“La enología moderna es la del imperio de los sentidos”

Asegura Daniel Pi, primer enólogo de Bodegas Trapiche y uno de los mejores winemakers argentinos.

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Por Verónica Gurisatti

 

Reconocido como uno de los mejores winemakers argentinos, desde el 2003 es el Jefe de Enología de Bodegas Trapiche y está a cargo de las áreas vitícola y enológica de la bodega. Vive en Mendoza, cerca de la cordillera y su filosofía se basa en una constante experimentación y aprendizaje. Cuenta a su vez con un equipo de jóvenes profesionales que se capacitan permanentemente por medio de viajes a otros países productores como Francia, EE.UU y Australia, ferias internacionales y cursos de especialización. Asegura que la identidad de nuestros vinos ya la hemos logrado y su objetivo es la búsqueda de la calidad y la consistencia en los grandes volúmenes. Aquí, su visión, perspectiva y opinión sobre la enología moderna y los vinos de hoy.

 

¿Cuándo la industria se empieza a convertir en mercado?
La gran transformación de la industria comienza a principios de los 90 cuando se decide encarar el negocio de la exportación de vinos de manera seria, se introduce material clonal certificado, alta tecnología en los viñedos y en las bodegas, y asesores externos nos enseñan el tipo de vino que se consume en el mundo. Al mismo tiempo se empiezan a desarrollar regiones vitícolas que si bien tenían viñedos eran de escasa superficie, tanto en Mendoza (en especial el Valle de Uco), San Juan (Pedernal), Catamarca, Valles Calchaquíes, Río Negro y Neuquén. Estos nuevos emprendimientos, nuevas regiones, tecnología en las bodegas, generaron un nuevo impulso en el desarrollo de la industria que no sólo mira al mercado interno sino que produce vinos de nivel mundial.

 

¿A qué se llama “Nueva enología”?
A una enología orientada hacia la satisfacción del consumidor, que produce vinos empleando mucho los sentidos, y en la que la ciencia y la tecnología están al servicio de la obtención de la mejor expresión organoléptica del vino. La enología moderna es la del imperio de los sentidos. Es una enología sensitiva.

 

¿Qué piensa de los “Flyng winemakers”?
Que nos ayudaron mucho en los 90 para que supiéramos qué vinos se hacen en las antípodas, cuál es la mejor tecnología, variedades, sistemas de conducción del viñedo. Nos ayudaron a interpretar el gusto internacional rápidamente y aunque muchos de sus consejos no funcionaron como se esperaban, estimularon nuestro sentido crítico, nos obligaron a aggiornarnos y pudimos desarrollar hoy nuestra propia identidad enológica de la experiencia obtenida de los errores y de las cualidades intrínsecas de nuestra región.

 

¿Cree en el marketing de vinos?
Creo que es una herramienta imprescindible para comercializar exitosamente los vinos en los tiempos que corren, pero no es un bastión de los “marketineros” tradicionales. Hoy en día en la enología todos hacemos marketing: desde el encargado de la finca, el agrónomo, el enólogo, el que vende el vino, el CEO, todos.

 

¿De qué depende el éxito de un vino?
Si yo supiera…sería millonario! Siempre pensé que dependía de que fuera bueno. Pero eso no siempre es suficiente. Hay muchos ejemplos de vinos buenos que no tienen éxito, y hay otros tantos de vinos no tan buenos que son exitosos.

 

¿Cuáles son los nuevos factores de calidad?
Hoy el concepto de calidad está orientado a satisfacer (o superar) las expectativas que el consumidor tiene cuando va a adquirir un producto. Por lo tanto este producto debe cumplir con esas expectativas desde el viñedo, pasando por todas las cadenas de la transformación de la uva en vino hasta llegar al consumidor. Esto incluye no solo la elaboración y crianza del vino, sino también su embotellado, el packaging, la logística, el marketing etc.

 

¿Por qué hoy tenemos los vinos que tenemos?
Por el esfuerzo de todos los partícipes de la industria en hacer algo mejor. Tenemos en muchos casos los vinos que podemos hacer, pero no siempre los vinos que nos merecemos tener. Hay que seguir mejorando para poder seguir siendo competitivos.

 

¿Toma vino todos los días? ¿Cuáles le gustan más?
Obviamente que tomo vino diariamente, aparte de ser mi trabajo lo hago por placer, siempre responsablemente. Considero que tengo lo que se llama cultura alcohólica, no recuerdo haberme emborrachado en 25 años de profesión. Para todos los días prefiero Trapiche Origen, para una cena especial comenzaría con un espumante método tradicional como el Fond de Cave Nature, luego dependiendo de la comida un Medalla o bien un Single Vineyard Malbec.