Copas argentinas y sabores de Italia

Bonvivir Gourmet propone deleitarnos con los sabores italianos, pero qué vinos son los indicados.

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Por Alejandro Iglesias

 

La influencia de la cultura tana definió gran parte la mesa local con sus aromas y productos. Por esto mismo, para los argentinos muchos de los sabores italianos parecen autóctonos. Pero cuando pensamos en esta cocina, es común que lo primero que se nos venga a la cabeza son pastas y pizas, sus productos más populares. Sin embargo sus recetas son millones, tantas como habitantes ha tenido el país con forma de bota.

 

Este mes una nueva selección Gourmet nos invita a dar una vuelta de rosca a estos sabores con recetas originales y novedosas para las cuales necesitamos una buena copa de vino como compañía.

 

Ahora, si se quiere pensar en vinos argentinos y cocina italiana tenemos que prestar atención a un detalle: el producto base de la receta. Ya sea en el norte, el sur o sus islas, son los productos frescos de estación o aquellos que se reservan para cada ocasión los que definen cada receta.

 

Por lo tanto, repasemos el menú que propone Bonvivir Gourmet para sacarle provecho a cada sabor.

 

Italia y sus vinos

 

En la península itálica la variedades de uvas se cuentan de a miles así como los estilos de sus vinos. Desde hace siglos cada una de sus regiones saca provecho del terruño para dar vinos que las definen sorbo a sorbo. Por hacer un recorrido rápido por su denominaciones de origen, podemos decir que mientras el Piamonte se destaca con sus tintos profundos de Nebbiolo la zona del Friuli aporta frescura con sus blancos de Pinot Grigio, pero en cuanto a los tintos también se destaca la sedosos e intensos Chianti o la complejidad de los Brunello, ambos elaborados con Sangiovese. Es decir, así como la gastronomía ofrece diversidad, sus copas son un mundo interminable.

 

Mientras tanto en Argentina la cuestión quizás es más simple. Aquí, si nos apoyamos en los varietales, dar con un maridaje acertados no debe complicarnos. Para esta gastronomía son ideales desde los rosados de Malbec, el Pinot Noir, que logra más musculo que en otras zonas, las Bonarda o Malbec, cuanto más ligeros mejor, y algunos blancos de Torrontés, Chenin o Pinot Grigio. Veamos que pasa con cada receta.

 

Paso a paso. Las recetas propuestas son simples y sabrosas, demandan de poco tiempo, vestirán la mesa y cautivarán a los invitados.

 

Para el antipasto hay tres planes, las torrejas de fugazza, pasta de aceitunas y huevo poché, el cheesecake de queso mascarpone y tomates desecados; y los bizcochos de pesto, boconccino frito y puré de tomates secos. Aquí el huevo, los boconccino y el mascarpone serán protagonista y para esto es vital un vino chispeante que ayude a remover la untuosidad que ambos productos generen. En Italia buscaríamos un Pinot Grigio joven pero aquí podemos pensar en un Torrontés, alguno no muy chillón, más bien austero como los que propone hoy la provincia de Mendoza. Otro plan puede ser pensar en rosados de Malbec, vinos que aportan buena frescura y a la vez intensidad de paladar.

 

Las pastas no pueden quedar de lado. Pero con un twits de imaginación un preparación simple puede lograr el aspecto sofisticado. Así sucede con el Nido de spaghettoni crocante, relleno de crema de hongos secos y sabayón de rúcula. Como podemos ver el producto clave será la crema de hongos que además de definir la textura untuosa suma aromas y sabores, terrosos y complejos. Mientras tanto el sabayón de rúcula también aporta volumen en boca por lo tanto lo ideal será un tinto fresco y vivaz como un Pinot Noir patagónico, en lo posible sin crianza, mientras que un blanco con crianza en barrica, tal vez un Chardonnay también logre una perfecta armonía.

 

Como principal, la pechuga rellena de caponatta y croute de polvo de pesto, flan de remolacha y reducción de aceto con miel, tienta con solo leer sus ingredientes. El descorche para este plato bien puede ser una Bonarda jugosa y joven como un Malbec sin paso por barrica. Ambos vinos proponen sabores frutales y el vigor justo en paladar como para no opacar la delicadeza del pollo ni las texturas de los vegetales. Si es importante que sea un vino con cierto dejo dulzón para contrarrestar la expresión de la reducción de aceto y miel.

 

Como se puede apreciar se trata de un menú complejo de simple ejecución junto a vinos de altos decibles gustativos pero ligeros y que no cansan al paladar, un maridaje acorde a una de las gastronomías mas sabrosas del planeta.