Viejo mundo, la cuna del vino

Bonvivir presenta una selección internacional con etiquetas de importantes países productores.

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Alejandro Iglesias

 

Desde hace siete mil años el hombre cultiva la vid para elaborar vino. Desde entonces esta bebida emprendió un periplo por todos los rincones del planeta. Todas las civilizaciones buscaron la forma de perfeccionar la producción y expandir el cultivo de la vid. Los griegos y los romanos fueron los que más hicieron por el vino. Lo consideraban una bebida sagrada y por esto popularizar su producción y consumo. Los romanos se encargaron de extender los cultivos por Europa y a cada paso encontraron regiones que el tiempo convertiría en emblemas. Entre estas siempre se destacaron las de Francia, España, Italia y Portugal.

 

Este bloque, hoy denominado el viejo mundo del vino, concentra no solo historia sino también más de la mitad del vino producido y comercializado en el mundo. Un dato revelador que pone en evidencia la importancia de estos países en el mercado.

 

Las cepas por estos cultivadas así como los vinos por ellos elaborados sentaron las bases de la actual industria vitivinícola. Más allá que el Nuevo Mundo (conformado por los países no europeos) del vino crece en prestigio llevará años alcanzar la reputación de los vinos de Burdeos, Borgoña, Rioja o Chianti. No olvidemos que sus vinos, en mayor o menos medida, nacieron a imagen y semejanza de los del antiguo continente de la mano de inmigrantes que plantaron las primeras viñas en América, Oceanía y áfrica.

 

Sin embargo estos históricos productores no se quedan de brazos cruzados y se aggiornan ante las nuevas tendencias que impone el mercado. Sin ir más lejos en la última década una nueva revolución vitivinícola los puso nuevamente en el centro de la escena. Cómo se suele decir, “los clásicos nunca pasan de moda”.

 

Un recorrido por el viejo mundo del vino. La selección internacional que propone Bonvivir cuenta también con vinos originarios de los países más tradicionales: Francia, España e Italia; una oportunidad ideal para recorrer los sabores de la historia.

 

Que se puede decir de Francia en relación a sus vinos que no hayamos leído o escuchado. El solo hecho de pensar en tintos o blancos nos trae a la mente el mapa del país galo y postales de sus viñedos. En este país se delinearon las bases del comercio del vino hace más de mil años. Paralelamente sus recetas y cepajes influenciaron el estilo de todos los vinos del planeta. Actualmente produce el 20% de los vinos del mundo y sus viñedos abarcan toda su geografía. No hay rincón de Francia donde no se producto vino y tampoco hay estilo en el que no se destaquen.

 

En materia de tintos, para dar un ejemplo, el mundo se divide entre los que persiguen el estilo intenso y elegante de Burdeos y los que aspiran a las sutilezas de Borgoña.
Si nos enfocamos en Burdeos debemos decir que hablamos de la región que produce la mayor cantidad de litros destinados a vinos de calidad. Sus vinos son en un 80% tintos de cortes a base de Cabernet Sauvignon, Merlot o Cabernet Franc ya que esta región es la meca para la producción de estos varietales. Quién quiera producir un vino a partir de estas cepas o con las tres siempre tendrá como referencia los que se elaboran en Burdeos. Aquí es donde la aristocracia francesa sentó las bases del comercio y el futuro del vino. En sus chateuax, castillos rodeados de viñas, nacen algunos de los tintos más exclusivos y costosos del planeta.
Dentro de las muchas clasificaciones que existen en esta zona del este francés Burdeos Superior es la que puede involucrar uvas de todos sus rincones en pos de lograr un vino de expresión típica donde el Merlot o el Cabernet aportan estructura y expresión. Château Bois Pertuis Bordeaux 2011 es un tinto con aromas típicos de crianza, hierbas aromáticas y frutos de bosque. Compuesto en un 74% de Merlot es un vino ideal para carnes intensas en preparaciones prolongadas donde los sabores de los condimentos se funden para dar origen a un intensidad que lograra empardar a la del vino.

 

Pocos vinos son tan representativos para un país como el Chianti es para Italia. Popularizado por la botella tipo caramañola recubierta con una cofia de mimbre, es el vino italiano más exportado. En esta región los viñedos se encuentran entre colinas infinitas ubicadas entre Siena y Florencia. Se trata de la denominación más extensa de la Toscana donde se cultiva el Sangiovese, corazón de los tintos de Chianti. A diferencia de muchos otros vinos, el Chianti, que goza de su propia Denominazione de Origine Controllata e Garantita, está concebido para acompañar la gastronomía local pero a la vez es versátil y amable. En conclusión, un tinto gastronómico y austero que se potencia en compañía de quesos duros, fiambres y lógicamente pastas con salsas intensas. Para comprobar esto es ideal pensar en estofar un corte de carne vacuno y prepara un buen tuco a la hora de descorchar una botella de Chianti San Lorenzo 2013. Es elaborado con 85% Sangiovese se completa con un assamblage de cepas de la región, es ideal beberlo refrescado ya que su acidez tensa se activa y refresca aún más el paladar.

 

En España hablar de Rioja es referirse a grandes vinos. Aquí, en el norte del país en proximidad del océano, la vitivinicultura se instaló en el siglo VII y es sabido que en el 1300 sus vinos ya se comercializaban en toda Europa. Pero fue a partir de mediados del siglo XIX que gracias al asentamiento de viticultores franceses en la región los vinos riojanos son parte de la elite vínica mundial. Estos exiliados llegaron desde Burdeos y aplicaron las mimas técnicas que acostumbraban a usar en su tierra natal. Inmediatamente comprobaron que la cepa ícono de la zona, Tempranillo, se potenciaba con la crianza en roble gracias al carácter que imprimía el terroir riojano. Así los vinos comenzaron a ser cada día más complejos y elegantes. Desde entonces el dato clave de estos tintos es la crianza en barricas de 225 litros, siempre más prolongada que en el resto de España. De este modo los taninos vigorosos del Tempranillo se afinan para dar vinos tersos y elegantes que mejoran con el paso del tiempo. Quienes conocen estos secreto elaboran los mejores exponentes, como sucede con La Vicalanda Reserva D.O.C. Rioja 2009. Este tinto es elaborado por Bodegas Bilbaínas, uno de los establecimientos más tradicionales de la denominación. SU composición es 100% tempranillo y se lo cría en barricas por 14 meses para luego pasar dos años en las cavas a fin alcanzar el refinamiento ideal. Es considerado un pilar de la alta expresión de los tintos de Rioja.