturales, pero hace 30 años se usaban más productos químicos que hoy. Paradójicamente, cuando uno hace vinos de niveles muy altos la tecnología de la bodega es muy simple porque el 80% es la calidad de la uva, en cambio para la elaboración de vinos masivos la tecnología es más compleja.

 

¿Se puede lograr calidad elaborando grandes volúmenes?
Hay una idea romántica de que los vinos de excelente calidad sólo pueden hacerse en volúmenes chicos, yo creo que la calidad y el volumen van por carriles distintos. La calidad se mide en una cata a ciegas donde varias personas con criterio independiente sacan sus conclusiones y esa es la manera más objetiva de evaluar la calidad de un vino. Luego, cada persona puede decir si le gusta o no y sobre eso se puede hablar durante cinco días. A mí me gusta encontrar la personalidad del terruño, pero eso no es una cuestión de volumen sino del tipo de vino que se haga. Se puede tener una capacidad de producción grande para grandes vinos, aunque hasta ahora las bodegas grandes no producen millones de botellas de vinos de gran calidad.

 

¿Qué vinos argentinos le gustan más?
Me gustan mucho los vinos que expresan su origen como los de las zonas frescas, los del Este mendocino y los de terroir, pero lo que más me gusta es apreciar su diversidad. Lo que tenga ganas de tomar depende de muchas cosas como el día, el humor o si probé muchos vinos mientras trabajaba, en ese caso tomo mucha agua, porque como además soy maratonista me tengo que cuidar.