Enoturismo en vacaciones

Llegaron las vacaciones y la playa no te tienta tanto como en otros años, por qué no probar una escapada por las bodegas.

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Por Alejandro Iglesias (Fotografía gentileza Bodega Séptima)

 

A diferencia de otros años el período vacacional puede agarrarnos sin planes, algo que nos hace repetir automáticamente el ritual de ir a la costa y disfrutar del sol en la playa. Pero quizás este año prefieras cambiar de destino y un paseo por viñedos y bodegas pueda ser el mejor plan.
Como ya contamos en varias ocasiones el turismo de bodegas creció a un ritmo frenético en los últimos años y hoy casi la totalidad de las bodegas argentinas abren sus puertas al visitante con propuestas educativas, didácticas y hasta gastronómicas. Programas que permiten descubrir todos los secretos del vino.

 

Un punto favorable de las visitas a las bodegas es que cada visitante puede diseñar su propio recorrido de acuerdo a sus necesidades, posibilidades y tiempo disponible. Bien se puede pensar en una quincena entre o sólo 3 días. Además son recorridos que pueden hacerse contratando excursiones o libremente en auto propio.

 

Una recomendación que no se debe desatender es comunicarse con anticipación con cada bodega que se pretende visitar para consultar horarios, tarifas y cuáles son sus programas para el turista.

 

Qué visitar. Los caminos del vino en Argentina están divididos por regiones: Noroeste, Cuyo y Patagonia.Lógicamente la mayor oferta se concentra en Cuyo siendo Mendoza la meca del vino y su turismo. Pero el resto de las regiones ofrecen programas geniales con paisajes y circuitos únicos.

 

Mendoza. La principal provincia vitivinícola del país ofrece cientos de bodegas abiertas al turista. Las hay tradicionales, modernas, boutique y las de mayores dimensiones. Se destacan cuatro circuitos: uno cercano a la ciudad con algunas bodegas históricas, como Escorihuela, y Maipú, donde están Trapiche, Zuccardi, Navarro Correas, Tempus Alba, López y muchas más. Este primer circuito bien puede recorrerse en un día salvo que se visiten bodegas como Zuccardi o Escorihuela que además ofrecen restaurante y actividades muy originales que demandan tiempo pero que vale la pena experimentar.

 

Otro circuito es de la Primera Zona, es decir, Lujan de Cuyo y Maipú. Este recorrido cuenta con destacadas bodegas y entre ellas se encuentran algunas de las más famosas y demandadas por los visitantes. En Agrelo, por ejemplo, están Catena Zapata, Finca La Anita, Dominio del Plata, Séptima, Melipal y Chandon por mencionar solo algunas. Perdriel cuenta con Norton, Terrazas de los Andes, Casarena y Achaval Ferrer, todas emplazadas entre viñedos, algo que resulta muy atractivo e interesante. Otro recorrido tentador es Vistalba con bodegas como Nieto Senetiner, Fabre Montmayou, Kaiken y Lamadrid/Durigutti.

 

Otras bodegas para destacar de Luján de Cuyo son Lagarde, Luigi Bosca, Enrique Foster, Doña Paula.

 

El tercer circuito, y quizás el más solicitado por estos días, es el Valle de Uco, la región mendocina de mayor crecimiento en los últimos años. Lo importante es saber que el valle se subdivide en tres regiones; Tupungato, San Carlos y Tunuyán, con escenarios muy diferentes y postales de la cordillera que varían en pocos kilómetros. Es importante en este sentido trazar un itinerario a fin de aprovechar el tiempo y conocer todas las bodegas que uno desee. Incluso es ideal pasar una noche en el Valle y dedicarle dos jornadas. Esta zona cuenta con bodegas como Atamisque, Finca Sophenia, Salentein, Clos de los Siete, Andeluna, Zorzal, Alto Cedro y Lurton.

 

El último recorrido vínico de Mendoza se encuentra al sur de la provincia, en San Rafael. Allí esperan bodegas como Casa Bianchi, Iacarini, Alfredo Roca, Goyenechea y Jean Rivier. Un bonustrak de la región son sus múltiples actividades recreativas por sus atracciones naturales ya sea en los ríos, sus dunas o montañas.

 

La Rioja y San Juan. Si ya visitaste en alguna ocasión los caminos del vino en Mendoza un buen plan es adentrarse en estas dos provincias muy importantes para la industria vitivinícola del país. Ambas no solo ofrecen un buen número de bodegas para visitar sino que cuentan con lugares excepcionales como el Valle de la Luna o el Parque Nacional Talampaya. En San Juan las bodegas más tradiciones se encuentran muy cerca de la ciudad, por ejemplo Graffigna puede visitarse sin necesidad de llegar en auto y ofrece un hermoso museo que recorre la historia vitivinícola de la provincia. Otras son Augusto Pulenta, Casa Montes o La Guarda.

 

En La Rioja las regiones vitícolas por excelencia son el Valle de Famatina y Chilecito. Entre las bodegas destacadas se encuentran Cooperativa La Riojana, Valle de la Puerta y Chañarmuyo.

 

El Noroeste. En el norte del país el turismo vitivinícola es casi monopolizado por Salta en Cafayate, su epicentro productivo. Allí, a unas tres horas de la capital provincial nos espera un pueblo calmo donde unas veinte bodegas están listas para satisfacer las expectativas del turista en un recorrido que puede realizarse en dos días completo de visitas. Aquí la geografía es muy diferente a la cuyana por lo que su cultura y gastronomía son otra tentación. Finca Quara, Etchart, Amalaya, Finca Las Nubes, Piatelli, Yaochuya, El Esteco y Domingo Hermanos son las imperdibles en esta región del los Valles Calchaquies. Pero desde allí también se pueden visitar las bodegas de la provincia de Tucumán, a solo cuarenta minutos de Cafayate o bien internarse en la montaña camino al departamento de Molinos para visitar Colomé y Tacuil, las bodegas más elevadas del planeta.

 

En el Noroeste argentino también es posible encontrar bodegas en Catamarca y Jujuy dos provincias que pueden complementarse con Salta para sacarle provecho a una de las regiones más maravillosas del país.

 

Patagonia. El circuito patagónico combina hermosos paisajes con viñedos ubicados sobre bardas, estepas y en cercanía a los ríos que bañan la región. La mayoría de las bodegas se despliegan en las provincias de Rio Negro y Neuquén a pocos kilómetros de distancia unas de otras.

 

Seré en Río Negro donde se podrá observar la historia de los vinos patagónicos ya que cuenta con bodegas centenarias como Humberto Canale y también algunos proyectos boutique de prestigio internacional como Noemía o Chacra, Del Río Elorza y el más reciente, Bodega Anielo.

 

En Neuquén la actividad se concentra en San Patricio del Chañar, el polo vitícola iniciado hace unos veinte años por la familia Viola y su bodega Del Fin del Mundo. En ese mismo paraje se pueden visitar Familia Schroeder, Secreto Patagónico, NQN y Patritti. Esta provincia además ofrece interesantes atractivos como sus valle paleontológicos donde se han encontrado muchos de los restos fósiles más antiguo del planeta.

 

Playa y vides. Si finalmente la familia te convenció a volver a la Costa Atlántica no creas que todo está perdido. Durante los últimos meses de 2014 Mar&Pampa, la primera bodega de Chapadmalal abrió oficialmente sus puertas al turismo. Se trata de la nueva bodega del grupo Peñaflor (propietarios de Trapiche, El Esteco y Finca Las Moras) emplazada a solo veinte minutos del centro marplatense, una propuesta novedosa que todo amante de los buenos vinos debe descubrir.