Enoturismo: 5 escapadas de verano

Visitar bodegas marca tendencia entre los turistas que cambian playas por viñedos. Qué conviene visitar en verano.

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Los hábitos vacacionales de los argentinos han cambiado mucho en los últimos tiempos. Enero y febrero dejaron de ser sinónimo de playa y los turistas eligen destinos cada día más diversos. Entre estos, Patagonia y el noroeste son regiones en ascenso al igual que Mendoza, todos con bodegas que seducen a los visitantes.

Como dato adicional, vale destacar que el verano es tiempo de cosecha en la mayoría de las regiones vitícolas del país. Y no solo es posible observar a las bodegas en actividad sino que muchos establecimientos invitan al turista a realizar su propia cosecha.

Para aquellos viajeros que durante sus vacaciones esperan visitar bodegas y descubrir los secretos de la elaboración de la Bebida Nacional aquí les recomendamos cinco circuitos próximos a los centros turísticos más populares del país.

De cara al mar. La Costa Atlántica cuenta con una de las bodegas más curiosas del país. Es Costa y Pampa, el proyecto experimental de Trapiche en Chapadmalal, a solo 20 minutos del centro marplatense. Aquí se puede recorrer viñedos y bodega ubicados a solo 7 kilómetros del mar. Una visita que permite entender cómo se elaboran las especialidades de la región, vinos muy personales y diferentes a los elaborados en otras zonas del país. Las 20 hectáreas de viñedos albergan principalmente cepas blancas, ideales para el clima marítimo. Entre estas se destacan Riesling, Sauvignon Blanc, Gewürztraminer y Albariño. Para reservar una visita durante la estadía en la Costa Atlántica o solicitar información: myp@myptrapiche.com.ar

En las sierras. Córdoba es otra de las provincias preferidas de los turistas argentinos. Sus sierras, ríos y lagunas congregan a millones de visitantes, principalmente las región de Calamuchita y Villa General Belgrano. Para sorpresa de muchos, los alrededores de estos centros vacacionales cuentan con un puñado de bodegas para descubrir. Las más reconocidas son Las Cañitas, Atos Pampa y algo más alejada, en Ischilin, Jairala Oller. Un recorrido que puede completarse en dos días de travesías por las sierras y las montañas. No hay que dejar de preguntar por otros atractivos gastronómicos como las cervecerías artesanales, los productores de jamones y si queda tiempo Villa Caroya, baluarte de la vitivinicultura cordobesa, con sus bodegas y ruta de los chacinados. Una paseo que suma muchos sabores a este clásico circuito.

Pagonia. Las provincias de Neuquén y Río Negro ofrecen una decena de bodegas abiertas al público que además de viñedos cuentan con restaurantes, museos y otros atractivos. En los alrededores de General Roca, en Río Negro, se encuentra Humberto Canale, bodega fundacional de la actividad vínica patagónica. El recorrido transporta al turista al siglo pasado con un pequeño museo que propone descubrir los orígenes de la región. A pocos minutos la Familia Girardelli invita deleitarse con exquisitos espumosos y mientras que en Bodega Estepa la familiar Miras ofrece degustación de los vinos que elaborar para su proyecto boutique.

En la montaña. Mendoza es la cuna argentina del vino e intentar resumir un circuito de bodegas sería un gran desafío. Durante el verano llegan miles de entusiastas del vino que intercalan visitas a bodegas con los innumerables atractivos naturales que propone la provincia. Todos posibles de conectar con algún paseo por bodegas. Los que eligen el turismo aventura suelen llegar a San Rafael donde los espera Casa Bianchi, Goyenechea y Allfredo Roca. Otros prefieren arracan por la capital provincial y a solo treinta minutos de manejo se encuentran con Luján de Cuyo y Maipú, epicentro del turismo enológico con bodegas reconocidas que además cuentan con interesantes propuestas gastronómicas para aprovechar al mediodía de cara a la montaña. Los clásicos son Bodega Séptima, Catena Zapata, Dominio del Plata, Chandon y Norton. Los más entendidos acostumbran a emprender viaje hacía la montaña y disfrutar de la inmensidad del Valle de Uco, la región que hoy está en copa y boca de todos. Aquí algunas visitas obligadas son Bodega Salentien, Sophenia y Clos de los Siete.  

En las alturas. El noroeste argentino cada año suma más visitas a sus atractivos naturales y culturales. Quienes llegan para admirar sus paisajes agrestes y desérticos suelen hacer un alto en Cafayate, meca de los vinos salteños. La ruta del vino de este pequeño pueblo ubicado en el corazón de los Valles Calchaquíes demanda de dos días y en algunos tramos hasta puede hacerse a pie. Entre las bodegas que vale la pena visitar están El Esteco, Finca Quara, Finca Las Nubes, Amalaya, Domingo Molina y la mítica San Pedro de Yacochuya. Otra visita que se debe aprovechar es al Museo de la Vid y el Vino de Altura, un recorrido virtual por los viñedos más altos del planeta.