5 tips para beber mejor en verano

Llegó el verano y sus calores modifican nuestros hábitos. Qué tener en cuenta para disfrutar mejor cada copa de vino.

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En nuestro país la llegada del verano desencadena numerosas ocasiones de brindis y festejos. No sólo coincide con las fiestas y despedidas de año sino que además marca el inicio de las vacaciones para algunos y para otros el comienzo de la temporada de asados y reuniones al aire libre. Ya sea frente al mar, en la montaña, en la terraza o al borde de la piscina las oportunidades de descoches aumentan en comparacion con otras estaciones del año.

Pero todo lo que puede resultar fantástico puede terminar en desastre si se subestiman los desafios que esconden los días calurosos, no olvidemos que el calor es uno de los factores más nocivos para la conservacion y consumo de vinos. Por lo tanto los consejos que siguen se convertirán en vitales cuando la térmica roce los treinta grados.

Controlar la temperatura. Es sabido que para disfrutar mejor de cada vino se los debe servir a tempertura adecuada. A grandes rasgos se dicimos que blancos, rosados y espumosos se beben fríos mientra que los tintos refrescados. Sin embargo, no es lo mismo lograr el rango correcto en verano que en invierno. Si partimos de la idea que los tintos se beben entre los 15 y 18 grados mientras que el resto entre los 6 y 9, solo en 10 minutos el calor nos puede pasar una mala jugada si la tempertura ambiente promedia los 30. Como si fuera poco siempre toma bastante más tiempo recuperar el nivel ideal una vez que en las copas sube la temperatura. Para evitar este mal momento la recomendacion es tener a mano una frapera y abundante hielo a disposicion. Con esta herramienta en la mesa se podrá controlar el minuto a minuto de las copas y cuándo sea necesario volver a refrescar.  

El turno de los blancos y rosados. Los argentinos amamos el vino tinto. Sin embargo, en verano es bueno darles un respiro y dejarse seducir por los blancos y rosados. Estos vinos no solo tienen la ventaja de beberse fríos sino que además acompañan mejor la gastronomía de estación. Los platos más ligeros como las ensaladas, pescados y carnes magras encontrarán en los blancos a los mejores alieados mientras que los platos más contundentes tendrán en los rosados los reemplazantes ideales de los tintos. Hoy la oferta de rosés es cada vez más compleja y ya no solo se trata de vinos ligeros y fresquitos sino que también los hay con buena estructura y vigor. Sin dudas habrá uno que se adapte a nuestras exigencias.

Con la ayuda de las burbujas. El consumo de vinos espumosos aumenta durante los meses calurosos. Son pocos los que se pueden resistir a la tentación de una copa helada y transpirada de un Extra Brut. La clave además de la tempertura son las burbujas, que de la mano del gas carbónico realzan la acidez del vino en paladar y dejan una sensacion refrescante sin igual. Lo bueno en materia de burbujas es que además el mercado ofrece tantos estilos (secos, dulces, complejos, ligeros) como ocasiones y paladares existen, por lo tanto, en un día muy caluroso pensar en un menú acompañado de principio a fin con espumosos siempre es un gran plan.

Qué tintos beber. Cómo mencionamos anteriormente, el verano es ideal para blancos y rosados. Ahora, si nuestro fanatismo por lo tintos no entiende razones, es bueno tener en cuanta algunos detalles. Los tintos siempre son más contundentes que el resto de los vinos, es por este motivo que una copa de Malbec o Cabernet en un día caluroso pueda darnos sensación de pesadez, más aun si es un vino reserva el que tenemos en la copa. Por lo tanto es bueno buscar tintos frescos y jóvenes, idealmente sin paso por barrica y con niveles alcohólicos bajos. Si se sigue esta lógica y además se los refresca antes del descorche no habrá por qué sacrificar nuestras preferencias.

Tintos a la frapera. Para dar con la temperatura ideal de un tinto un día caluroso lo mejor es recurrir a un balde con hielo. Así es, estos recipientes no son exclusivos de los blancos y espumosos, incluso es recomendable pedir este servicio en cualquier restaurante, más si se aprovecha alguna mesa al aire libre. De este modo, quince minutos alcanzan para lograr los 16 grados ideales y llegado el caso se lo puede mantener en la frapera durante toda la comida. Recordemos que siempre es mejor servir un vino frío y esperar que tome temperatura en la copa que tener que enfriarlo a fuerza de hielo.

Cómo almacenar nuestros vinos. Las olas de calor se listan entre las enemigas principales del vino. Cualquier botella expuesta por encima de los 30 grados sufre alteraciones severas que terminan por arruinar el contenido. No es de extrañar que tras un golpe de calor el corcho se vea manchado de vino y hasta pueda brotar líquido hacia el exterior de la botella. Para evitar esto debemos mantener todos nuestros vinos al reparo del calor y claro esta, del los rayos del sol. Se debe buscar un lugar fresco y oscuro idealmente. Si existe la posibilidad de contar con un lugar con temperatura controlada mucho mejor.