Cómo calificar la calidad de un vino

Asignar valores a los vinos que más nos gustan es una buena manera de afinar nuestro paladar. Aprendamos cómo hacerlo.

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Evaluar la calidad de un vino no es una tarea imposible. Solo es cuestión de prestar atención a la copa. Si bien los profesionales dedican horas de entrenamiento a esto, cualquier enófilo puede desarrollar sus propios parámetros y criterios. A fin de cuentas, la principal diferencia entre los intereses del profesional y un consumidor es que el último buscará determinar que vinos son más placenteros a su paladar. Ahora bien, si se quiere llevar registro de esas preferencias personales y cuáles son los vinos que mejor se adaptan a ellas lo ideal es completar un registro de catas y buscar un modo de valoración para cada etiqueta. Entonces veamos cómo podemos optimizar nuestras notas de cata y elegir los mejores vinos.

 

Tomar nota. Esta claro que no vamos a sacar nuestras fichas de cata en medio de una cena pero siempre es bueno dejar registro de cada vino que degustamos. Esto permite conocer cómo reacciona nuestro paladar a cada vino que tenemos la suerte de probar. Además sirve para disipar dudas y comprender los efectos de la evolución, la guarda, la temperatura y el maridaje. Leer catas de un vino que tenemos la oportunidad de degustar en diferentes una ocasiones y compararlas siempre ayuda a conocerlo más. Además este ejercicio ayuda perfeccionar el vocabulario de la degustación y cuándo aplicar cada término.

 

Si necesitas ampliar tu vocabulario te recomendamos que tengas a mano estos 20 términos para describir un vino.

 

Patrón de evaluación. Escalas numéricas, estrellas, signos de exclamación, pulgares arriba o abajo, todo es válido al momento de calificar un vino. Lo importante es saber cómo y cuándo aplicar cada símbolo y conservar un criterio en el tiempo. Por ejemplo, muchos expertos utilizan un patrón de estrellas donde un ícono es el puntaje más bajo y cinco el ideal. En este sentido se deben tener en cuenta todos los aspectos del vino a fin de dar con una evaluación global. La calificación reunirá la limpidez en la copa, que el color corresponda a la edad del vino, sanidad aromática, expresión y calidad, evolución, sabores, amabilidad de paladar, regusto y permanencia. Entre todos estos aspectos se arriba a una conclusión de acuerdo al equilibrio general del vino y según que tan cerca esté de la condición ideal, 5 estrellas, se debe asignar el puntaje. En estos casos una estrella se asignan para un vino que no gusta, dos estrellas para un vino sano, tres estrellas para un buen vino, cuatro para un gran vino y cinco para un vino excelente.

 

Qué debemos juzgar. Un listado completo de todos los aspectos y atributos del vino que debemos evaluar antes de dar una calificación sería imposible de reproducir en una sola nota, sin embargo se podemos enfocarnos en los aspectos más sobresalientes. Ante esto vale recordar que algunos de los atributos son objetivos y otros siempre serán subjetivos, es decir que su valoración dependerá de nuestras preferencias. Para ser prácticos recorreremos los paso de la degustación que en varias ocasiones desarrollamos con minuciosidad.

 

– Vista: para concluir que un vino esta sano debemos encontrar buen brillo y concentración de color, además limpidez en su superficie y que sus tonos tengan relación con su edad. El varietal también es un dato ya que cada cepa tiene sus tonalidades y no correspondería a una Pinot Noir tener el color de un Malbec de altura. Para comprender esto vale la repasar nuestras recomendaciones de cata sobre El color del vino. Generalmente el aspecto visual del vino no es fundamental para su puntaje salvo que se observe algún defecto que obligue a descartarlo.

– Aromas: esta instancia es clave para evaluar un vino. No en vano los sommeliers huelen el corcho para asegurar su sanidad y calidad. En nariz se pueden encontrar aromas que bien pueden indicar un defecto pero si no existe ningún rastro defectuoso entonces se presta atención a la intensidad. Un vino debe expresar sus aromas y si estos no se perciben con nitidez siempre le resta atractivo. En cuanto a la calidad corresponde determinar si los descriptores corresponden a la variedad, edad del vino u origen. Si todos estos aspectos están alineados se destacará la franqueza del vino, un atributo que asegura siempre un buen puntaje. Si queres repasar cuáles son los aspectos a analizar en nariz y como hacerlo te recomendamos leer: Los aromas del vino y Defectos del vino.

– Paladar. Finalmente un sorbo alcanza para concluir la apreciación del vino. aquí se debe buscar equilibrio, armonía y amabilidad. Es decir, aún el vino más joven e intenso debe transitar el paladar sin incomodar. El equilibrio se analiza a partir de la relación alcohol, acidez y taninos. EL alcohol por su parte ofrecerá carácter, la acidez frescura y el tanino, solo en los tintos, soporte. Por su lado los sabores deben corresponder al varietal y al estilo mientras que el final de boca es otro factor clave, los sabores de un buen vino permanecen por mucho tiempo en boca.

 

Apreciación final. El análisis que nos permite hacer el paso a paso anterior es el que nos sirve para dar la calificación final. Aquellos vinos que superen favorablemente cada una de las instancias serán los que se ubicaran por encima de la calificación aceptable.

 

La relación precio-calidad. Este parámetro es muy importante a la hora de evaluar un vino. generalmente el paladar es muy exigente y puede demandar a un vino atributos que no debe por que tener. Por ejemplo, en los rango de precio iniciales los vinos suelen ser simples, con expresión aromática y sabor medios. Si uno pretende que la expresión de estos vinos se adecue a la de un Gran Reserva es lógico que el puntaje no será muy favorable. Por lo tanto hay que tener en cuenta ante que tipo de vino se está antes de dar el veredicto.

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