Burbujas time

Comienza la temporada de brindis con burbujas, agendate estos datos y sorprende a tus amigos mientras chocan las copas.

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Los argentinos tenemos una relación especial con los espumosos. Desde hace un siglo estos sofisticados vinos llenan nuestras copas con sus burbujas y estilos. Hoy Argentina es el productor de espumosos más importantes de la región y su consumo ya supera las 60 millones de botellas al año.

Ahora, ¿cuánto sabes de los vinos espumosos? Te dejamos algunos datos y curiosidades para que sorprendas a tus amigos mientras descorchas tus burbujas en los próximos brindis.

 

Cómo nacen las burbujas. Los espumosos son vinos y como tales nacen de la fermentación del jugo de uvas. Claro está que su particularidad son las burbujas. Estas surgen durante la “segunda fermentación” a la que se someten. Se comienza con un vino base (sin burbujas) al que se le adicionan levaduras y azúcar para provocar una nueva fermentación que se realiza en un ámbito hermético, botella o tanque, a fin de conservar el gas carbónico y así convertirlo naturalmente en burbujas.

Métodos. No todos los espumosos se elaboran igual. Están los que responden al método tradicional de segunda fermentación en botella, un proceso lento y meticuloso que da como resultado vinos complejos con aromas y sabores que recuerdan al pan tostado y frutos secos. Además, la elaboración en botellas individuales asegura buen potencial de guarda. Por otro lado están los que nacen en tanques mediante el método Charmat. Estos son siempre más frutales y frescos e ideales para el consumo joven. Cabe destacar que los métodos nunca definen calidad sino estilo.

Qué tipos de espumosos hay. Las etiquetas a veces brindan información que puede marear a más de uno. Pero hay datos que vale la pena entender. Si la etiqueta menciona la palabra Vintage, Millésime o bien figura una añada, significa que el vino ha sido elaborado con vinos de un solo año de lo contrario pueden convivir en el interior componentes de diferentes cosechas. Por otro lado es común encontrar expresiones como Nature, Extra Brut, Brut o Demi Sec. Esta escala, ordenada de más a menos seco, indica que cantidad de azúcar residual contienen la botella siendo los más habituales los Extra Brut, es decir secos.

Qué cepas se utilizan. Generalmente el color amarillento y traslucido de estos vinos hace suponer que solo se utilizan cepas blancas en su elaboración, pero no siempre es así. La receta más tradicional incluye Chardonnay y Pinot Noir. De este modo la cepa blanca es responsable del matiz frutal que recuerda a los cítricos y aromas tropicales mientras la tinta aporta estructura, textura y los dejos de frutos rojos que suman complejidad. Una especie de yin-yang donde cada una colabora al equilibrio.

Cuestión de color. Como siempre sucede con los vinos, nunca hay un único modo de elaborarlos. En estos blancos bien pueden participar cepas de color cuyos vinos se vinifican sin entrar en contacto con los hollejos. Ahora si la etiqueta indica Blanc de Blancs se debe asumir que solo participaron uvas blancas en la elaboración mientras que si menciona Blanc de Noirs se trata de un blanco de tintas. En cuanto a los Rosé pueden ser mezcla de blancas y tintas o bien estar elaborados solo con uvas de color.

Los tapones. Las botellas de espumosos contienen aproximadamente unas 6 atmosferas de precio producto del gas carbónico que genera la toma de espuma. Por esto mismo siempre su vidrio es más grueso y el corcho debe contenerse con un bozal metálico.

Las copas. Se recomienda servirlos en las clásicas copas flauta de cristal con forma de tulipa. La medida ideal es hasta ¾ partes para poder apreciar el recorrido de las burbujas y a la vez evitar que pierda temperatura.
Sin embargo hoy los expertos recomiendan utilizar copones de vino tinto para los espumosos más complejos y longevos.

Cómo se catan. El color se aprecia igual que en los vinos blancos y se debe prestar atención al ascenso e intensidad de las burbujas. Nunca se agita la copa para evitar que se pierda gas carbónico. Entre los aromas siempre se aprecian tonos de levaduras y panificación junto a tonos frutales, frescos y maduros.

Cómo disfrutarlos. La temperatura y el formato de la copa son vitales para estos vinos. Su acidez fresca y burbujas vivaces demandan una temperatura entre 6 y 9 grados, es decir, fríos. Por encima de este rango su expresión se opaca y las efervescencia se descontrola. La mejor forma de enfriarlos es en frapera con agua y hielo. En cuanto a la copa el formato flauta es el más adecuado ya que permite apreciar las burbujas y el aroma, sin embargo cada vez son más los que recomiendan los copones donde su expresión es más intensa.

 

 

Hoy Argentina es el productor de espumosos más importantes de la región y su consumo ya supera las 60 millones de botellas al año.