20 términos para describir un vino

¿No entendes las notas de cata? ¿No sabes cómo expresar lo que hay en tu copa? Practica con estos términos.

Compartir la nota





La descripción de vinos se convirtió en un género literario en si mismo. Están las descripciones precisas, otras casi novelescas y algunas dignas de la ciencia ficción. Pero lo cierto es que describir lo que bebemos no debe tornarse complicado. La clave es expresar qué percibimos de forma tal que nos entiendan. Sin embargo, hay que tener en consideración que existe un glosario profesional y otro que responde a las tendencias y a ciertos modismos.

Hoy repasamos veinte términos que todo wine lover debe conocer pero ante todo saber cuándo y cómo utilizarlos.

Austero: es uno de los descriptores más valorados por los profesionales. Se usa para aquellos vinos que expresan sin distorsiones el carácter varietal de las uvas y su origen o aquellos en los que la elaboración no desvirtúa su naturaleza.

Balanceado: es el estado ideal de un vino en boca y significa que sus atributos (alcohol, taninos, acidez, fruta y dulzor) están en armonía.

Cálido: el alcohol en boca despierta sensaciones táctiles y psudotérmicas, cuando su presencia está por encima de lo ideal se puede sentir cierta calidez que llega a desbalancear el paladar.

Carnoso: el cuerpo del vino, su peso y textura deben ser descriptos y este término se utiliza con aquello de buena presencia y cuerpo.

Complejo: es un vino que reúne características excepcionales con sus aromas y sabores. Además debe ser armónico y elegante.

Expresivo: no todos los vinos se la hacen fácil a los sentidos. Algunos huelen mientras otros apenas se hacen notar. Idealmente es bueno que un vino permita disfrutar de sus aromas y cuando su caudal aromático lo facilita se lo destaca con este término.

Filoso: la acidez es uno de los atributos más importantes ya que es responsable de la frescura. En algunos vinos este sabor es más intenso que en otros y el punto máximo, tolerable, es cuando imprime una sensación táctil que parece cortar a su paso.

Franco: expresión siempre positiva. En primer lugar da cuenta de un vino sin defectos y a la vez que tanto sus aromas como su sabor van en una misma línea.

Gastronómico: el vino es un alimento y si bien este término puede parecer redundante, los cierto es que se utiliza en aquellos vinos que reúnen las condiciones para acompañar diversos estilos de cocina o se disfrutan mejor con un plato delante.

Graso: este descriptor se refiere a la textura del vino. Así como están aquellos que fluyen ligeros y lineales otros despliegan una untuosidad a su paso, como aceitosa o grasa acompañada de buen sabor.

Jugoso: tintos jóvenes y expresivos con buena acidez y sabor. Son vinos que llenan el paladar y gustan. Generalmente destacan por su perfil frutal.

Largo: un vino debe dejar su sabor en boca por un buen tiempo. Si la sensación que imprime es agradable y prolongada entonces se debe destacar. Lo ideal es que su sabor supere los diez segundos en permanencia. 

Lineal: cuando un vino ataca el paladar con buena frescura y fluir ligero realiza un recorrido directo al final de boca. Allí se expresa y realza sabores. Es decir que son vinos fluidos y vivaces. 

Mineral: es un término que despierta polémicas. Algunos lo usan con los vinos con aromas de asfalto húmedo, grafito o cemento fresco. Otros para describir la textura cuándo deja un efecto semisecante o polvoriento como al borrar un pizarrón, sensación de tiza.

Nervioso: no siempre la acidez es una virtud. Cuando se convierte en una molestia se puede recurrir a esta expresión.

Piracina: más que un descriptor es un compuesto aromático. Sin embargo, se lo menciona a la hora de describir el perfil especiado de un vino, principalmente cuando este recuerda al pimiento verde fresco.

Plano: se utiliza con los vinos que carecen de nervio en boca, es decir, acidez baja y poco carácter. Vinos que pasan por el paladar como si nada.

Profundo: este término se puede usar para describir el color de un vino cuando éste es concentrado y oscuro o bien para referirse a aromas penetrantes e intensos.

Versátil: ideal para hablar de vinos que pueden desempeñarse bien en diversas situaciones, por ejemplo, con carnes rojas o pastas, junto a un plato principal o durante la sobremesa, etc. Es un atributo siempre positivo.