Delitos vínicos

Las etiquetas más exclusivas del mundo se convirtieron en el blanco de los robos más sofisticados.

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Por Alejandro Iglesias

 

Aunque parezca increíble, robar botellas de vino se ha convertido en una modalidad delictiva en alza en los últimos años. Sucede que en pleno auge de las subastasde vinos algunas etiquetas se transformaron en bienes costosos y codiciados que alcanzan valores exorbitantes incluso antes que se levante el martillo.

 

Además son la nueva forma de ostentaciones de millonarios y coleccionistas que en lugar de develar sus flotas de autos de lujo o mansiones, hoy prefieren posar en sus cavas y presentarse como avezados bebedores de los más exclusivos vinos.

 

Mientras tanto los mejores restaurantes del mundo,para ser considerados como tales, deben ofrecer elaboradas cartas de vinos con colecciones verticales de estas etiquetas cuyos precios pueden alcanzar los 10.000 dólares sin que nadie se ponga colorado.

 

Pero como la oferta de estos vinos no crece al mismo ritmo que su demandan y coleccionistas parecen dispuestos a pagar lo que fuera porestas botellas la escasez ha tentado a los amigos de lo ajeno a incursionar en el negocio vitícola.

 

Fue así que del mismo modo que organizaciones se dedican a saquear los tesoros de los museos más importantes del mundo están las que tienen como principal interés las cavas de los coleccionistas y restaurantes.Y no se trata de robos al azar sino de sustracciones ideadas y planificadas similares a los robos más extraordinarios de la pantalla grande.

 

El robo más rimbombante. Durante la última Navidad la cava de The French Laundry, el restaurante tres estrellas Michellin comandado por el chef Thomas Keller en Napa (California), fue el blanco del último robo de vinos de colección que se tenga registro. Y no hablamos de un robo común y corriente sino de uno bien programado. El botín: 76 botellas por un valor aproximado de 300.000 dólares. Así es, una colección entera de vinos del Domaine de la Romanee-Conti (Borgoña, Francia), los vinos más caros del planeta, botellas de Screaming Eagle (California) y algunas de Dom Pérignon.

 

La sustracción de esta colección tomó inmediatamente estado público y ya se ofrece recompensa a quienes aporten datos al respecto, incluso circula el listado completo con el detalle de los vinos y sus números de serie a fin que no sean presentados en subastas públicas ni comercializados por los canales legales. De todos modos, los investigadores hablan de un robo por encargo ya que la escena del crimen da muestra que los cacos sabían muy bien qué llevarse.

 

Antecedentes. Desde el 2012 se conocieron numerosos robos a cavas, depósitos y bodegas; y todos con un mismo propósito: costosísimos vinos cuya demanda esta en ascenso a pesar de su precio. Quizás el más impresionante fue el que tuvo como autor a un empleado de Legend Cellars, un depósito donde muchos coleccionistas almacenan las botellas que no caben en sus cavas domiciliarias. La cifra en aquella ocasión fue de unos 2.700.000 dólares y su autor deberá purgar una condena de seis años en prisión por el delito.
Otro golpe histórico fue el que padeció Chateau D´yquem (Burdeos, Francia), productor del vino blanco dulce más costoso del planeta. El botín se trató de 380 botellas de su vino ícono por un valor cercano a los 200.000 dólares. Al conocerse este caso muchos otros productores de Burdeos revelaron que habían sido victimas de saqueos lo que derivó en la creación de una brigada especializada para estos casos que en 2014 logró desarticular varias bandasal acecho de las cavas más importantes de la región.