Blends blancos

Aunque hay muy pocos blancos de corte en la Argentina, su volumen y calidad vienen creciendo cada vez más

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Por Verónica Gurisatti

 

En todo el mundo la práctica de cortar vinos es mucho más frecuente entre los tintos que entre los blancos y la explicación es muy clara: los vinos blancos son más simples y se elaboran para beberse jóvenes que es cuando mejor se expresan de un modo directo y sin grandes complejidades. A veces, al cortar dos frescos y perfumados vinos blancos del año se pueden anular sus mejores características en lugar de ser una mezcla positiva como ocurre con los tintos. Sin embargo, la técnica del blend existe entre los vinos blancos y se da cada vez más en varios países del mundo.
Roberto González, enólogo de Bodegas Nieto Senetiner, explica que un vino de corte representa el uso y aprovechamiento de las virtudes particulares de cada varietal. El ejemplo más clásico lo constituyen los tintos donde se toman las características del Malbec dadas por su color para diseñar la vista y su riqueza de taninos dulces para darle carnosidad en boca, el Cabernet Sauvignon para construir el esqueleto del vino y el Merlot para armar el delicado especiado en nariz. En el caso de los assemblage blancos como el Don Nicanor, el Chardonnay contribuye en la acidez, frescura y mineralidad, que están asociadas a generar la longevidad del vino, en cambio el Viognier contribuye con los aromas tropicales, y en la boca con la dulzura y concentración.

 

Cómo se elaboran?
“Los blends blancos se elaboran primero como varietales y recién después de que maduran se hacen los cortes. No existe una receta única, se realizan por degustación seleccionando las mejores partidas”, afirma Roberto González y sigue “nunca elaboramos dos cortes iguales serán parecidos pero no iguales, ya que cada corte tiene su identidad y su vida propia. La virtud de la unicidad es su característica más singular y pueden transformarse casi en incunables”. Paula Witkowski y Carolina Cohn (segunda enóloga e ingeniera agrónoma) de Bodegas La Rural, agregan que un blend se logra con mucha paciencia y tiene más que ver con un ejercicio de prueba y error, jugando con los distintos cortes hasta que al fin se encuentra el vino que se busca.

 

Cuáles son las mejores combinaciones?
Manejando variedades y proporciones se puede suavizar un vino, brindarle más estructura, concentrar su color y sumar complejidad aromática. Las posibilidades de combinación son casi infinitas ya que hay más de 4.500 variedades de uvas vinificables reconocidas. Por eso una gran cantidad de botellas en el mundo llevan el nombre de la o las variedades que intervienen en la elaboración de ese vino.
Paula Witkowski y Carolina Cohn explican que en los vinos blancos hay variedades de uva con gran potencial aromático y otras que dan mayor estructura en boca, por ejemplo el Sauvignon Blanc tiene aromas muy marcados y una tipicidad aromática sobresaliente entre las blancas y junto al Semillón, que es muy untuoso y frutal, se complementan mutuamente logrando un vino muy expresivo en nariz y complejo en boca. También el Chardonnay de zonas altas queda muy bien con Semillón.
El periodista Joaquín Hidalgo resume que a la hora de ensamblar un vino en general y un blanco en particular son muchas variables, pero lo más importante es lograr la armonía de los componentes. Y para esto hace falta un muy fino olfato, además de conocer a fondo cada uno de los vinos a cortar. Uno aportará redondez, otro aromas punzantes, otro acidez tirante. En qué proporción se deben agregar dependerá de la disponibilidad del vino y también del producto que se quiera obtener.

 

Los más famosos y los más innovadores
La periodista Elizabeth Checa afirma que el blend blanco más famoso del mundo es el Sauternes (Francia) compuesto por Semillón y Sauvignon Blanc y los más innovadores en la Argentina son el Gran Lurton blanco y el Gala III. Hervé Joyaux-Fabre, (propietario de las bodegas Fabre Montmayou e Infinitus) asegura que el corte más famoso puede ser Semillón con Muscadelle que se encuentra en algunos viñedos de Sauternes (Bordeaux, Francia) y el más novedoso puede ser el Chardonnay-Semillón que hicieron especialmente para su comprador en Inglaterra.
Paula Witkowski y Carolina Cohn dicen que los grandes blends blancos argentinos son el Chardonnay-Chenín, el Semillón-Sauvignon Blanc, el Chardonnay-Semillón y Pinot Noir vinificado como blanco, y las combinaciones más innovadoras: el Viognier y Chardonnay, el Chardonnay, Semillón y Gewürztraminer, y el Verdicchio y Semillón. Marcelo Miras (enólogo de Bodegas Del Fin del Mundo) agrega que existen combinaciones clásicas como Sauvignon Blanc-Semillón y Chardonnay-Semillón y algunas más audaces como el corte de Sauvignon Blanc-Chardonnay.
Joaquín Hidalgo asegura que un corte estilísticamente innovador debe incluir Torrontés y Sauvignon Blanc, dos variedades con carácter singular. La base de los cortes debería pasar por el Chardonnay (ya que hay disponibilidad y logra buena boca) con matices de otras variedades. “La combinación de Lurton parecía impensable y sin embargo es un lujo. Son especialistas en blancos y con su Corte Friulano (que de friulano no tiene nada), consigue con cuatro variedades blancas: Tocai Fruilano, Pinot Gris, Chardonnay y Torrontés, un vino complejo y elegante. Quizás el mejor ejemplo de cortes en blancas sean los Champagnes, sin ir más lejos, el Krug Gran Cuvée a veces llega a combinar hasta 50 vinos diferentes en añadas, origen, color y estilo”.