Bonvivir en Patagonia

Bodega Humberto Canale nos invitó a descubrir los secretos del terroir que da vida a sus vinos.

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Por Alejandro Iglesias

 

El Alto Valle de Río Negro es la piedra fundacional de la vitivinicultura patagónica. Aquí todo comenzó hace más de un siglo cuando un grupo de visionarios descubrió el potencial de la región para el cultivo de frutales y viñedos gracias a las aguas del río que da nombre al valle.

 

Entre los primeros empresarios del vino patagónico, Humberto Canale fue quien comenzó a escribir la historia en la región cuando en 1909 abrió las puertas de su bodega en General Roca, Río Negro.

 

Aquel proyecto, con mas de un siglo de historia, actualmente se encuentra en manos de la tercera y cuarta generación familiar y se trata de una de las últimas bodegas argentinas en manos de la familia fundadora.

 

Su establecimiento aún conserva la fachada original y la distribución de las bodegas del siglo XX. En su interior cincuenta y cinco piletas de concreto, barricas y grandes toneles dan vida, en cada cosecha, los dos millones de litros de vinos que representan al linaje Canale en más de cuarenta países.

 

Guillermo Canale fue nuestro anfitrión y con él recorrimos los viñedos, la bodega y degustamos su amplio porfolio junto a los mejor de la gastronomía regional, el cordero patagónico.

 

El terroir. El Alto Valle de Río Negro se extiende paralelamente al río a lo largo de 80 kilómetros. Durante esta extensión los cultivos son regados por las aguas de deshielo que aportan los ríos Neuquén y Limay que al confluir dan origen al Río Negro. Así nace este verdadero oasis en medio de la estepa patagónica. El valle tiene ocho kilómetros de ancho entre barda y bardad, paredes cinceladas por las aguas hace millones de años que dan cuenta del gran caudal de agua que surcó la zona.

 

Su ubicación es en la latitud 39,2 sur lo que convirtió a la bodega en una de la más australes del planeta. Aquí, a unos 400 metros de altura sobre el nivel del mar el clima es seco y semi desértico, con días soleados y noches frescas. El viento es una constante que ayuda a regular la sanidad de los viñedos, aunque los 200 milímetros anuales de precipitaciones no representan ninguna riesgo.

 

Los suelos son pobres en materia orgánica y en su mayoría franco limosos con presencia de arenas y profundos, lo que colabora a un buen desarrollo de las vides.

 

Con estas características la región es ideal para el cultivo de cepas de ciclo corto entre las que se destacan el Pinot Noir, el Sauvignon Blanc, el Semillón y el Riesling; aunque para Guillermo Barzi Canale la joya de la región es el Merlot, una especialidad de la casa.

 

Los vinos. las degustaciones estuvieron a la orden del día durante las tres jornadas de la visita. Los favoritos fueron el Old Vineyards Riesling, el Humberto Canale Estate Sauvignon Blanc y el Intimo Sauvignon Blanc – Semillon entre los blancos mientras que a la hora de los tintos los Merlot y Pinot Noir fueron los mas celebrados. Para destacar fueron la etiquetas Marcus Gran Reserva principalmente asi como también los Old Vineyards que también incluyen un Malbec . El Intimo Family Reserve fue la novedad para muchos, se trata de un blend con base Malbec en un 60% y partes iguales de Cabernet Franc y Sauvignon, de un perfil moderno dado lo clásico del resto del porfolio.

 

Pero el lujo del viaje sin dudas fue la apertura del Humberto Canale Ceneteniun 2005, vino que la familia presentó en 2009 para el primer siglo de vida de la bodega. Un blend de Merlot, Cabernet Franc y Malbec de los viñedos más antiguos presentado solamente en botellas mágnum (1,5 litros) y que con una década de vida se presenta complejo y elegante con la frescura que la Patagonia imprime en sus tintos.

 

Mucho mas que vinos. En un plan distendido la familia Canale organizó una flotada en el Río Negro, no solo con el fin de disfrutar del paisaje sino también para que podamos apreciar las características naturales de la zona, su geografía y su clima, soleado pero fresco a la vez. Algo más de una hora recorriendo las cristalinas aguas del río que permiten observar los matices que se producen entre la estema parida y un valle frondoso y cultivado con peras, manzanas y otros frutales.

 

Como broche de oro el almuerzo de despedida fue a orillas del río pero dentro del zoológico Bubalco, un emprendimiento que alberga una amplia variedad de animales en amplias instalaciones que replican el hábitat natural de cada especie. Entre los destacados, sin lugar a duda, la familia de tigres blancos se robó toda la atención de los visitantes.