Vinos de finca

Lograr la expresión de cada origen es la preocupación de la enología local. ¿Sabes qué significa?

Compartir la nota

 

Por Alejandor Iglesias

 

Días atrás, Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach, creadores de Manos Negras y Tinto Negro, presentaron la selección Grand Cru de sus vinos Teho. Originalmente elaborado con las mejores uvas de un antiguo viñedo de La Consulta (Valle de UCo, Mendoza), Teho era un corte que reunía diferentes expresiones de Malbec para dar lugar a un único vino. Pero con estas nuevas etiquetas esta dupla enológica busca expresar el carácter singular de tres rincones de su viñedo de acuerdo a las características del suelo. Una especie de deconstrucción enológica al estilo de Ferrán Adriá con su cocina.

 

Pero más allá de sumar tres nuevas etiquetas al mercado, este lanzamiento pone en evidencia que los vinos de finca están en plena expansión en el mercado local. Conozcamos de qué se tratan.

 

Del single vineyard al planta por planta. A partir de 1990 muchas cosas cambiaron en la industria vitivinícola local. Una de las más importantes fue el interés por comprender la identidad para cada región. Mientras que a mediado del siglo pasado alcanzaba con diferenciar los vinos locales de acuerdo a la provincia donde se elaboraban, desde hace veinte años se busca mayor precisión en cuanto al origen. No alcanza con decir que una botella contiene un Malbec de Mendoza sino que es necesario especificar de qué zona de la provincia proviene. En su momento, esto dio lugar al uso de la expresión single vineyard en los vinos de alta gama, que significa que el vino es elaborado con uvas de un único viñedo. De este modo las bodegas comenzaron a dar preponderancia a sus fincas y para apuntalar la reputación de las diferentes zonas.

Luego llegaría el tiempo de las regiones, como sucede con Gualtallary y Altamira en Valle de Uco. Dos parajes que por el prestigio de sus vinos se convirtieron en un origen con expresión propia. Pero en cada una de las áreas más destacadas del país ahora comienzan a ganar notoriedad las microrregiones o incluso viñedos cuyos nombres ganan fuerza en el mercado. Una evolución que demuestra que hoy la viticultura es planta por planta.

 

La era de los Grand Cru. Este vocablo francés se utiliza en el mundo del vino desde hace siglos. Se destina con exclusividad a aquellas parcelas o fincas cuyos vinos ostentan características diferenciales que los hacen únicos. Entre estos los más destacados son los de Mèdoc, en Burdeos, mientras que en Borgoña se utiliza también la expresión Clos. Básicamente esta identificación busca proteger y demostrar que los vinos que se obtienen dentro de cada Cru son diferentes y según su calidad puede acceder a la mención Grand Cru o Premier Cru.

Si bien en nuestro país aun no existe una legislación que aplique estos términos, las bodegas comienzan a recurrir al concepto de la microregionalización para destacar aquellas parcelas y hasta hileras donde el terroir se expresa de modo excepcional.

 

La respuesta esta en el suelo. Si bien el concepto de terroir abarca factores como clima, cultura y calidad de las plantas además de suelos, son estos últimos los que demandan más atención por parte de los enólogos en los últimos tiempos. Básicamente por que quedó demostrado que en un mismo viñedo pueden existir numerosa combinaciones de suelos, profundidades y tipos de piedras o material. Comprender cómo el suelo afecta a las plantas demanda realizar perforaciones que reciben el nombre de calicatas. En estas fosas los agrónomo, enólogos y geólogos buscan respuestas acerca del origen de los suelos, su composición y cual es el comportamiento de las plantas en ellos. Con esta información es posible optimizar las labores de cultivo y riego como así también imaginar que tipo de vino se podrá obtener en cada rincón de la viña.  Con cierta fascinación, la industria local centra su atención en los suelos, al punto que en su última visita, el reconocido crítico de vinos Luis Gutiérrez se animó a asegurar que “en ningún otro lugar del mundo se han cavado tantas calicatas como en Mendoza”. Y es cierto, los enólogos locales están muy interesados en comprender los efectos del suelo en los frutos que dan vida a sus vinos.

 

Una tendencia en crecimiento. No son los creadores de Teho los que ofrecen diferentes vinos a partir de un terroir por ejemplo Colomé utiliza el concepto de altura ara identificar los mejores fincas en los Valles Calchaquíes y logro completar una colección de tres Malbec de diferentes zonas de Salta. Sebastián Zuccardi en su línea Polígonos ofrece tres diferentes expresiones del Malbec a partir de diferentes viñedos del Valle de Uco así como Norton hace en su proyecto Lote con viñas de Luján de Cuyo. Y la lista se hace cada vez más amplia de la mano de enólogos inquietos y decididos a descifrar los suelos que den origen a los mejores vinos argentinos.